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La canasta de útiles escolares aumentó un 50% respecto de la del año pasado

Sacando las mochilas, que cuestan desde $ 2.500, la canasta escolar está en unos $ 3.000 con cuadernos, lápices y lapiceras

La canasta escolar sufrió un incremento importante en el valor de sus precios en el período comprendido entre marzo del año pasado y febrero de este año.

En el rubro estiman que hay aumentos en los productos, que van desde “un 40% hasta un 50% promedio”, según contó una comerciante del rubro del microcentro riocuartense.

El regreso a clases presenciales de los chicos y adolescentes trae algo de alivio al sector, que vio cómo las ventas cayeron desde que se cerraron las escuelas en el lejano marzo del 2020, producto de la pandemia por el Covid-19.

“De marzo del año pasado a febrero de este año se está vendiendo un 20% de lo que generalmente vendíamos para esta época”, remarcó la negociante, para graficar aún más la necesidad imperiosa que tienen los distintos comercios que centran sus actividades en torno a las clases.

El regreso a las aulas de toda la provincia comenzó hace algunos días y, si bien no todos los colegios en orden público o privado han retomado la actividad personal, los comerciantes son prudentes al momento de hablar de expectativas.

“Los chicos ya tienen los materiales del año pasado, y es por eso que las ventas casi que no se han reactivado por el momento”, manifestó.

La endeble economía argentina sufrió un embate muy fuerte en estos meses, en los que las actividades cesaron o bajaron su capacidad laboral por el coronavirus. Para ayudar a la economía hogareña “los docentes no van a pedir casi nada que sobrecargue el presupuesto de los padres”, destacó la comerciante local, al tiempo que agregó: “Los chicos ya tienen todo, porque empezaron las clases el año pasado y se cerraron las escuelas a los poquitos días”.

Para graficar numéricamente el tema en cuestión, “sacando la mochila, que cuesta a partir de $ 2500, la canasta escolar básica está en unos $ 3000 con cuadernos, lápices de colores, lapiceras y todo lo elemental”.

Muchas librerías, imprentas, gráficas y papelerías debieron arreglarse como pudieron para tratar de subsistir en época de pandemia. La fuente consultada remarcó que “con la impresión y las fotocopias nos movimos durante el 2020. Trabajamos mucho con libros para colorear, afiches, pinturas y acrílicos”.

Pensar en normalidad es arriesgado, y desde el sector entienden que hay que ser precavidos para no dar un paso en falso. Cancelar nuevamente las clases tal cual las conocíamos antes de la aparición del virus sería otro golpe durísimo para estos negocios que centran sus actividades en la escolaridad.

“Somos cautos. Este año no invertí en mercadería nueva, porque me quedó mucho del año pasado, estoy bien stockeada. No compré mochilas nuevas, carpetas y libros, porque si se llegan a cerrar las escuelas no va ser tan grande la deuda que me quedará. El año pasado pude pagar a los proveedores, pero hay comercios que no lo hicieron y muchos podrían llegar a cerrar definitivamente sus puertas”, finalizó.