En lo que va de este año, la provincia de Córdoba registró un femicidio cada 17 días. Surge de la información aportada por Betiana Cabrera Fasolis, referente de la organización feminista Mumalá, al difundir los datos de su observatorio nacional. Finalizado julio de 2023, en territorio mediterráneo, se contabilizaron 12 asesinatos por la condición de mujer, travesti o trans de las víctimas. En tanto, el conteo nacional alcanzó los 152 crímenes por razones de género en el mismo período, lo que equivale a un femicidio cada 33 horas.
Cabrera Fasolis indicó que, si bien Córdoba no figura entre las jurisdicciones con estadísticas más altas en estos delitos, los números siguen siendo motivo de preocupación.
“Nuestra provincia, si bien no es una de las que registran mayor tasa de femicidios, este año ya registra 12 casos. Consideramos que eso sigue siendo un número muy elevado, porque son doce familias, doce comunidades rotas. Seguramente, doce niños, niñas y adolescentes que se quedan sin mamá y generalmente sin papá”, sostuvo la referente de Mumalá Córdoba.
El registro provincial de femicidios forma parte de una serie nacional, que fue relevada en todo el país por la organización Mumalá.
“Desde el Observatorio Nacional Mumalá venimos registrando femicidios y otras violencias por condición sexo-genérica desde el año 2015. Ahora, con los datos hasta julio del 2023, lo primero que tenemos que decir es que la mala noticia es que los femicidios no han descendido ostensiblemente”, apuntó Cabrera Fasolis.
El último relevamiento en territorio argentino da cuenta de 152 femicidios y 317 intentos de femicidio.
“Por cada femicidio, hay dos intentos más de asesinar a una mujer, una niña, una adolescente, una travesti o una trans. Registramos, en todo el país, un total de 149 niños, niñas y adolescentes que se quedaron sin madres, sin padres y con sus familias totalmente vulneradas”, amplió la militante feminista.
“Es un problema sistémico”
-¿En qué se debe mejorar para atacar la problemática de la violencia de género?
-Es un problema sistémico el de la violencia, adquirido socialmente; no nacemos violentos ni violentas. Justamente por eso, desde Mumalá venimos reclamando y exigiendo políticas públicas. Hemos presentado por tercera vez consecutiva en el Congreso de la Nación nuestro proyecto de emergencia Ni Una Menos, con un paquete de propuestas para paliar esto. Entre ellas, las más importantes a resaltar tienen que ver con la distribución del presupuesto de manera federal y equitativa. Pensando en la necesidad de distribuir, sobre todo, lo que tiene que ver con presupuestos para recursos humanos, porque necesitamos equipos interdisciplinarios de atención, contención y acompañamiento en cada una de las localidades y ciudades. No solamente en las capitales. Necesitamos mayor cantidad de dispositivos de atención de varones violentos. Es decir, qué hacemos con estos varones que ya que están denunciados, de los que ya se ha alertado acerca de sus conductas violentas, para prevenir que se transformen en potenciales femicidas.
“Que la Justicia no sea elitista”
-Uno de los reclamos más fuertes en las movilizaciones está dirigido a la Justicia. ¿Comparten este criterio?
-Por supuesto, necesitamos que esté más presente, que atienda con mayor celeridad, que no sea tan elitista, que no requiera de que siempre vayamos con un abogado, con un abogada paga. Que abra sus puertas. Y, por supuesto, una mayor cantidad de campañas de sensibilización y de prevención de la violencia de género. La verdad es que es muy importante poder hablarlo, poder decirlo: la violencia de género sigue siendo la principal causa de muerte violenta en mujeres. Entonces, las organizaciones feministas seguimos reclamando la emergencia en Ni Una Menos porque vivas y libres nos queremos.

