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Un cordobés fue premiado en Italia por un reloj que invita a "suspender el tiempo".

Leonardo Liendo, egresado de la UNC, obtuvo una distinción internacional por Vitro, una creación desarrollada de manera independiente y fabricada por completo en Argentina.

En un certamen donde habitualmente participan grandes marcas relojeras y estudios de diseño de distintos países, un proyecto concebido y desarrollado en Córdoba logró abrirse paso y obtener reconocimiento internacional.

Leonardo Liendo, diseñador industrial egresado de la Universidad Nacional de Córdoba, recibió el Bronze A’ Design Award 2026 en la categoría Watch Design por Vitro, un reloj que propone una forma diferente de experimentar el tiempo y que fue desarrollado de manera independiente.

La distinción llegó desde Italia, sede del A’ Design Award, una competencia internacional que reconoce proyectos a través de un jurado integrado por diseñadores, periodistas especializados, académicos y referentes de la industria. El concurso es considerado uno de los más importantes del sector y reúne cada año a participantes de diferentes partes del mundo.

Para Liendo, el premio tuvo un valor especial no solo por tratarse de su primera experiencia en una competencia internacional, sino también por haber llegado sin el respaldo de una gran compañía. “Habitualmente suelen participar marcas consolidadas de la industria relojera o diseñadores que forman parte de un equipo dentro de una marca. Yo participé independiente porque yo soy mi propia marca”, explica en Revista Ocio.

Un reloj pensado para hacer una pausa

Vitro nació alrededor de una pregunta vinculada al tiempo. Lejos de plantearse únicamente como un instrumento para conocer la hora, el proyecto buscó generar una experiencia más contemplativa para quienes lo utilizan. “Busqué diseñar algo que lograra que los usuarios se detuvieran por un minuto a apreciar la pureza de los materiales, del diseño y, al fin y al cabo, del momento que están viviendo”, señal.

La elección de trabajar sobre un reloj tampoco fue casual. Según explicó el diseñador, se trata de uno de los objetos que más acompañan a las personas en su vida cotidiana. “Los relojes son un objeto íntimo que nos acompaña a las personas en nuestra vida diaria. Se usa prácticamente casi todos los días y funciona casi como una extensión del propio ser humano”, afirma.

Esa idea de detenerse por un instante y observar el presente terminó convirtiéndose en el eje conceptual de todo el proyecto.

La ilusión de un mecanismo suspendido

La propuesta de Vitro también se diferencia de los relojes tradicionales desde lo visual. Mientras la mayoría de los modelos utilizan cuadrantes planos para mostrar la información, el diseño desarrollado por Liendo apuesta por una construcción tridimensional que modifica la manera en que se percibe la lectura horaria.

El reloj incorpora un sistema de triple cristal que genera la sensación de que la sección donde se leen las horas y los minutos permanece suspendida dentro de la carcasa. La ilusión visual produce un efecto de profundidad que acompaña la idea central del proyecto: transformar el paso del tiempo en una experiencia más pausada y contemplativa.

De Córdoba para el mundo

Otro de los aspectos distintivos de Vitro es su proceso de fabricación. La pieza está realizada a partir de una única pieza de cuero argentino, sin uniones ni artificios. A su vez, combina tecnologías de producción digital vinculadas a la Industria 4.0 con trabajos artesanales desarrollados en Córdoba. Corte láser, impresión 3D, ebanistería y talabartería forman parte de un mismo proceso productivo que busca unir precisión tecnológica y trabajo manual.

Según explicó Liendo, esa combinación permite que el producto alcance estándares industriales sin perder el valor agregado de la intervención artesanal. “El reloj está diseñado y producido íntegramente en Córdoba, con la excepción de componentes estandarizados como la maquinaria”, destaca.

Actualmente, Vitro se comercializa en una edición limitada de apenas 20 unidades. Cada una de ellas está firmada, numerada y terminada a mano.

Un proyecto que maduró con los años

Detrás del reconocimiento internacional hubo un proceso creativo que se extendió durante años y que, según el propio diseñador, terminó transformándolo a él mismo.

Durante años pensé que estaba diseñando un objeto. Hoy entiendo que lo que estaba concibiendo, en realidad, era a mí mismo. Lo que empezó como una exploración puntual fue mutando con los días, con los meses, con los años. Y en esa transformación silenciosa, también fui cambiando yo. Las certezas se volvieron preguntas. Las decisiones, pausas. Las formas, procesos abiertos”, expresa.

Y agrega: “Me resulta increíble pensar que trabajar alrededor de la temática del tiempo terminó revelando la paradoja más evidente: y es que fue precisamente tiempo lo que necesitaba habitar para permitir que esto sucediera”.

El resultado de ese recorrido llegó con el Bronze A’ Design Award, una distinción que ubicó al proyecto entre los seleccionados del certamen. “Obtuve lo que sería bronce, que es una mención de muy buena posición entre los ganadores y más para un primer concurso internacional”, sostiene.

Además, remarcó el significado que tuvo obtener ese reconocimiento como diseñador independiente. “Recibir este premio para mí con un proyecto completamente independiente desarrollado por mí le da un significado aún más especial, sobre todo en una categoría habitualmente liderada por marcas consolidadas”, afirma.

Antes de ser distinguido en Italia, Vitro también obtuvo reconocimiento en Argentina. El proyecto fue presentado en la 13° edición del Sello de Buen Diseño (SBD) y, tras un proceso de evaluación que se extendió durante siete meses, fue seleccionado dentro de la categoría Accesorios. La distinción reconoce productos de la industria nacional que sobresalen por su innovación, calidad de diseño, producción local sustentable y posicionamiento en el mercado.