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Uso eficiente del agua: cuando la tecnología se asocia con el ambiente

 

El uso eficiente del agua domiciliaria es una preocupación que, con los cambios climáticos que se registran desde hace tiempo, debemos atender todos.

Más en ciudades como las nuestras en donde la mayoría de las viviendas residenciales se encuentran conectadas a la red de agua potable, haciendo uso de la misma para una multiplicidad de fines que a veces no se condicen con la calidad que la misma está preparada.

Asimismo, está comprobado que un ahorro en el consumo per cápita implicará un alivio para la economía de la familia como así también significará un acto de solidaridad para con el planeta. Por ello, lo primero a tener en cuenta es que disminuir el consumo no significa privarnos del confort o renunciar a ciertos usos que veníamos haciendo del agua, sino que existen distintas maneras de hacer eficiente la utilización de este líquido obteniendo en contrapartida solamente beneficios. Y elegir una tecnología adecuada para nuestra vivienda será clave para empezar a gozar de los aspectos positivos de este control de uso.

Canillas sin pérdidas

Una canilla que pierde por goteo implica un derroche de entre 50 a 100 litros de agua por día. Y si la salida continúa es más que una gota intermitente puede llegar a multiplicar esa cifra considerablemente. Revisar el estado de cada pico de salida de agua periódicamente puede contribuir a ahorrar en dinero a fin de mes como así también controlar el uso del agua. Una manera eficiente de detectar si nuestra casa registra pérdidas indeseadas es anotar la cifra que arroja el medidor antes de irnos a dormir y a primera hora de la mañana revisar si tal numeración se vio modificada sin que nadie haya hecho uso de artefactos sanitarios.

Por otra parte, la elección de una grifería monocomando ya presupone un uso regulado del caudal de agua porque no será necesario combinar mayores volúmenes de líquido para alcanzar la temperatura deseada en una canilla. A la vez, los grifos dotados con aireador o perlizador reducen el gasto de agua entre un 40 y un 50% sin que se aprecie la diferencia en cuanto a la entrega de líquido.

Ducha controlada

En las acciones de higiene personal también se derrocha agua en abundancia y la ducha es quizás la actividad que mayor uso demanda. Se estima que utilizando un cabezal normal como salida para el agua de una ducha se utilizan unos 100 litros de agua para darnos un baño. Para controlar ese flujo, los fabricantes han desarrollado líneas especiales que contemplan cabezales que reducen hasta en un 40 por ciento el paso del agua sin quitar la presión necesaria para la humectación y enjuague. Además, el ahorro impacta por partida doble si se quiere, porque el hecho de utilizar menor volumen de agua para una ducha también implica haber calentado menos caudal, y con ello menos consumo de gas o electricidad para dicha tarea.

Caudal regulado

Al igual que los cabezales en las duchas y los aireadores en los grifos, existen tecnologías aplicadas a los sanitarios que tienen por fin reducir el consumo de agua en el uso cotidiano. Inodoros con un doble botón pulsador permitirán optar por hacer uso de un volumen medido de agua según defina el usuario. También los pulsadores empotrados permiten controlar la cantidad de líquido a conducir al interior del inodoro para que la acción de evacuación sea por arrastre.

El lavavajillas, un aliado

A diferencia de cualquier tipo de prejuicios, está comprobado que lavar los platos a mano es menos eficiente que usar un lavavajillas, en cuanto al consumo de agua. Se estima que se logra un ahorro de 30 litros de agua diarios haciendo uso de esta tecnología en comparación con el lavado manual. Los modelos más avanzados apenas consumen 6 litros de agua en el programa eco, mucho menos de lo que se necesita para llenar la bacha de la cocina y luego enjuagar los utensilios.

Acumuladores para reserva

Ya hemos visto con anterioridad los beneficios de aprovechar el agua de lluvia, no solo por la calidad del líquido sino también por el ahorro que ello implica para el consumo doméstico. Los acumuladores que receptan el agua de las cubiertas a través de canalizaciones permitirán dosificar posteriormente el uso, principalmente para aprovechar en el riego del jardín o higiene del hogar.