"Giles somos todos"

El director Sebastián Borensztein habla de "La odisea de los giiles", la película que se estrena hoy en Cines del Paseo.
 
Contra viento y marea el cine nacional sale a tomar revancha, esta vez de la mano de Sebastián Borensztein, que vuelve con La odisea de los giiles, una comedia coral corrosiva que tiene como escenario la Argentina y los argentinos de aquel triste diciembre de 2001 y el "corralito".

En esta coproducción con España, el autor de Un cuento chino y Koblic reunió al escritor Eduardo Sacheri con una plana mayor de actores que incluye a Ricardo Darín, Luis Brandoni, Chino Darín, Verónica Llinas, Daniel Aráoz, Carlos Belloso, Marco Antonio Caponi y Rita Cortese.

La trama, tomada del libro "La noche de la usina", publicado hace tres años, toma la historia de una decena de trabajadores de distinto rango social, de un pueblo bonaerense, que van como sus ahorros, atrapados por el "corralito", son maniobrados por dos inescrupulosos que los fuerzan a trazar un delirante plan, con un poco de "Once a la medianoche" y mucho de "La armada Brancaleone",

-"La odisea..." recuerda algunas películas italianas...

-Tiene un poco de ese realismo porque los personajes se parecen a los de "La armada Brancaleone","Feos, sucios y malos", "Amigos míos", que tuvieron una idea coral, de multitud liderada por alguien a quien le otorgan un cierto predicamento, todas muy buenas.

-Y el casting perfecto...

-Fuimos por el "dream team", el casting soñado y la verdad que fue muy a pedir de la historia. No podríamos haber elegido a ningún otro para los roles de esta película, y los resultados están ahí, un equipo con increíbles actores todos muy profesionales y los personajes se complementan el uno con el otro perfectamente.

-Una mirada social, incluso...

-Representan el crisol social argentino, desde el indigente rural que encarna Carlos Belloso hasta el empresario de transporte, que interpreta a Rita Cortese.

-¿Tu trabajo se parece al de un director de orquesta?

-Sí, el que lleva la batuta para que nada se vaya demasiado para un lado o para el otro. Ese fue mi trabajo, dejarlos trabajar a todos y al mismo tiempo asegurarme que se fuera por el andarivel correcto desde mi punto de vista y desde los que habíamos planificado esto.

-Pasaron 18 años del 2001… Hay algo que tu papá. Tato Bores- demostró con sus programas hace medio siglo, que los argentinos somos incurables...

-Sí, los argentinos somos incurables pero alguna vez vamos a descubrir el remedio... Lo que no sé es cuántos vamos a sobrevivir para ese entonces. Sé que es difícil pero no pierdo mi esperanza, aunque será bastante hacia el futuro. Creo que si se da la posibilidad de concertar cinco o seis políticas de estado que son las que definen el rumbo de un país, las cosas van a mejorar...

-A fin de cuentas, en tu película los personajes concertan un plan...

-Los tipos de mi película son todos muy diferentes, socio e ideológicamente hablando, pero tienen una meta que los hace olvidar todo lo demás para más o menos organizarse, esa concertación en donde se sienten en una mesa, los de una vereda y los de la otra, para que se establezcan cinco o seis puntos básicos de rumbo, y 25 años después vamos a tener un país que valga la pena. Hay que ver si la civilización aguanta hasta entonces..

-Cuando en ese futuro vean los programas de tu papá o esta película ¿pensás que se van a sorprender?

-Ojalá porque va a querer decir que todo esto ya fue superado.

-¿Qué te decía tu papá del futuro?

-Me acuerdo que cuando yo tenía 16 o 17 años mi viejo me decía "Este es un gran país... yo no lo voy a ver en su plenitud pero vos sí" y yo ahora se lo digo a mi hija. Pasaron más de 40 años y no lo vimos, pero tengo esperanza porque de no tenerla no estaríamos acá. No se puede vivir sin la sensación mínima de que las cosas van a mejorar. Ojo que no quiero ser una optimista al pedo.

-Hay que ser "optimista" pero no "gil"...

-Giles somos todos, y todos tenemos responsabilidades en todo esto, no sólo los gobernantes. Tenemos que recuperar valores, algunas improntas en la educación, yo le tengo fe a los pibes y me doy cuenta que no se van a bancar esto, qué no entienden como en otros tiempos nos bancamos las cosas que nos bancamos. Éramos muy corderitos. Todo lo veo como un péndulo, pero no es eterno: el equilibrio tiene que llegar. Comemos vidrio pero no tanto como antes, la corriente es unidireccional y va para adelante. No deja de ser interesante vivir en este tiempo, además es el único que tenemos.