Al computar todos los sectores y lograr un resultado final, el cierre del 2025 fue de estancamiento para el país. Ya la recuperación que tuvo lugar en el segundo semestre de 2024 se agotó en febrero del año pasado, hace exactamente un año atrás. A partir de ahí quedó prácticamente sin cambios.
Así lo refleja el último trabajo de sectores económicos elaborados por el Ieral de la FundaciónMediterránea, a cargo del economista Marcos Cohen Arazi.
Aun con algunos datos pendientes del cierre del año, pero con un panorama ya definido, el informe remarca que en noviembre la actividad económica cayó 0,3% respecto del mes previo, acumulando dos meses de caída; y los indicadores sectoriales preanuncian que durante el mes de diciembre también la actividad fue débil. “Así, la economía acumulará 10 meses de estancamiento, lo que llamamos ‘fase 3’ del impacto del programa económico en la producción”, indica el trabajo del Ieral.
A pesar de eso, el nivel de actividad se ubica 4,1% por encima del nivel que tenía en noviembre de 2023, de acuerdo con la estimación oficial sin estacionalidad (contando estacionalidad, noviembre de 2025 versus noviembre de 2023 refleja un crecimiento de apenas 0,9%).
Pero al interior de ese promedio general hay fuertes matices. Si se examina la realidad de los principales sectores económicos, se observa que durante 2025 los que más sufrieron fueron la actividad industrial (cayó 8,2%), el turismo asociado al ingreso de turistas extranjeros (-6,7%), el comercio (-4%) y la construcción (-2%). Salvo la actividad comercial, esas actividades además son de las que habían mermado en 2024, por lo tanto, son también las que acumulan una situación más desfavorable en los últimos dos años.
Por otro lado, los sectores más dinámicos fueron los vinculados a intermediación financiera (+14,2%), minería (+6,9%) y agro (+4,8%). Como estos tres sectores también habían tenido un muy buen andar en 2024, a diferencia de la mayor parte de la economía, son además los que acumulan el mejor desempeño en los últimos dos años.
“Sobre el final del año puede sumarse una cierta recuperación del turismo (+7,6%, empujado por repunte del turismo interno), en especial después de las elecciones”, indica el informe.
El comparativo de dos años
Al comparar lo que ocurrió en 2025 contra el 2023, en los extremos se refleja la misma realidad que en 2025: los sectores en positivo son intermediación financiera, minería y agro; y los que están en negativo son el turismo internacional, construcción, industria, electricidad agua y gas y comercio.
“El caso de la actividad industrial es interesante de analizar porque refleja los vaivenes de la competitividad cambiaria, por un lado, y también los problemas de competitividad estructurales, el impacto de la mayor apertura económica, que afectan tanto a la manufactura como a otros sectores expuestos a fuerte presión competitiva”, indica el informe.
En ese sentido, la actividad industrial también manifiesta tres fases marcadas durante la era libertaria. Durante los primeros 5 meses la producción industrial cayó 11%, marcando una primera fase similar a la de la economía en su conjunto. Luego, vino una segunda fase donde se recuperó rápidamente que fueron los siguientes 7 meses hasta alcanzar el nivel de actividad de noviembre 2023. Sin embargo, la tercera fase resulta marcadamente contractiva y ya acumula una caída de 6% en el nivel de producción. Así, mientras la actividad económica general se encuentra en una fase de estancamiento, la industria manufacturera se encuentra en una fase recesiva.
Pero al ingresar de lleno al sector industrial, son apenas 4 subsectores (de 16 subsectores principales) los que tuvieron mejoras en el nivel de actividad en 2025. Se trata de otros equipos de transporte (+7,4%), refinación de petróleo y combustibles (+5,6%), productos de tabaco (+4,6%), madera, papel, edición e impresión (+1,5%).
El resto de los sectores industriales disminuyeron su nivel de actividad en 2025. El caso más extremo es el de la producción textil (-27,9%), que estos días estuvo en el tapete por los dichos del ministro de Economía Luis Caputo referidos a que nunca había comprado ropa en Argentina. A eso le siguieron las respuestas de los industriales del sector.
Lo cierto es que detrás de esa rama siguen la producción de vehículos (-18,8%), productos metálicos (-15,7%), máquinas y equipos (-14,4%) y prendas de vestir (-13,1).
En promedio la producción industrial cayó 5,9% entre noviembre de 2024 y noviembre de 2025.
“Es interesante señalar que existen fuertes contrastes entre lo que pasó en 2025 y lo que había pasado en 2024. Hay subsectores que habían caído en 2024 y se recuperaron en 2025, y subsectores en los que ocurrió lo contrario”, remarca el trabajo del Ieral.
Pero, los que manifiestan un doble golpe, es decir, que cayeron en 2024 y 2025, fueron más de la mitad, destacándose por la magnitud acumulada de caída: productos textiles, productos de metal, productos caucho y plásticos, vehículos automotores y afines y productos minerales no metálicos (muchos vinculados a la construcción).
Entre los sectores que se encuentran en mejor situación relativa se están la refinación de petróleo y derivados (creció 7,6% en su nivel de producción), la producción de alimentos y bebidas (+4,6%), otros equipos de transporte (+1,5%) y productos de tabaco (+1,3%).
Mayores mermas
Entre los sectores con mayores mermas en su producción se cuentan los que afrontaron un doble golpe (caída en 2024 y 2025) y a ellos se suman prendas de vestir, cuero y calzado, industrias metálicas básicas, muebles y colchones y maquinaria y equipos (caen más de 5%).
“De acuerdo con las cifras examinadas, surgen claros ganadores y perdedores a partir del reordenamiento macroeconómico iniciado por la conducción económica actual. También resulta clara la debilidad de la economía para sostener el crecimiento económico más allá de la recuperación económica que ocurrió principalmente durante la segunda parte de 2024”, advirtió el reporte del Ieral.
Del mismo modo, destaca que “hay muchos factores a favor del crecimiento que se están consolidando. Sin embargo, avanzar en reformas y en consensos básicos que ayuden a acelerar las inversiones y las exportaciones sigue siendo una materia pendiente, más allá de los progresos realizados hasta el momento. Avanzar en esa dirección es condición necesaria para el incremento sostenido en el nivel de ingreso de la economía, lo que implicaría ingresar en una etapa virtuosa para la producción de la mayor parte de los sectores económicos”, finaliza el informe económico sectorial del Ieral.