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Estudia para ser árbitra y viajó casi 700 kilómetros para felicitar a la selección

Pamela Urquiza es de Gigena y con su esposo e hijos estuvieron en el Obelisco celebrando junto a millones de argentinos. La vecina sueña con dirigir partidos de la Liga de Río Cuarto
Pamela junto a sus hijos, su esposo y su sobrina participaron de los festejos en el Obelisco el pasado martes cuando la selección realizó una caravana en Buenos Aires.   

Los masivos festejos por la llegada de la selección al país despertaron frenesí y locura en un escenario que llevó a unos 5 millones de personas a congregarse para ver pasar la caravana con los campeones en Buenos Aires. Allí hubo presencia del sur cordobés. Una familia de Alcira Gigena, que comparte el amor por el fútbol, hizo un viaje de casi 700 kilómetros para vivir este acontecimiento histórico. La idea partió de Pamela Urquiza, quien se prepara para ser árbitra en la ciudad de Río Cuarto y siempre llevó en la sangre la pasión futbolera. Así, junto a su esposo, sus hijos y su sobrina salieron en la noche del pasado lunes y llegaron el martes para sumarse a la multitud que se juntó en el Obelisco. Si bien no pudieron ver a los jugadores de cerca, disfrutaron de lo que fue una verdadera fiesta y al menos desde el aire lograron observar el sobrevuelo de los deportistas del plantel de Lionel Scaloni en helicópteros.

“Recién ahora puedo tomar dimensión de lo que fue el festejo viendo las fotos, porque nosotros estábamos ahí y veíamos alrededor pero no desde arriba lo que fue. Vivirlo fue hermoso, mágico”, manifestó la gigenense a Puntal.

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Sobre la iniciativa de viajar para ver a los campeones del mundo contó que el fin de semana pasado “le dije a mi marido qué bueno que sería esperarlo a Nahuel Molina o a Julián Álvarez que son de Córdoba; y después le dije: ‘Y por qué no ir a esperar a la selección’ a Buenos Aires’. Entonces él me respondió: ‘No te creo’ y le dije: ‘Yo los invito, el que quiere ir va. Yo salgo’. Y así se dio todo, mi hijo pidió permiso en el trabajo, vino una sobrina mía, mi otra hija, mi marido suspendió un partido de fútbol que tenía y el lunes a las 10 de la noche partimos”. “Éramos cinco en el auto, juntamos una muda de ropa, cargamos el mate, las camisetas y así salimos, tranquilos. A las 7 y media de la mañana estábamos en el Obelisco”, afirmó.

Señaló que ya ni bien arribaron al punto neurálgico de la concentración “era un mundo de gente, no se podía creer”. “Fue algo hermoso porque surgió sin pensarlo, fue espontáneo este viaje. Fue una fiesta pero lo más lindo era que parecíamos todos amigos, hacía calor y la gente te daba agua sin conocerte. Era todo alegría, todos cantaban y tocaban bombos, fue espectacular”, narró.

Explicó que el contacto con el colectivo que llevaba a los deportistas “fue de lejos porque ya realmente no podían seguir camino ante tanta cantidad de gente, era imposible”. Así, Pamela explicó que la multitud comenzó a informarse a través de los periodistas que estaban transmitiendo en vivo lo que iba sucediendo con la caravana, e incluso hablando con sus familiares por teléfono para saber qué se comentaba en televisión.

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“Había mucha incertidumbre, primero decían que iban para Casa Rosada, después desmintieron y dijeron que pasaban por la 25 de Mayo y la gente comenzó a desplazarse casi corriendo, nosotros nos quedamos. El tema es que no había casi señal de internet, así que llamamos a la familia para que nos fueran diciendo qué es lo que decían en la tele. Después surgió lo que iban en helicópteros, vimos la foto de Enzo Fernández en uno, y ahí nos dimos cuenta de que eran ellos, pasaban cerquita y fue una locura. Fue una experiencia única y les dije a mis hijos que lo disfrutaran”, expresó.

El fútbol a flor de piel

Pamela confesó que en su familia “son todos futboleros”. “Mi marido y mi hijo jugaron al fútbol acá y siguen jugando. Y yo el año pasado decidí estudiar porque me gustaba el arbitraje y le di para adelante”, afirmó.

La gigenense forma parte de la Unión de Árbitros de Río Cuarto (UARC) y el año próximo se graduará de árbitra pero ya tiene experiencia en las canchas como asistente. “Cuando vino el plantel femenino de River y jugó un partido me tocó estar como asistente con Delmo Dardanelli. Y después también me tocó estar en el partido final de la reserva de Acción Juvenil y San Basilio, y en partidos infanto-juveniles”, detalló.

En este sentido, destacó la oportunidad importantísima que representó Qatar 2022 para posicionar el arbitraje femenino a un nivel internacional. “Fue una oportunidad muy linda y también sentirnos respetadas a quienes nos gusta el fútbol porque muchas veces sigue pesando el tema que tienen que dirigir hombres. Esta apertura es muy hermosa y las mujeres que participaron en el Mundial nos representaron muy bien”, dijo.

Aseguró que “cada vez son más las que se animan a ser árbitras”. No obstante, admitió que su familia fue la primera en sorprenderse cuando ella tomó la decisión de estudiar para dirigir por el desafío que esto implicaba, pero terminaron apoyando su idea.

“Tengo 39 años y esta edad descubrí que esto es lo mío, que el arbitraje es lo que más amo hacer. Mi sueño es poder dirigir un partido de la Liga Río Cuarto, ojalá algún día se dé”, finalizó.

Luciana Panella. Redacción Puntal