“Lamentablemente, acá lo único que queda es cortar calles y prender gomas para que te presten atención. Si no vamos a seguir siempre así, con esta situación invivible”. Los vecinos del exmolino Fénix, en el que desde hace 14 años funciona una molienda del Grupo Alimenticio, dicen que ya no están dispuestos a soportar más retrasos, que algo debe hacerse con esa planta que contamina el barrio, tanto en el plano ambiental como sonoro.
Hace exactamente tres meses, este diario publicó un informe sobre la situación que se vivía en torno de esa molienda de maíz, que opera en un edificio de más de 100 años de antigüedad y que motivó 22 intervenciones del Edecom en los últimos diez años. Hubo actas de infracción, multas, clausuras pero, según cuentan los vecinos, nada cambió en el fondo. El polvillo blanco que sale de la planta y se deposita en los autos, la ropa, los muebles y que respiran chicos y grandes suele atenuarse después de que el ente municipal envía a sus inspectores. Pero sólo es temporal. Todo vuelve a desmadrarse tarde o temprano.
Hace tres meses, cuando PUNTAL realizó la primera nota sólo una familia se animó a exponer sus quejas. Fernando Lando y María Laura Zárate, que viven con sus dos hijos justo enfrente del exmolino, habían sido los que habían denunciado la situación innumerables veces en la Municipalidad y en la Defensoría del Pueblo y los que aparecieron públicamente con sus quejas por una situación de contaminación continua.
Pero ahora, después del llamado que llegó a la redacción, se habían congregado los vecinos de la cuadra de Presidente Perón al 400. Unas 10 familias. Hartas de la situación. Del material particulado. De los camiones que hacen un ruido ensordecedor a toda hora, que tocan bocinazos y que se llevan a su paso espejos retrovisores de los autos de los vecinos.
“No vino nadie de la Municipalidad. Solamente desde la Defensoría nos dijeron que va a estar terminado próximamente el estudio de impacto ambiental y que, a partir de ahí, se iría por la vía de un amparo. Pero necesitan tener un estudio que avale científicamente que existe contaminación. Mientras tanto, tenemos que seguir aguantando esto”, señala Fernando.
Alfredo Bartellini sostiene que, cada vez que hacen una denuncia al Edecom y que están por venir los inspectores, el exmolino se paraliza, por lo que deja de emitir material particulado al ambiente. “Les avisan, hay alguien de adentro que indudablemente les avisa cuando va a venir una inspección. Cuando llegan, no sale nada al aire y ellos están cortando el césped”, cuenta.
Emanuel, por su parte, se queja porque desde la empresa se les ríen cuando plantean reclamos. “Se nos burlan. Encima si vas a la planta los tipos te amenazan, te dicen que dejés de molestar. El gerente apareció en el diario mintiendo como siempre. Dice que está todo bien y hace diez años que soportamos lo mismo”, relata.
Josefina Rodríguez advierte que la intención de los vecinos no es que los 40 empleados del Grupo Alimenticio se queden sin trabajo, sino que la planta se reubique. “Lo que tienen que hacer es trasladarse al Parque Industrial. En esta zona es imposible”, subraya.
Después de la nota que se hizo hace tres meses, Alejandro Sacco, gerente del Grupo Alimenticio en Río Cuarto, manifestó que habían tenido un problema puntual y que la emisión de particulado iba a solucionarse a más tardar en 20 días. Sin embargo, los días que pasaron fueron 90 y la nube blanca que sale de la planta puede observarse desde la calle.
Los autos de los vecinos que están estacionados en la calle tienen una película de polvillo. “Todo se ensucia al instante”, describen.
Sacco había especificado que el inconveniente había sido focalizado por una situación particular; no obstante, las promesas de remediación se vienen sucediendo desde hace diez años y el historial de actuaciones del Edecom es extenso. En la mayoría de las inspecciones se detectó material particulado en el aire.
El defensor del Pueblo, Ismael Rins, había asegurado, después de la nota de PUNTAL, que los vecinos de la calle Presidente Perón y esa molienda de maíz no podían seguir coexistiendo. Sin embargo, nada pasó. La coexistencia continúa y los que pierden son siempre los mismos.
Hace tres meses, cuando PUNTAL realizó la primera nota sólo una familia se animó a exponer sus quejas. Fernando Lando y María Laura Zárate, que viven con sus dos hijos justo enfrente del exmolino, habían sido los que habían denunciado la situación innumerables veces en la Municipalidad y en la Defensoría del Pueblo y los que aparecieron públicamente con sus quejas por una situación de contaminación continua.
Pero ahora, después del llamado que llegó a la redacción, se habían congregado los vecinos de la cuadra de Presidente Perón al 400. Unas 10 familias. Hartas de la situación. Del material particulado. De los camiones que hacen un ruido ensordecedor a toda hora, que tocan bocinazos y que se llevan a su paso espejos retrovisores de los autos de los vecinos.
“No vino nadie de la Municipalidad. Solamente desde la Defensoría nos dijeron que va a estar terminado próximamente el estudio de impacto ambiental y que, a partir de ahí, se iría por la vía de un amparo. Pero necesitan tener un estudio que avale científicamente que existe contaminación. Mientras tanto, tenemos que seguir aguantando esto”, señala Fernando.
Alfredo Bartellini sostiene que, cada vez que hacen una denuncia al Edecom y que están por venir los inspectores, el exmolino se paraliza, por lo que deja de emitir material particulado al ambiente. “Les avisan, hay alguien de adentro que indudablemente les avisa cuando va a venir una inspección. Cuando llegan, no sale nada al aire y ellos están cortando el césped”, cuenta.
Emanuel, por su parte, se queja porque desde la empresa se les ríen cuando plantean reclamos. “Se nos burlan. Encima si vas a la planta los tipos te amenazan, te dicen que dejés de molestar. El gerente apareció en el diario mintiendo como siempre. Dice que está todo bien y hace diez años que soportamos lo mismo”, relata.
Josefina Rodríguez advierte que la intención de los vecinos no es que los 40 empleados del Grupo Alimenticio se queden sin trabajo, sino que la planta se reubique. “Lo que tienen que hacer es trasladarse al Parque Industrial. En esta zona es imposible”, subraya.
Después de la nota que se hizo hace tres meses, Alejandro Sacco, gerente del Grupo Alimenticio en Río Cuarto, manifestó que habían tenido un problema puntual y que la emisión de particulado iba a solucionarse a más tardar en 20 días. Sin embargo, los días que pasaron fueron 90 y la nube blanca que sale de la planta puede observarse desde la calle.
Los autos de los vecinos que están estacionados en la calle tienen una película de polvillo. “Todo se ensucia al instante”, describen.
Sacco había especificado que el inconveniente había sido focalizado por una situación particular; no obstante, las promesas de remediación se vienen sucediendo desde hace diez años y el historial de actuaciones del Edecom es extenso. En la mayoría de las inspecciones se detectó material particulado en el aire.
El defensor del Pueblo, Ismael Rins, había asegurado, después de la nota de PUNTAL, que los vecinos de la calle Presidente Perón y esa molienda de maíz no podían seguir coexistiendo. Sin embargo, nada pasó. La coexistencia continúa y los que pierden son siempre los mismos.

