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Gratuita y a distancia, así es la oferta educativa de la Facultad de Económicas que lidera en el país

Desde 2003 es pionera en la enseñanza remota. Pero fue durante la pandemia que redobló la apuesta, aprovechó los avances tecnológicos y las experiencias vividas para mejorar y brindar hoy una educación más inclusiva y al alcance de todos
 Aula híbrida: clases con alumnos presenciales y a distancia al mismo tiempo.  

La Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de Río Cuarto fue la primera en ofrecer, en forma pública y gratuita, las carreras de modalidad a distancia, una verdadera oportunidad para quienes, por cuestiones de localización geográfica o de imposibilidad horaria, les resulta dificultoso acceder a su formación universitaria.

Desde 2003 es pionera y lidera la enseñanza remota. Sin embargo, los métodos tecnológico-educativos surgidos durante la pandemia y que esta Facultad fue investigando en detalle se capitalizarían en forma definitiva.

Un sostenido esfuerzo de todo un equipo de docentes, que durante años viene bregando por esta modalidad inclusiva de enseñanza.

Pero la perseverancia tiene sus frutos. La Facultad durante la pandemia redobló la apuesta. Analizó a fondo las novedades que, a nivel mundial, iban surgiendo para afrontar la sorpresiva situación. Y no sólo investigó, sino que experimentó en su propia realidad.

Finalizado el aislamiento, lo que sigue es el aprovechamiento total de los avances tecnológicos y las enseñanzas prácticas que dejó ese período, implementando mejoras permanentes para la calidad formativa de los estudiantes, simplificando, elevando y haciendo más productivas las actividades docentes. Entrevistados la secretaria académica, Cra. Daniela Concetti; la directora del área Educación a Distancia, Cra. Cristina Pascual; y el profesor titular de las materias Tecnológicas, Cr. Guillermo Scapin, manifestaron que se encuentran en etapa de puesta en marcha de una serie de cambios que colocarían a la Facultad de Ciencias Económicas en una situación de vanguardia técnica.

“Se trata de que el proceso de enseñanza-aprendizaje sea superador, con la mayor calidad posible en cada una de sus etapas, acercando a más puntos del territorio el conocimiento, el capital humano y las herramientas de desarrollo social que nuestra Facultad pueda aportar”, explicaron.

Así pues, a modo de ejemplo, las reglas de evaluación convencionales obligan al estudiante, viva donde viva, a trasladarse hasta el Campus para rendir presencialmente, sean parciales o finales. Es natural que así haya sido, pues se trata de evaluaciones. Sin embargo, la tecnología moderna bien aplicada da la posibilidad de exámenes en forma remota, sin dejar de ser confiables para todas las partes.

Existen varios aspectos más en proceso, tanto de análisis reglamentario como de inversiones económicas, cuya renovación seguiría cambiando la vida del estudiante a distancia. De ellos se podría hacer una larga lista. Por ejemplo:

- Clases de consultas por videocomunicación sincrónica.

- Armado de ámbitos virtuales de estudio autogestionados por alumnos distantes entre sí.

- Clases en directo o diferidas con pizarras electrónicas.

- Repositorios de clases grabadas.

- Dinámicas áulicas con formato de taller virtual con comunicación multidireccional.

- Soporte para clases híbridas.

- Aplicativos complementarios que los docentes pueden montar dentro de la plataforma digital, liberando su creatividad pedagógica.

- Referentes pedagógicos de alto nivel nacional, vinculados con tecnología educativa, a quienes se sumaría.

Indicaron que, por otra parte, constituyen un interesante capítulo de esta evolución las nuevas posibilidades que se abren para la educación convencional (presencial). “Todo lo que se investiga e innova en educación digital remota va dejando en funcionamiento componentes que se aprovechan en los métodos presenciales”.

“En el futuro no se tratarán como modalidades tan disociadas, sino que ciertos aspectos de ambas irán convergiendo, haciendo no sólo más productiva a la actividad docente, sino mucho más atrapante para quienes la ejercen. Tantos años de trayectoria en ambas modalidades nos permiten complementarlas y nos animan a imaginar el futuro próximo”.

Finalmente, destacaron la muy buena predisposición que los distintos actores que conforman la Facultad (docentes, alumnos, no docentes) poseen hacia la evolución. “Ese capital humano es la clave de todo”, concluyeron.

En los próximos tiempos, con la gradualidad natural de todo proceso sólido y definitivo, la Facultad de Ciencias Económicas debería ir dando noticias saludables para toda su comunidad.

El mundo ingresa en forma vertiginosa en la era de la Economía del Conocimiento: “Hablemos de desafíos o hablemos de oportunidades, se ha abierto una época en que ni uno ni el otro nos deberían faltar”.

Más información: www.eco.unrc.edu.ar