El comercio riocuartense arrancó el año con otra caída profunda en la actividad. Según los registros municipales, la merma fue superior al 16 por ciento pero, además, hay que tener en cuenta que la comparación se hace con 2020, un año en el que ya las ventas eran bajas, no por el coronavirus -que aún no había llegado a Argentina- sino por la crisis y la recesión que ya estaban instaladas en el país.
El informe de recaudación mensual que el gobierno municipal publica en el Portal de Transparencia es un parámetro para conocer no sólo si subieron o bajaron los ingresos del Estado local, sino también para vislumbrar cuál es la realidad de los distintos sectores de la economía. El nivel de tributación del comercio, por ejemplo, es un indicio de la situación del sector.
Según los registros de la Secretaría de Economía, durante enero la contribución que incide sobre el Comercio y la Industria aportó algo más de 100 millones de pesos a la Municipalidad.
Esa cifra implicó un aumento nominal del 19,06 por ciento con respecto a enero del año pasado. Sin embargo, si se considera el impacto de la inflación, en realidad se produjo una caída en esa contribución, lo que refleja a su vez una caída en la actividad comercial de la ciudad.
En términos reales -es decir, si se tiene en cuenta el efecto de la inflación- el comercio cayó el 16,77 por ciento durante el primer mes del año, si se lo compara con el mismo período del año anterior.
El mismo comportamiento a la baja registraron todos los ingresos propios de la Municipalidad.
La recaudación por el Inmobiliario mostró una mejora nominal del 21,86 por ciento pero, al considerar el impacto inflacionario, la caída en términos reales superó el 22 por ciento.
El Emos, es decir, la contribución por el servicio de agua y cloacas, fue el que menos cayó en términos reales. Su recaudación en enero mejoró un 41,2 por ciento, lo que representó una caída real del 13,98 por ciento.
Esa situación específica del Emos encuentra su explicación en el hecho de que la tarifa del ente municipal se incrementó entre el 44 y 45 por ciento, en una decisión del oficialismo para equilibrar los números negativos que esa área registró durante el año pasado.
Por su parte, la recaudación del impuesto automotor mostró una fuerte caída, a pesar de que es una alícuota que se actualiza a partir de los precios de mercado de los vehículos. Una de las causas de esa baja es que menos gente optó este año por el pago único ante el fuerte incremento que se produjo en el monto del impuesto automotor. Ese tributo cayó un 17,78 por ciento en términos nominales y, cuando se lo ajusta por inflación, la caída alcanza el 38,46 por ciento.
También registraron fuertes caídas -tanto nominales como reales- el Fondo de Obras Públicas (FOP) como el Fodis (un fondo con destino social), pero la explicación se asienta en que esos dos tributos específicos tuvieron retracciones -y en algunos casos se eliminaron- en el último presupuesto aprobado por el Concejo Deliberante.
El resto de las contribuciones municipales tuvieron también importantes caídas, que promediaron el 39,91 por ciento.

