Cae el consumo, cierran los negocios: "Para abrir todo tenés que acompañar a la industria nacional"
Diego Cambría, gerente del CECIS, alertó que el cierre de comercios no sólo se da en el microcentro de Río Cuarto sino también en otros sectores de la ciudad
Carteles de liquidación por cierre, fondos de comercio en venta y vidrieras vacías se multiplican en la ciudad de Río Cuarto. Cerca de 250 superficies comerciales se encuentran desocupadas llegando a fines de agosto, según alertó Diego Cambría, gerente del CECIS, quien describió la situación como una de las más preocupantes que atraviesa el sector en los últimos años.
El relevamiento que la institución tenía previsto para septiembre fue adelantado al mes de agosto, precisamente porque la velocidad de los cierres superó las proyecciones. Cambría señaló que no sólo se trata de locales que cierran, sino que tampoco se recuperan rápidamente con nuevos inquilinos, y anticipó que varios comercios más podrían bajar sus persianas antes de que termine el mes.
El fenómeno no se limita al microcentro, aunque es allí donde resulta más visible por la concentración de comercios y la circulación de personas. El relevamiento en curso está mostrando que la baja en locales comerciales se extiende a distintos sectores de la ciudad.
Un cóctel de variables
Cambría enumeró varios factores que confluyen en la crisis: el costo elevado de los alquileres, especialmente en calle Rivadavia y sus adyacentes; la aparición de nuevos centros comerciales en la ciudad como la Muñiz, Gobernador Guzmán y los ubicados más allá de la A005; y el peso de los salarios en épocas de ventas bajas. Para el gerente del CECIS, en muchos casos esa combinación resulta directamente insalvable para los comerciantes.
La venta online aparece como una alternativa que algunos vendedores adoptaron para reducir costos fijos, ya que los gastos de las plataformas son proporcionales a lo que se vende. Sin embargo, Cambría fue categórico: la raíz del problema es otra. "No hay no hay mucho misterio en esto, o sea, hay una caída en el consumo", remarcó.
A eso se suma, según su análisis, una asimetría impositiva que perjudica al comercio local frente a las importaciones. Mientras los vendedores argentinos deben afrontar ingresos brutos, convenios multilaterales y cargas varias para operar entre provincias o vender por plataformas, los productos importados de países como China, Vietnam o Taiwán ingresan sin cargas equivalentes.
"Para abrir todo tenés que acompañar a la industria nacional para que ésta se acomode", opinó el gerente del Centro Empresario y Comercial.
Reforma pendiente
Para Cambría, la solución de fondo requiere una reforma impositiva que unifique los tributos en todo el país, algo que tanto el Poder Ejecutivo nacional como el Legislativo no han encarado. El problema central, explicó, es que eliminar ingresos brutos implica quitarle caja a las provincias, lo que genera resistencia política.
El gerente del CECIS subrayó que los márgenes de los comercios llevan más de dos años cayendo en forma sostenida. Con ingresos brutos calculados sobre facturación y no sobre ganancia real, muchos negocios terminan entregando a impuestos lo poco que les queda. En ese escenario, sostuvo, un local que hoy no puede pagar cuatro millones de pesos de alquiler tampoco podrá pagar tres en el corto plazo.