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El regreso a las aulas: incertidumbre y dudas de padres por la bimodalidad

Especialistas en psicopedagogía advierten sobre la desorganización que provoca en las familias que los chicos vayan a la escuela una semana y otra sea en forma virtual. Afirman que la vuelta a clases, enmarcada en protocolos, se trata de una "prueba piloto"
 

Hoy comienza el ciclo lectivo 2021 en la provincia de Córdoba y, luego de un año sin concurrir a las escuelas, todas las miradas apuntan al protocolo. En este contexto, especialistas en psicopedagogía analizan esta vuelta a clases tan particular.

Por un lado, están la bimodalidad y el problema que puede convertirse para los padres y la organización de la dinámica familiar. Por otro, el entusiasmo de los estudiantes al reencontrarse con sus compañeros y docentes en los establecimientos educativos. En el medio, el virus que todavía persiste entre nosotros.

“Estoy escuchando muchas dudas, temores y enojos. Hay padres que están enojados por cómo se plantea la situación de las burbujas, esto de una semana de clases presencial y otra virtual, otros dicen que va a ser muy light y muchos no saben muy bien cómo va ser”, comienza contando a Puntal Mariela Cerioni, licenciada en Psicopedagogía y madre de una alumna de secundaria.

“Veo la desorganización que les está generando la bimodalidad porque hay muchos padres que son independientes y no saben qué van a hacer con los hijos, cómo organizar la jornada cuando los chicos estén en casa, si van a contratar empleadas, algo que no es fácil porque una semana tendrían trabajo y otra no. Es todo un lío y sienten que no está justificado”, agrega en base a lo que percibe en su consultorio.

Soraya Rached, presidenta del Colegio de Psicopedagogos Regional Río Cuarto, coincide con Cerioni y considera que “a la familia se le va a complicar cuando tengan hijos en distintos niveles y les toquen distintas semanas para ir a la escuela. Es como todo, tiene sus pro y sus contra, iremos viendo sobre la marcha”.

Seguidamente, pone el foco en lo sanitario: “Lo importante es que no aumente el número de contagios. Por ahora lo que tenemos como lo mejor es esta bimodalidad. Deseo que cada paso que demos sea un paso seguro, cortito pero firme para poder seguir sumando y no tener que restar”.

Si bien el inicio de clases constituye un desafío en sí y todos los años se combinan alegrías con incertidumbres, Rached señala que, en el marco de la pandemia, “este año está todo magnificado”.

¿Cómo lo están viviendo

los propios alumnos?

Cerioni cuenta que, por lo que observa, están con dos sensaciones: miedo y ganas. “Los opuestos están siempre juntos en el psiquismo. Es lógico que tengan ganas y también temores. Han estado un año completo sin ir a la escuela, entonces es todo una readaptación y es lógico que presenten temores, intranquilidad, nerviosismo. Todos los comienzos de clases generan este tipo de incertidumbre en chicos, en este caso mucho más”, explica.

A su vez, la presidenta de psicopedagogos Regional Río Cuarto añade que a los chicos no les da lo mismo volver o no, sino que realmente quieren regresar. “Los docentes también, porque todos tenemos la fantasía de creer que desde hoy vamos a estar en el 2019 y no es así. Todos queremos volver porque a los docentes se nos ha triplicado el trabajo en este marco y para los alumnos perder la presencialidad ha sido muy importante, en algunos casos hasta dramático. Se está necesitando con urgencia el encuentro con el otro, el encuentro real y concreto”, apunta.

Expresándose también como madre, Cerioni confiesa que intenta “ser más optimista”. Y argumenta: “Tenemos que transmitirles una perspectiva más abierta de que algo va a ser mejor este año, que estamos más preparados, que al menos se van a poder encontrar con los amigos, con los compañeros. Un paciente me decía: ‘Sí, pero no los voy a poder abrazar’. Es cierto, en parte. Va a ser muy difícil contener a los chicos y poner esos límites protocolares, las maestras van a tener que estar muy atentas. Hay que transmitirles más entusiasmo, optimismo. Yo les digo a los padres con los que hablo que no es bueno que estén enojados porque si los hijos los ven así, desestimando que esto no es valioso, con disconformidad, los chicos lo perciben. Hay que valorar el esfuerzo de los docentes también”.

En tanto, Rached asegura que con expectativas están todos, aunque algunos “con una cuota de miedo”, ya que probablemente en casa tienen al abuelo, algún tío con una enfermedad de base o por la edad misma.

“Por nosotros mismos, a medida que tenemos más años tenemos más posibilidad de contagiarnos y tener más complicaciones. Todos deseamos volver a la normalidad, pero la normalidad antigua, porque esta es una normalidad que vamos viviendo hora a hora y es así en el mundo entero”, comenta la especialista.

Por este motivo se anima a decir: “Es una prueba piloto porque lo vamos a ensayar por primera vez; por ejemplo, esto de las burbujas, vamos marchando lo mejor que podemos. Hay que destacar, más allá de los errores, que todo lo que se hace desde el punto de largada está lleno de muy buenas intenciones. Después iremos viendo cómo se comporta el virus”.

Desde su óptica, la licenciada Cerioni aclara que ella no se refiere al miedo a contagiarse: “Los chicos no están pensando en la enfermedad. Ya hace un año que estamos conviviendo con el virus, han aprendido un montón de cosas. Es temor a ingresar a las instituciones y encontrarse con esas situaciones que intranquilizan en cuanto a aprendizajes, conocer de nuevo a sus maestras, el salir de casa, hacer contacto con lo extraño. Si bien hay cosas conocidas, hace un año que no van. La modalidad es extraña, genera incertidumbre y no es igual”.

Por último, ejemplifica en primera persona: “Yo también como mamá tengo incertidumbre, no sé si va a ser un dictado de clases vía remota en el momento, por Zoom, o si va a ser una virtualidad en el sentido de que les van a acercar tareas y los chicos van a tener que mandarlas para que las corrijan”.

“Hay mucha desinformación”, concluye.

Protocolos para un regreso seguro

Las jurisdicciones educativas de las provincias establecieron protocolos específicos para garantizar el regreso seguro a clases presenciales en el marco de la pandemia y para ello organizaron servicios bimodales, con asistencia parcial de alumnos o concurrencia rotativa, control de higiene y temperatura, uso obligatorio de barbijos y distanciamiento social.

Por citar un primer ejemplo, la provincia de Buenos Aires determinó que la cantidad de alumnos en cada aula dependerá de la superficie del recinto, con distancias de 1,5 metros entre estudiantes y de 2 metros con el docente; jornada de 4 horas con descanso; uso obligatorio de tapabocas y ventilación permanente de ambientes; además de horarios escalonados de ingreso y salida de la escuela, toma de temperatura, higiene de manos al menos cada 90 minutos y el cierre de kioscos y comedores.

En tanto, en San Luis habrá un esquema mixto y cada establecimiento definirá su modalidad según espacio físico y matrícula, con alternancia de clases presenciales y virtualidad, día por medio, y dividiendo los grados o divisiones en las "burbujas" que sean necesarias para mantener el distanciamiento físico.

Las escuelas de personal único de zonas rurales iniciarán el ciclo lectivo con presencialidad normal.