El Circo Servian lleva casi un mes varado en Río Cuarto. Apenas pudo dar la función inaugural a principios de marzo cuando se encontró primero con la declaración de la emergencia sanitaria nacional y luego con el aislamiento preventivo y obligatorio. El decreto presidencial lo frenó de golpe y puso a esta pyme del espectáculo “al borde del nocaut”.
Según explica la familia, el problema es que el parate llegó luego de un año de inversiones en infraestructura y en medio de una fuerte devaluación.
La compañía del circo Servian está formada por un total de 100 personas, pero sólo 80 quedaron en Río Cuarto después de decretarse la cuarentena obligatoria. En tanto, otros 20 artistas de la compañía lograron regresar a sus lugares de origen antes de que se impidiera la circulación por ruta.
La empresa, encabezada por Jorge Servian (67) y su esposa, Elena Dupoux (63), también involucra al resto de la familia: los cuatro hijos del matrimonio más los sobrinos y los nietos. Todos ellos hacen un total de 20 personas y también están varados en Río Cuarto.
Como tal, el circo tuvo su origen en 1993 y, casualmente, su primera función fue en el sur cordobés, en General Levalle. El próximo 23 de octubre cumple 27 años de trayectoria.
Sin embargo, la tradición se remonta mucho antes en la historia familiar, hasta la empresa de Miguel Yovanovich, padre de Jorge Servian, que empezó con una compañía mínima hasta que pudo comprar una carpa y establecer su circo.
Parate inesperado
Con el oficio y la vida trashumante en la sangre, los Servian encontraron en Río Cuarto un parate terrible.
Pudieron hacer la función estreno el fin de semana del 6 de marzo pero al siguiente tuvieron que suspender por completo la actividad. Las funciones, las salidas, los ensayos grupales, las reuniones familiares dentro del predio, todo fue levantado para llevar adelante el aislamiento social, preventivo y obligatorio al interior del circo.
Ese freno puso al circo “al borde del nocaut”, como sintetiza Cristian Servian.
Frente a la urgencia, la familia sacó a la venta algunos de los vehículos que forman parte del patrimonio de la empresa. Un lote de camiones americanos, camionetas y otros son ofrecidos por debajo de sus valores de mercado, a partir de la necesidad.
Bajo esta modalidad, ya liquidaron un Toyota Corolla y el resto de los rodados siguen disponibles.
"La prioridad es darles de comer a todas las personas que forman parte de la compañía, del staff. Tenemos una obligación moral con ellos: son nuestros compañeros, nuestros amigos y nuestra familia, de manera que haremos lo imposible para que no les falte el plato de comida en la mesa", relató el hombre.
¿Cuál es la situación de la compañía al día de hoy?
Estamos varados y a la espera, pero tenemos en claro que los espectáculos públicos serán lo último en habilitarse. Hacemos lo imposible para sobrellevarlo, pero se hace dificilísimo. Y más cuando no sabemos cuándo vamos a volver con la actividad. Algunos dicen que podría ser después de que vuelvan las clases, pero otros consideran que el año ya está perdido. No desarmamos la carpa para que el staff pueda seguir entrenando y el día a día se vuelva un poco más ameno. Tenemos personas mayores, que forman parte de los grupos de riesgo, y también tenemos niños en edad escolar. Nos da miedo que alguien se contagie, porque el circo es un grupo cerrado y nos cuidamos entre todos.
Logística preventiva
¿Cómo están llevando adelante la cuarentena?
Coordinamos horarios diferentes para que cada uno pueda ensayar lo que necesita y los mismos artistas que usan los espacios se ocupan de la desinfección. Suspendimos toda clase de reuniones, sea para la comida o para jugar al fútbol. Además, designamos a dos personas para que se ocupen de las compras y los trámites que sean necesarios realizar fuera del predio. Y lo hacen con medidas de protección para evitar el contagio del coronavirus, como barbijos, guantes y con desinfección cada vez que vuelven.
¿Y cómo ponen en práctica el aislamiento social en el día a día?
Dentro del predio, nosotros tenemos casas rodantes, donde viven familias enteras, con sus niños. Incluso, algunas tienen bebés en este momento. También hay personas mayores, algunas de ellas de más de 60 años, como mis padres. Por otro lado, están los semirremolques, que son habitados por personas solteras. La empresa se ocupa de darles el lugar donde vivir, además de proveerles todos los servicios. Y, en esta oportunidad, también se les garantiza la comida.
“No estamos acostumbrados a esta situación”
La situación de cuarentena pareciera lo opuesto a la vida de una compañía de circo. ¿Qué significa esto para ustedes?
La verdad es que esto nos cae muy mal. No estamos acostumbrados a mantener una misma rutina tanto tiempo. Nosotros vivimos permanentemente de gira, lo que implica el montaje, el desarmado, la planificación. Ese vértigo nos apasiona. Estar a puertas cerradas, y con todo listo para la función, nos llena de tisteza. Pero entendemos que esto es necesario, por la gravedad de la situación.
¿En cuánto los afecta este parate desde el punto de vista económico?
Yo digo que es un golpe que nos deja al borde del nocaut. Pero los cirqueros argentinos no somos gente de negocios, somos apasionados por este oficio. Si fuéramos sólo empresarios ya habríamos tomado otra decisión. Por ejemplo, el Cirque Du Soleil cerró y despidió a todos los trabajadores. Nosotros no podemos hacer eso; no podemos echar a nadie porque lo vivimos de otra forma: somos familia.
Quieren dar otra función en Río Cuarto
De acuerdo al plan original de gira, después de tres fines de semana en Río Cuarto, el circo Servian pasaría por Venado Tuerto y Junín para llegar a la ciudad de Buenos Aires justo antes de las vacaciones de invierno.
Si logran volver a la actividad en el mediano plazo, el plan es dar al menos una función más en Río Cuarto, algunas a beneficio. "Intentamos siempre ser solidarios , ayudando a los comedores comunitarios, con funciones a beneficio y otras", resaltó Servian.
Sin embargo, el futuro del circo es un horizonte lleno de incertidumbre.

