Mientras el jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, aplaudía con entusiasmo el discurso del Presidente, el gobernador cordobés Martín Llaryora siguió el mensaje con postura formal.
El ingreso del mandatario al recinto estuvo rodeado de tensión: Victoria Villarruel y Karina Milei protagonizaron empujones en medio del operativo de ingreso.
El saludo entre Milei y su vicepresidenta fue frío y breve, en sintonía con la relación que ambos vienen manteniendo.
Más tarde, el Presidente lanzó una frase con clara dedicatoria: “Hubo quienes se quisieron quedar con el Sillón de Rivadavia”.
Entre los saludos de bienvenida, se destacó el del libertario Gabriel Bornoroni, al igual que el del llaryorista Ignacio García Aresca.
En otro momento, Milei se dirigió al titular de la Cámara baja, Martín Menem, con un comentario distendido: “Qué paciencia tenés”.
Desde la oposición, Myriam Bregman exhibió un cartel con la leyenda “Gatito mimoso de Trump”.
Y el Presidente respondió desde el estrado con una chicana: “Chilindrina troska”.
La diputada riocuartense Laura Soldano acompañó el mensaje con encendidos aplausos mientras publicaba en redes: “Listos para acompañar a nuestro Presidente”.
Durante la exposición, Milei se apartó 30 veces del texto preparado para lanzar críticas contra los kirchneristas, a los que calificó con duros términos como “chorros”, “fascistas”, “mentirosos”, “delincuentes” y “asesinos”, además de llamarlos “kukas” y mencionar a Germán Martínez, quién pidió respeto por la oposición.
Desde sus bancas, el diputado Gonzalo Roca siguió atentamente el mensaje junto a Laura Rodríguez Machado.
El discurso se extendió por más de una hora y media.
Entre las postales finales, el exgobernador y actual diputado Juan Schiaretti posó junto a Llaryora y al mandatario santafesino Maximiliano Pullaro, además de los legisladores Carlos Gutiérrez, Alejandra Torres y Carolina Basualdo.
Al retirarse, Milei saludó a un granadero y a las personas que aguardaban en las inmediaciones antes de dirigirse hacia la Quinta de Olivos.