Con soja, girasol y sorgo ya finalizados y sin cambios respecto del relevamiento anterior, las actualizaciones de la Bolsa de Cereales de Córdoba se concentraron en maíz y maní.
Aun con los ajustes registrados en ambos cultivos, la producción conjunta de todos los granos estivales se mantuvo en torno a 40,8 millones de toneladas, sostenida principalmente por una cosecha de maíz que continúa siendo récord para Córdoba al alcanzar las 26 millones de toneladas. Ese volumen representó un crecimiento interanual del 47%, y del 84% frente al promedio de las últimas 17 campañas.
Durante el mes pasado, el cierre de la cosecha de maíz aceleró su avance y se ya encuentra prácticamente finalizada, luego de haber permanecido retrasada durante buena parte del invierno. Según los comentarios de la red de colaboradores de la Bolsa, la persistencia de elevada humedad ambiental, junto con varios días nublados, demoró el secado natural del grano y, en algunas zonas, postergó la recolección cerca de un mes. Esta permanencia prolongada de los lotes en pie aumentó su exposición a los fuertes vientos registrados durante agosto, generando vuelco y quebrado de plantas en algunos sectores. A esto se sumaron casos puntuales de mancha blanca en maíces tardíos del norte provincial. Estas situaciones habrían contribuido a la leve disminución de los rendimientos respecto del último relevamiento realizado en agosto por la Bolsa.
El ciclo del maíz y los números finales tuvieron dos claves: un rendimiento provincial que se ubicó en 82,7 quintales por hectárea y una superficie sembrada considerablemente mayor a la del ciclo anterior.
En maní, la cosecha también se encuentra finalizada, con un leve ajuste a la baja en los rendimientos respecto del relevamiento de agosto. Los comentarios de la red reflejan situaciones contrastantes entre zonas: en General San Martín, la escasez de precipitaciones durante enero y febrero condicionó al cultivo y las lluvias abundantes de abril complicaron posteriormente las labores de arrancado, mientras que en sectores de Río Cuarto algunos lotes terminaron de cosecharse más tarde debido a las condiciones húmedas. En este contexto, el rendimiento provincial se ubicó en 28,4 quintales por hectárea y la producción se estima en alrededor de 719 mil toneladas, lo que implica una caída del 19% respecto al año anterior.
En la soja, la provincia logró 12,8 millones de toneladas una baja del 11% respecto del ciclo anterior. El rinde promedio fue de 35,5 quintales por hectárea.
El otro cultivo que creció fuerte en la provincia fue el girasol, con 748 mil toneladas y desplazando así al maní del podio. Eso representó un aumento productivo del 35% interanual. El rinde promedio trepó a casi 22 quintales.
Finalmente, el sorgo aportó 497 mil toneladas, lo que implicó una caída del 35% interanual. Su rinde promedio fue de 50 quintales en la provincia.

