Los clubes de pueblo transitan por una época realmente complicada. Estas instituciones son sinónimo de encuentros de recreación; sin embargo, ante la pandemia, fueron los primeros en tener que cerrar sus puertas y según el panorama actual serán los últimos que se habiliten. Dirigentes y conserjes liberan el ingenio para que estas entidades no se vean destruidas por falta de mantenimiento y abandono ante el cierre obligado.
Las instalaciones se ven solitarias, las canchas de bochas a oscuras, sin el clásico sonido de una chanta que define un partido y el clásico apretón de manos.
Los amantes del fútbol ven cómo un "canchero" manipula el tractorcito para cortar el césped de algún campo de juego que por ahora no tiene la adrenalina de los jugadores corriendo detrás de la pelota.
La situación es similar en Las Vertientes, Bulnes, Achiras y Chaján y tantos más donde sólo hay un club para toda la localidad.
Los más perjudicados son los conserjes, quienes son capaces de estar gran parte de las horas del día y hasta la madrugada atendiendo a los aficionados en la clásica juntada de truco, en el asado semanal de la peña de amigos, en los encuentros deportivos o en la permanente circulación de personas cuando hay un baile o una cena popular.
Las Vertientes
"Acá tenemos el club cerrado porque está incluido en la categoría de espectáculos públicos y sociales que será lo último que se habilite", expresó con preocupación Ariel Cappellari, conserje del club Herlitzka de Las Vertientes al reflexionar por todo lo que le toca vivir.
"Los costos siguen, pero cuando recomience la tarea tendré que reponer mercadería vencida. Pero lo más perjudicial es que estamos parados y ni el ómnibus se detiene porque tiene su parada acá. Los colectivos no corren, no hay pasajeros que esperan en el club y hay que salir a buscar un peso como sea", señaló.
Ariel dijo que ha hecho algunas changas vendiendo pollos pero con eso no alcanza. Su otra actividad como electricista está paralizada.
La mística peña de amigos "La Martesina" tuvo que suspender sus reuniones semanales después de 45 años de realizaciones ininterrumpidas que se hacen en los altos del club. Y el conserje tuvo que acudir a la cooperativa para peticionar una prórroga en el pago de la energía eléctrica porque todo está inmovilizado.
En Bulnes
Los clubes de Bulnes fueron en su momento muy conocidos por el alto poder de convocatoria en sus grandes fiestas. Uno de ellos es San Lorenzo.
Jesús López se inició desde muy joven en esta institución incluso como jugador, luego llegó a ser el presidente y hoy la comisión directiva prácticamente ha quedado inactiva. Actualmente ejerce como conserje y sigue atendiendo, en horario de comercio, a los pocos clientes que llegan al local de la entidad.
"Por razones del protocolo muy temprano hay que cerrar cuando sabemos que lo fuerte es desde la tardecita a la una de la madrugada más o menos", dijo.
El directivo indicó que la actividad bochófila está detenida y las hermosas canchas, paralizadas. El gran salón de 900 metros cuadrados se encuentra completamente solitario y sólo se escucha el ir y venir del tractor segador que manipula el canchero, Nicolás Minardi, quien no puede descuidar el césped impecable que luce el campo de fútbol.
Por el lado de Peñarol la situación es similar. El dirigente Fernando Gallo sostuvo que habían empezado un atractivo y renovado campeonato automovilístico pero ahí nomas se suspendió todo.
"Hay pilotos que quisieran correr pero las órdenes son estrictas. Hay otros que han construido nuevos autos, por lo que esperamos que desde el momento en que comencemos a organizar otras vez las pruebas deportivo-mecánicas, habrá un buen parque de máquinas. Pero por ahora todo está suspendido", expresó.
Allí tampoco hay bochas (otro de los deportes fuertes al que juegan muchas mujeres) y ni siquiera para el colectivo diario porque el transporte está paralizado.

