Condenan a 12 años al hombre que mató a su vecino tras una pelea por un perro
Tras dictarse la condena mediante juicio abreviado, la viuda de la víctima denunció amenazas previas por parte del agresor hacia su familia y manifestó su disconformidad ante la falta de un debate oral y público
La Justicia condenó a 12 años de prisión mediante un juicio abreviado a Carlos Alberto Ferreira por el homicidio de Mario Alan Rolón, quien fue asesinado de un disparo a quemarropa en medio de una discusión por un perro.
El crimen ocurrió el año pasado en barrio San Martín cuando Rolón se presentó en el domicilio del agresor tras un conflicto previo con el animal.
La discusión derivó en un fuerte cruce entre ambos.
De acuerdo a la reconstrucción de los hechos, en ese contexto, Ferreira extrajo un arma de fuego y efectuó un disparo a quemarropa que impactó en el abdomen de la víctima.
Rolón fue trasladado de urgencia al Hospital San Antonio de Padua, donde lo intervinieron quirúrgicamente, pero falleció horas más tarde como consecuencia de la herida.
Según había relatado en su momento la viuda de la víctima, Luciana Rugolo, el agresor había amenazado de muerte a la familia previamente en reiteradas oportunidades. Las peleas eran frecuentes y estaban vinculadas, en gran parte, al comportamiento del animal.
“Si me siguen molestando, les voy a disparar”, había advertido el acusado, según el testimonio de la mujer, una amenaza que finalmente se concretó el día del crimen.
Para la familia, se trató de una situación absurda que derivó en una tragedia irreparable. “Dejó a tres nenes sin papá por la pelea de un perro”, expresó Rugolo, completamente afectada.
Tras conocerse la condena, la mujer manifestó su malestar con la resolución judicial. Si bien reconoció que el juicio abreviado es una herramienta legal, cuestionó que se haya llegado a un debate oral y público.
“Espero que le den la pena más alta y que cumpla lo que tenga que cumplir”, había expresado previamente, en medio de la expectativa por el fallo.
Además, describió el impacto emocional que atraviesa la familia desde el crimen: “No puedo dormir, tengo que ver a mis hijos llorando y extrañando a su papá”.