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Secretos pueblerinos

Dos riocuartenses, Marcos Altamirano y Hugo Curletto, ganaron, junto a Sebastián Ferrero, el concurso para el desarrollo de largometrajes de ficción, para realizar el guión y el teaser de un proyecto audiovisual titulado “La muerte se olvidó de mí”.

Hugo Curletto, Marcos Altamirano, riocuartenses ambos, y Sebastián Ferrero, destacado director de fotografía cordobés, se reunieron en el verano de 2016 para realizar lo que ellos llaman “ejercicio de escritura” del que derivó “La muerte se olvidó de mí”, que acaba de ganar el concurso para el Desarrollo de Largometrajes de Ficción realizado en el marco de la Ley Nº 10381 “Fomento y promoción de la Industria Audiovisual de la Provincia de Córdoba”.

“Aquel encuentro fue en las Sierras de Calamuchita y después de experimentar con listas, imágenes generadoras, contradicciones, transformaciones, noticias, poemas, cartas y canciones, coincidimos en avanzar en un proyecto de largometraje ficcional que pudiera realizarse entre el corredor Río Cuarto–Sierras de Calamuchita-Córdoba” explicita Altamirano como el primer paso del que deriva esta noticia de hoy. 

Y continúa: “Ese fue un disparador  y a partir de él decidimos dar cauce a nuestra necesidad de contar una historia con pocos personajes, pensando claramente en explorar, como marco para el relato, el contexto singular que impone la presencia de una Central de Energía Nuclear enclavada en tan apacible y hermoso lugar”.

Así, los tres avanzaron “en un intento por recuperar temáticas desplazadas dentro de la cinematografía cordobesa y se nos ocurrió que para eso deberíamos construir un escenario singular, donde lo apocalíptico del problema del impacto nuclear en nuestra provincia se pronuncie a partir de elementos del drama”. 

La idea quedó flotando y un año después de ese ejercicio grupal, “los escritos se convirtieron en un proyecto realizable, con mucha potencialidad, al que se le sumaron diferentes personas vinculadas al audiovisual con una pluralidad de trayectorias que fortalece la propuesta: Mario Pedernera (Villa María), y Verónica Liwacki (Córdoba), con quienes decidimos elaborar como equipo el proyecto de guión completo más teaser que ahora fue premiado”.  

Historia y futuro

El “Story line” del proyecto sucede “en un pueblo condenado por la contaminación de una central nuclear, un solitario operario de planta acude a un viejo hotel que lleva el nombre de su madre, para comprar una novedosa droga sintética, y tras conocer a la dueña del lugar, una exótica ‘dealer’ que parece haberse quedado en los sesenta, decide indagar sobre la historia del hotel y se enamora perdidamente de la mujer. Pero la llegada de un hermético inspector que viene a efectuar un simulacro en la planta, desentierra un pasado trágico que descubre sus vidas ligadas entre sí por el destino de un perro llamativamente longevo a causa de la radiación”.

Conocida la decisión del jurado que determina los premios del concurso para el Desarrollo de Largometrajes de Ficción, el grupo se alzó con el reconocimiento dentro de la categoría en la que se presentó y hace apenas unos días recibió oficialmente el certificado que los certifica como ganadores y por lo tanto acreedores al monto de 400.000 pesos para completar el guión y realizar el “teaser” (un corto resumen que sirve para la presentación de un producto)  correspondientes a ese proyecto. 

“Hace apenas unas horas terminamos de realizar el ‘scouting’, la búsqueda de los lugares de rodaje, y quedamos conformes con las locaciones que conseguimos en el entorno del lugar donde transcurre el relato, que básicamente son espacios interiores, aunque desde luego hay un contexto importante, porque lo que pretendemos no es hacer una exposición turística sino contar una historia. Y en los próximos días abriremos un ‘casting’ para elegir a los actores que protagonizarán el trabajo”, dice Altamirano. 

Pasos más o menos inmediatos de un proceso que, casi se diría que lógicamente, queda plantado como el punto inicial de lo que, como un anhelo que se cae de maduro, “todos imaginamos como una apertura de camino que nos habilita a imaginar un avance hacia la realización posterior de un largometraje, ya que el premio seguramente contará como un importante antecedente. Claro que ese es otro proyecto, en el que ya habrá que participar en los programas del Incaa y que supone, en el mejor de los casos, la búsqueda de financiamiento que, como se sabe, es uno de los asuntos más arduos de este trabajo”.