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El lado político de la pandemia en el Imperio

El ministro Cardozo volvió a visitar la ciudad en menos de una semana. El objetivo sanitario es controlar el brote de coronavirus en la Capital Alterna. Pero hay otro fin subyacente: impedir que se le complique la reelección a Llamosas.

En menos de una semana, el ministro de Salud de Córdoba, Diego Cardozo, desembarcó nuevamente en Río Cuarto. Y no es casualidad. En efecto, Cardozo estuvo el lunes pasado en la Capital Alterna de la Provincia para tratar el reclamo de las clínicas y sanatorios de la ciudad que se encuentran desbordados de pacientes en este contexto pandémico. En la ocasión, el ministro prometió ayuda a las instituciones médicas de la ciudad y también buscó llevar tranquilidad a los riocuartenses al sostener que el sistema de salud local no está colapsado. También dijo que “no hay circulación comunitaria” en la ciudad, en contraposición con lo que dicen los directivos de las clínicas locales, quienes sostienen que el Covid-19 ya está en la ciudad. Ayer, Cardozo volvió a arribar al Imperio del Sur, esta vez para entregar aparatología a los sanatorios riocuartenses, visitar el Centro de Operaciones Tácticas (COT) y supervisar el equipo que hará diagnósticos de Covid en la Universidad Nacional de Río Cuarto. “Se vienen 10 días clave para la ciudad”, advirtió el funcionario provincial, en implícita alusión al regreso a la Fase 1 que rige desde hoy en la ciudad, a los efectos de reducir la circulación de personas. La combinación de esas dos variables explicitadas anteriormente, la del aislamiento más la sanitaria, tienen un objetivo en común: controlar el brote de coronavirus en la ciudad. O dicho en otras palabras: amesetar la curva de crecimiento de casos.

Decíamos que no es casual que Cardozo venga periódicamente a Río Cuarto junto con su equipo de trabajo, en el que se encuentra el secretario de Salud, Pablo Carvajal, y la funcionaria de Prevención y Promoción de la Salud, Gabriela Barbás. Detrás de cada una de estas visitas oficiales está la mano del gobernador Juan Schiaretti. Esto es: la decisión política del mandatario provincial de ayudar al Imperio a salir de esta complicada situación sanitaria por la que está atravesando. La escalada de casos ha generado preocupación en el gobierno del intendente Juan Manuel Llamosas. No hay que olvidar que, más allá de la crisis sanitaria provocada por el avance del Covid-19, la pandemia tiene un lado político: el de las elecciones locales que fueron postergadas por segunda vez y que ahora tienen como nueva fecha la del 29 de noviembre próximo. Por ello, el equipo de Salud del COE Central se hizo cargo del COE Regional, en una maniobra que busca tomar el toro por las astas. Concretamente, el coordinador sanitario Diego Almada reemplazó al doctor Carlos Pepe, quien de ahora en más se concentrará sólo en el Nuevo Hospital y la relación con los sanatorios locales. Según pudo conocer Puntal, Almada es un médico de vasta experiencia en el control de los brotes de coronavirus, ya que tuvo intervención en los casos de Córdoba capital, Traslasierra y el corredor de la ruta 9, con la localidad de Oliva a la cabeza. En todos ellos, el incidente epidemiológico fue controlado y la intención es hacer lo mismo con Río Cuarto. En rigor, la idea es tratar la problemática sanitaria mediante una “matriz local”, en la que interactúen el COE, el Municipio, las clínicas y demás instituciones de la ciudad. En la víspera, Cardozo adelantó que en esos “10 días clave” que durará la Fase 1 se llevará a cabo un abordaje masivo desde el punto de vista epidemiológico en la ciudad con muchos más testeos e hisopados y diagnósticos más rápidos, con la colaboración del laboratorio de análisis de la UNRC. “En la Universidad se llevará a cabo la amplificación que consta en replicar el virus para ver si es positiva o negativa la muestra. Esto se realiza en un termociclador y nos permitirá descentralizar el diagnóstico de esta práctica tan compleja desde la ciudad capital hacia la ciudad de Río Cuarto”, explicó el ministro en su visita al campus universitario. En principio, se analizarán casi 100 muestras diarias para, posteriormente, duplicar la mencionada cantidad.

“Esto es como estar en una guerra”, había dicho al comienzo de la cuarentena Llamosas. Parafraseando al intendente, de cara a los comicios de noviembre, su primera batalla será la de ganarle la pulseada a la pandemia. De ello, dependerá su supervivencia política, es decir: su reelección como intendente de la ciudad de Río Cuarto. Efectivamente, como señalábamos en la columna anterior, en el Palacio Municipal sostienen que los electores riocuartenses ya no evaluarán los cuatro años de gestión de Llamosas cuando vayan a votar, sino el manejo de la crisis sanitaria por parte del mandatario municipal. Una de las razones que explican el arribo de las brigadas sanitarias provinciales a la ciudad tiene que ver con lo político: evitar que se le complique la elección a Llamosas. Para los integrantes del gabinete municipal, lo “prioritario” pasa por el control del brote de Covid-19. Sin embargo, admiten por lo bajo que “hay que votar en noviembre” y que, para ello, el coronavirus “tiene que estar controlado”. Aplanar en el Imperio la curva de contagios es la misión central que la actual conducción del COE Regional tiene por delante en esta vuelta a la Fase 1. Será todo un desafío que no estará exento de coletazos políticos estando pendientes las elecciones.