Por la suba de los granos, ingresarán US$ 10 mil millones más al país
El viento de cola internacional para la Argentina comenzó a sentirse con fuerza ya en el segundo semestre de 2020, pero se intensificó con fuerza en el arranque de 2021, con precios de commodities que se muestran imparables y montados sobre sólidos fundamentos que lleva a imaginar que no será algo pasajero, sino que podría extenderse más de lo habitual. Eso le permite a la gestión de Alberto Fernández tomar aire al menos en tres planos: el ingreso de divisas que se verá incermentado fuertemente con respecto a los valores proyectados; una mejora en la actividad económica y un aporte contundente en favor de reducir el déficit fiscal elevado que dejó el ciclo de la pandemia.
“El contexto internacional es excepcional y le está sirviendo al Gobierno y a la economía argentina para calmar un poco las heridas. Poner unos paños a los problemas que no son estructurales porque a esos no hay precio de la soja que los arregle”, advirtió a Tranquera Abierta el economista Juan Manuel Garzón, del Ieral de la Fundación Mediterránea.
¿En donde se verá el efecto positivo de estos precios que vemos en Chicago?
Por ejemplo, en el plano externo tenemos una necesidad permanente de dólares que es tal que hoy la economía funciona con un fuerte cepo cambiario. No hay libertad para comprar dólares y siempre las reservas están al límite. Esta suba de precios de los commodities traerá un flujo de dólares importante que al menos va a permitir recomponer reservas y posiblemente hacerle frente a estos compromisos con organismos internacionales. Hay pagos por delante con el Club de París y con el Fondo Monetario que están en plena negociación y que tienen esta semana un momento importante con la gira del presidente por Europa.
Habrá algo más de recursos para afrontar esos compromisos...
Sí, pero también es cierto que ahora es más difícil hacerse el zonzo con el Club de Paris o con el FMI diciendo que no tenés dólares o disponibilidad. Ese flujo es un mayor compromiso también.
¿De cuánto dinero extra hablamos por la suba de cotizaciones?
En términos de recursos, a medida que suben las cotizaciones, a este nivel, el impacto positivo es cada vez más importante. Hablamos de 10 mil millones de dólares más de un año a otro, que representa un 20% del total de nuestras exportaciones.
Allí están englobadas todas las commodities, no solo soja...
Es el impacto por el conjunto de las commodities y de un año contra otro. Campaña contra campaña considerando los volúmenes de granos que vamos a tener en este ciclo.
¿A cuánto llegarán las exportaciones de granos este año entonces?
Vamos a tener unos 36 mil millones de dólares este año contra los 26 mil millones de 2020. Eso le permite al Banco Central ponerse en comprador, cosa que no podía lograr porque no tenía quién lo abasteciera. De hecho las liquidaciones del sector exportador fueron récord en el primer cuatrimestre, según la estadística de Ciara-Cec. La liquidación fue casi el doble en los primeros cuatro meses del año, casi 5 mil millones de dólares más.
Y ahora se afirma la cosecha por lo que el ritmo debería al menos sostenerse...
En estos tres meses habrá números muy buenos en cuanto a liquidación de exportaciones, parecidos a los de abril, que superó los 3 mil millones de dólares. Y para mayo, junio y julio debería continuar esa tendencia, que representa más de 100 millones de dólares diarios tomando días hábiles. El mes pasado dió US$ 140 millones de promedio diario.
Volviendo sobre los efectos de estos ingresos, ¿en qué beneficiará al Gobierno y a la economía?
Todo esto permitiría relajar la restricción externa, la falta de divisas, porque lo que se veía era que se estaban trabando importaciones por ejemplo. Cuando uno habla con sectores productivos encuentra muchas historias de dificultades para ingresar productos. Y eso es un freno al crecimiento porque muchos son bienes de capital, insumos para la producción. Entonces este ingreso adicional por el alza del precio de las commodities relaja la restricción de dólares y sirve a su vez para la reactivación al permitir levantar el pie, al menos parcialmente, de las importaciones. El caso de las cubiertas para cosechadoras fue emblemático y se habló mucho pero hay otros varios ejemplos en otros sectores también. En definitiva hay un ingreso genuino que creció fuerte con los productores y el Estado como beneficiarios, y sabiendo que en parte ese dinero extra se va a consumir o invertir y así impactará en otros sectores y sostendrá más la recuperación.
Y en lo fiscal será una bocanada de oxígeno...
En el frente fiscal también suma y mucho. Hablamos de 2500 o 3000 millones de dólares más de derechos de exportación, es decir, adicionales. En definitiva los derechos de exportación están yendo hacia un flujo que se acerca a 2 o 2,5 puntos del PBI, en un Estado que tiene varios puntos del PBI de déficit. Por lo tanto, cada ingreso extra que puedas generar sin incrementar más aún la presión tributaria, sin dudas es una buena noticia.
Y si se achica el déficit hay menos necesidad de emisión...
Claramente, baja la necesidad de emisión de dinero. Recordamos que las dos fuentes de financiamiento del déficit hoy son el endeudamiento interno, salir a pescar pesos al mercado; y la otra opción es la emisión. Tener más ingresos para bajar esas dos fuentes, es positivo. Porque cuando el Estado sale a buscar plata en el mercado interno lo que hace es subir las tasas de interés y genera desplazamieto del sector privado, le genera competencia en ese mercado; y la emisión de dinero ya sabemos las complicaciones que trae y que lo vemos con la inflación y con más claridad en el arranque de este año, con las complicaciones que eso trae en el plano social porque llevamos cuatro años de pérdida de ingresos y un claro perjuicio en el consumo con efecto en el mercado interno por caída de ventas.
El campo le da buenas noticias para el Gobierno...
Quien más contento está por la suba de los precios internacionales, más allá de lo que se dice de que empujan la inflación, es el sector público porque en el frente de las divisas, de la recuperación económica y el fiscal, viene como anillo al dedo en un año que no trae buenas noticias.
¿Esto podría definirse como viento de cola?
Si, si. Hay un viento de cola claramente para el país. Tenemos precios altos de nuestras exportaciones, tasas de interés bajas en el mundo que no estamos aprovechando porque nadie nos presta, y un socio comercial clave que se alinea cada vez mejor con la oferta Argentina como es China. Faltaría que Brasil estuviera un poco mejor, que viene con un crecimiento algo lento.
¿Cómo puede afectar a ese escenario la tasa de inflación de los Estados Unidos, que curiosamente está en ascenso?
El dato de la inflación en los Estados Unidos es malo, arroja un anual por encima del 4% y hay que ver qué hacen ahora porque normalmente gatilla subas de tasas y eso puede enfriar la economía global y países emergentes en particular, así como también el precio de las commodities. Apareció ahí una luz amarilla. Pero a los factores que están detrás de la suba de los commodities los veo difícil de revertir por el momento. No creo que sea fácil bajarlos.
¿Cuáles son esos fundamentos?
Hay una demanda muy firme y un stock en baja. Y no hay entre los productores una respuesta de similar magnitud a la que pide la demanda. Es un problema de fondo ese. Porque en otros eventos de suba de precios como estos lo que había era por ejemplo una gran sequía en Estados Unidos, pero ahora no hay dificultades de ese tipo ni siquiera en Argentina donde se habló mucho, pero va a terminar con un volumen muy bueno de granos, que no será récord. Por lo tanto esto es más difícil de revertir porque la cuestión climática al año siguiente se puede modificar. Y lo que se observa hoy es que Estados Unidos tendrá que tener una muy buena campaña para que los precios no sigan subiendo, y entonces hablamos de un mercado muy presionado. Es claramente una gran noticia para el Gobierno y ojalá que no se tomen medidas que terminen perjudicando este buen contexto, porque ya se escuchan nuevamente opiniones para incrementar las retenciones. Diría que con este contexto, sería suficiente hacer la plancha para llegar a las elecciones en mejor situación.
¿Qué pasa con el maíz, porque el foco siempre está en la soja, pero este año también ese cereal es protagonista?
De hecho el maíz es lo que más se vendió. Los registros muestran que hay más de 20 o 25 millones de toneladas comercializadas de la actual campaña. Hablamos de la mitad de la cosecha. Los productores y la cadena en su conjunto están apurados por los precios y también el temor a que suban los derechos de exportación. En soja tenemos un ritmo más normal de ventas. Pero volviendo sobre el maíz, lo que pase con Estados Unidos será clave porque son los maiceros por excelencia. Si se resfrían en esta cosecha será un incentivo más para el alza de aquí en adelante.