Tras ganarse una beca, viajará a Estados Unidos para perfeccionar su ballet
Baila desde los 6 años, Río Cuarto Ballet la vio nacer en la danza clásica, la vio crecer y egresar como Profesora al cierre de 2022. Tiene 17 años, y después de completar el colegio secundario en Dante Alighieri estudiará Composición Coreográfica en la Universidad Nacional de las Artes en Buenos Aires. Ama la danza, aunque asegura que es ‘un queso’ en los deportes. Sus padres, Sergio y Carolina, llevan adelante un gimnasio céntrico de la ciudad y ella dice que ese es su segundo hogar.
Florencia Giordanino cuenta que bailaba ritmos urbanos desde muy chiquita y que la postura corporal era algo que ocupaba sobre todo a su papá, por lo que deciden mandarla a bailar ballet, una práctica que ella abrazo para toda la vida.
Para lograr su profesorado en la academia Río Cuarto Ballet, fue evaluada por Lidia Segni, ex primera bailarina del Teatro Colón y ex directora de ese cuerpo. En una entrevista con Rostros & Rastros contó cómo vive el ballet y cómo logró una beca en Estados Unidos.
Hay un estereotipo corporal en el mundo del ballet ¿vos cómo lo viviste?
En Río Cuarto no se nota tanto la exigencia, se puede llegar a ver a otro nivel. Sin embargo, creo que los esfuerzos de todas las chicas son recompensados, más con las profesoras que tenemos en Río Cuarto Ballet. La postura corporal, y por lo tanto el cuerpo, son muy importantes para esta carrera, es fundamental alimentarse bien y tener un buen físico para hacer ballet. Eso fue algo que nos remarcó Lidia Segni cuando vino a evaluarnos en el nivel final de nuestra formación en la academia de Río Cuarto.
¿Cómo te anotaste para participar por la beca en Estados Unidos?
Mi maestra me insistía mucho en ir a tomar un seminario en Córdoba dictado por el maestro José Neglia ya que venía a otorgar becas para su escuela en Buffalo, estado de Nueva York, en Estados Unidos. Yo pensaba en todo lo que había que pagar si quedaba seleccionada, el curso, el viaje, la estadía. No me decidía. Una semana antes dije que sí y me tomé esa instancia para ir a aprender, no a competir para ganarme un lugar en la selección de las becas. Entonces me concentré en ir a tomar el aprendizaje de este maestro.
¿Qué pasó durante el seminario?
Todas las chicas que estábamos teníamos un nivel alto, más allá de que cada maestro cambia sus técnicas, yo me concentré en lo que él pedía durante esas clases. El día viernes nos dieron un número a cada una y nos ubicamos de manera desordenada, nos dijeron que nos pongamos donde queríamos. En la segunda clase, nos volvemos a ubicar en desorden y antes de empezar, viene su ayudante y nos ubica de manera diferente, a mí me pone tercera, entonces yo ahí ya me puse más nerviosa.
Ese último día te dan la noticia…
Sí, al final del seminario, el sábado, antes de que termine la clase, nos piden que nos quedemos en el aula, se tomaron unos 20 minutos y cuando volvieron empezaron a nombrar a todas las que habíamos obtenido la beca.
¿Qué pensaste ahí? Al principio no querías ir…
Siempre me menosprecio, iba a estar con otras chicas, uno siempre cree que el nivel de Córdoba es mejor que el de Río Cuarto, y que el nivel de Buenos Aires es mejor que el de Córdoba, porque ahí están los mejores maestros. Había chicas de Misiones, de Catamarca, la mayoría era de Córdoba. Eso me daba miedo, y pensaba ‘para qué competir con otras chicas que siempre van a estar mejor que yo’. Entonces me mentalicé para no ganar la beca, sino para aprender, sumar conocimiento y seguir creciendo. Dije que sí, pero en realidad no creía posible que me eligieran.
¿A quién admiras en ballet?
Me gusta mucho, y estudio los movimientos de Marianela Núñez que es una bailarina argentina, ella es una de las principales bailarinas en el Royal Ballet. Me gusta mirarla a ella, más cuando tengo que estudiar alguna obra. En el cierre del año pasado bailé el Cisne Blanco y lo estudié de ella, sus movimientos. La técnica la sé, los pasos los conoces, pero cada bailarina le pone su impronta, a mí me gusta como baila ella y me gusta estudiar sus movimientos hasta el último movimiento del meñique, eso es estudiar a una bailarina.
¿Por qué no hay hombres en ballet?
Es tristísimo, porque a mí me gustaría tener un compañero varón de mi edad. A fin de año hacemos una obra con la academia y siempre tenemos que llamar a alguien a bailar, el año pasado fue a un bailarín de La Plata y bailó con nosotras, pero no es lo mismo trabajar cada uno por su lado. Yo tengo mi trabajo de puntas, el bailarín hace sus giros, pero juntos no podemos trabajar. Para el show de fin de año (2022) pudimos ensayar solo dos días antes y es totalmente diferente si hubiésemos practicado todas las clases. Él me ayudó muchísimo a trabajar en conjunto y también para ganar confianza cuando te levanta para girar. Yo me moría de miedo estar en el aire, por no hacerlo constantemente.
¿Por qué crees que no hay bailarines hombres?
Creo que aún sigue estando eso de que el varón tiene que ir a futbol y la nena es la que va a bailar. Me imagino un padre cuyo nene de 10 años le pide ir a bailar ballet, puede pensar que es homosexual y no es así, hay muchísimos bailarines heterosexuales, hay que sacar esa mentalidad.
Florencia ya tramitó su VISA de estudiante, viajará a Buffalo en junio de este año y tomará una beca de un mes y medio en el Neglia Conservatory of Ballet. Le espera un viaje de aprendizaje, descubrimiento y crecimiento personal que, de la mano del ballet, abrirá otras tantas oportunidades.
Por Fernanda Bireni