Arquitectura

¿Cómo mantener un rosal en buen estado?

 

Los rosales acaparan la atención dentro de un jardín florido, siempre y cuando se encuentren en su máximo esplendor. Y ello es posible si se les brinda el cuidado y la atención necesaria que permita explotar al máximo todo su potencial estético y natural. Así, teniendo en cuenta algunas recomendaciones, podremos disfrutar de su agradable fragancia y variedad de colores, otorgándole el protagonismo que se merecen.

Entre los puntos a considerar, se pueden enumerar la variedad de rosa que elijamos plantar, las características del sustrato, la ubicación, el abonado, la frecuencia de riego y la limpieza.

Variedad: conviene elegir entre aquellas variedades de calidad comprobada. Por ello se sugiere buscar ejemplares que se caractericen por su robustez, mejor resistencia a plagas y enfermedades y, obviamente, que se luzcan por su belleza.

Ubicación: Los rosales expondrán su máximo potencial si se cultivan en zonas muy abiertas. Se recomienda buscar un área muy soleada y ventilada. En el caso de desear un rosal trepador, se debe dejar un espacio entre la malla y la pared para ayudar a la ventilación y evitar el sobrecalentamiento. Esto también ayudará a contrarrestar las enfermedades.

Características del sustrato: la mejor tierra para cultivar rosas es la que tiene un pH de alrededor de 6,5; es decir, ligeramente ácido. Si se necesita elevar el nivel de pH (porque la tierra está muy ácida) se le puede agregar cal. Si el suelo es muy alcalino se puede agregar azufre para jardín para reducir el nivel de pH. Los especialistas señalan que el suelo para el cultivo de rosales necesita tener un equilibrio adecuado de materia inorgánica (arena, limo, arcilla, etc.) y orgánica (bacterias, raíces, compost, etc.).

Fertilización: en los primeros dos años de vida del rosal, se aconseja abonarlo cada seis meses, en el otoño con un fertilizante rico en potasio y magnesio, y a principios de la primavera.

Riego: si se ha trasplantado, el rosal debe regarse dos veces al día hasta que muestre hojas nuevas y de buen color, momento a partir del cual se procede a regar una sola vez al día. En caso de una sequía, debe echarse agua siempre alrededor del pie de la planta para prevenir la propagación de enfermedades fúngicas.

Limpieza: Deben retirarse las flores muertas cortando el tallo por encima de la primera hoja con cinco folíolos para asegurar un buen reflorecimiento. Hay que asegurarse de que el follaje de los rosales esté siempre bien ventilado y mantenerlo en un tamaño decente, lo que ayudará a evitar muchas enfermedades. También conviene quitar las hojas exteriores con manchas tan pronto como sea posible, y eliminar constantemente las hojas enfermas que hayan caído al suelo.