Los cultivos de verano en la zona núcleo, especialmente el maíz y la soja, empezaron a mostrar dificultades de desarrollo por la falta de humedad ya sobre fines del año pasado y comienzos de 2018. Las esquivas tormentas continuaron su marcha en las últimas semanas combinadas con altas temperaturas durante muchos días y eso generó una profundización del cuadro preocupante para la campaña gruesa que está definiendo sus futuros rindes. Si no hay un cambio significativo en el volúmen de precipitaciones, el resultado seguramente será mucho menor al de los últimos ciclos.
Es que en las últimas cuatro campañas el agua llegó en abundancia y en determinadas zonas del sudeste provincial en exceso, generando complicaciones por inundaciones. Pero alrededor de Río Cuarto los registros estuvieron algo por encima de las marcas históricas, al igual que en gran parte de la provincia. Eso provocó una seguidilla de récords de cosechas que al parecer esta vez se interrumpirá.
Durante la primavera hubo voces de especialistas que anticiparon el cambio de ciclo, como el agrometeorólogo Eduardo Sierra. En aquel momento vaticinó -con acierto- que se venían meses de bajo volumen de lluvias.
Las consecuencias están a la vista. La combinación de altas temperaturas persistentes, como las que ocurrieron hasta la semana pasada, y la falta de lluvias, pusieron a los cultivos en jaque. Por eso el último informe de la Guía Estratégica para el Agro (GEA), de la Bolsa de Comercio de Rosario, destacó que en soja hay “una sequía reproductiva que puede tener un gran impacto en los rindes”.
Como siempre, la realidad no es uniforme y por eso el estudio destacó que pese a las exigentes condiciones térmicas, las napas siguieron manteniendo a los cultivos de las áreas que durante enero y febrero siguieron con lluvias. Un 35% de la soja de primera fue privilegiada y sigue manteniendo una condición muy buena a excelente. Esta área comprende a los departamentos del centro sur de Santa Fe y una parte del oeste cordobés. Pero en el resto de la región, hay sectores que no han recibido lluvias de consideración desde fines de diciembre. “Algunas ya cumplen un mes viendo como las tormentas les pasan por encima sin dejar agua. La napa ha tenido un protagonismo fundamental para sostener la situación. Por ello los cultivos han tenido un buen desarrollo, pero no alcanzan para más. Esta semana se notó mucho la falta de agua. Los signos de estrés hídrico se han generalizado en el 65% de la soja de la región núcleo”, alertó la GEA.
Por eso en los últimos días la calificación de “condición regular” avanzó en 7 puntos, pasando a totalizar el 27% del área y los lotes buenos se redujeron al 38%. Es importante destacar, que a diferencia de otras sequías, esta ha ido creciendo en intensidad desde fines de enero, ensañándose en estas últimas dos semanas, justo en el momento de mayor vulnerabilidad del cultivo”, explicó el informe.
En este sentido, hay técnicos que ya hablan de una sequía reproductiva que puede tener un impacto muy importante en el rinde. Los cultivos lograron buenos crecimientos pero van a fructificar y llenar mal, advierten. Por eso se trata de una sequía complicada y muy dañina para el cultivo. Cuánto y cuándo llueva será fundamental para minimizar los daños en los rindes.
El estudio de la GEA remarca también que la soja de segunda es la más complicada en este momento. “Ha perdido mucha biomasa, en esta semana ha sido el cultivo que más ha sufrido las altas temperaturas. Sus reservas de agua son mínimas. El efecto de su antecesor, el trigo que rindió muy bien y extrajo gran parte del agua subsuperficial la está dejando con pocas chances para soportar el estrés hídrico”, alertó.
Por su parte, “los maíces tardíos y los de segunda están adentrándose en la floración. Están muy estresados, regulares y con escaso crecimiento. De no llover pronto, la producción de granos se verá afectada considerablemente”, puntualizó la Bolsa de Comercio rosarina.
En tanto, la Bolsa de Cereales de Córdoba detalló que durante enero las precipitaciones en la provincia estuvieron muy por debajo de la media histórica, con algunas excepciones. Esto, en coincidencia con los señalado por el Servicio Meteorológico. De acuerdo a los registros de las estaciones meteorológicas de la Bolsa, en el departamento Río Cuarto las marcas del mes pasado se ubicaron entre los 45 y los 80 milímetros, con picos excepcionales de casi 200 milímetros en Washington.
En el acumulado de febrero, apenas hubo lluvias menores y en la mayor parte del departamento no alcanza a sumar 10 milímetros.
Gonzalo Dal Bianco
[email protected]
Durante la primavera hubo voces de especialistas que anticiparon el cambio de ciclo, como el agrometeorólogo Eduardo Sierra. En aquel momento vaticinó -con acierto- que se venían meses de bajo volumen de lluvias.
Las consecuencias están a la vista. La combinación de altas temperaturas persistentes, como las que ocurrieron hasta la semana pasada, y la falta de lluvias, pusieron a los cultivos en jaque. Por eso el último informe de la Guía Estratégica para el Agro (GEA), de la Bolsa de Comercio de Rosario, destacó que en soja hay “una sequía reproductiva que puede tener un gran impacto en los rindes”.
Como siempre, la realidad no es uniforme y por eso el estudio destacó que pese a las exigentes condiciones térmicas, las napas siguieron manteniendo a los cultivos de las áreas que durante enero y febrero siguieron con lluvias. Un 35% de la soja de primera fue privilegiada y sigue manteniendo una condición muy buena a excelente. Esta área comprende a los departamentos del centro sur de Santa Fe y una parte del oeste cordobés. Pero en el resto de la región, hay sectores que no han recibido lluvias de consideración desde fines de diciembre. “Algunas ya cumplen un mes viendo como las tormentas les pasan por encima sin dejar agua. La napa ha tenido un protagonismo fundamental para sostener la situación. Por ello los cultivos han tenido un buen desarrollo, pero no alcanzan para más. Esta semana se notó mucho la falta de agua. Los signos de estrés hídrico se han generalizado en el 65% de la soja de la región núcleo”, alertó la GEA.
Por eso en los últimos días la calificación de “condición regular” avanzó en 7 puntos, pasando a totalizar el 27% del área y los lotes buenos se redujeron al 38%. Es importante destacar, que a diferencia de otras sequías, esta ha ido creciendo en intensidad desde fines de enero, ensañándose en estas últimas dos semanas, justo en el momento de mayor vulnerabilidad del cultivo”, explicó el informe.
En este sentido, hay técnicos que ya hablan de una sequía reproductiva que puede tener un impacto muy importante en el rinde. Los cultivos lograron buenos crecimientos pero van a fructificar y llenar mal, advierten. Por eso se trata de una sequía complicada y muy dañina para el cultivo. Cuánto y cuándo llueva será fundamental para minimizar los daños en los rindes.
El estudio de la GEA remarca también que la soja de segunda es la más complicada en este momento. “Ha perdido mucha biomasa, en esta semana ha sido el cultivo que más ha sufrido las altas temperaturas. Sus reservas de agua son mínimas. El efecto de su antecesor, el trigo que rindió muy bien y extrajo gran parte del agua subsuperficial la está dejando con pocas chances para soportar el estrés hídrico”, alertó.
Por su parte, “los maíces tardíos y los de segunda están adentrándose en la floración. Están muy estresados, regulares y con escaso crecimiento. De no llover pronto, la producción de granos se verá afectada considerablemente”, puntualizó la Bolsa de Comercio rosarina.
En tanto, la Bolsa de Cereales de Córdoba detalló que durante enero las precipitaciones en la provincia estuvieron muy por debajo de la media histórica, con algunas excepciones. Esto, en coincidencia con los señalado por el Servicio Meteorológico. De acuerdo a los registros de las estaciones meteorológicas de la Bolsa, en el departamento Río Cuarto las marcas del mes pasado se ubicaron entre los 45 y los 80 milímetros, con picos excepcionales de casi 200 milímetros en Washington.
En el acumulado de febrero, apenas hubo lluvias menores y en la mayor parte del departamento no alcanza a sumar 10 milímetros.
Gonzalo Dal Bianco
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