Camussi, con formación en administración, y Cornero, psicólogo, detectaron que muchos argentinos no logran ahorrar no porque no sepan cómo hacerlo, sino porque se sienten abrumados por sus experiencias previas, por creencias limitantes heredadas y por la ansiedad que despierta el tema financiero. “Nos dimos cuenta de que no se trataba de falta de conocimiento, sino de un ruido emocional que bloquea las decisiones”, explicaron en una entrevista con Punto a Punto
A partir de ese punto de partida nació BeeWe, una app que busca simplificar el acceso al ahorro y a las inversiones, pero desde una lógica centrada en el comportamiento humano. En lugar de encasillar a sus usuarios como “conservadores” o “arriesgados”, la plataforma evalúa aspectos como el vínculo emocional con el dinero y la tolerancia al riesgo en situaciones reales. A partir de ese perfil, diseña un plan automático, gradual y comprensible.
Uno de los pilares del sistema es el modelo de inversión por objetivos (Goal-Based Investing), que propone un recorrido escalonado: primero se construye un fondo de emergencia en moneda local, luego se establecen metas en dólares, y finalmente se accede a inversiones de largo plazo en índices como el S&P 500. Todo el proceso se gestiona desde una cuenta regulada por la Comisión Nacional de Valores (CNV), lo que brinda un marco de seguridad para los usuarios.
Sin embargo, lo que diferencia a BeeWe no es sólo el algoritmo financiero, sino el enfoque conductual. La aplicación incluye elementos lúdicos como medallas, recordatorios y recompensas simbólicas que funcionan como estímulos para mantener el hábito del ahorro. “Las billeteras virtuales están pensadas para gastar. Nosotros queremos que el ahorro tenga su propio espacio, con rituales que generen satisfacción”, agregan desde el equipo.
A contramano del discurso habitual que gira en torno al rendimiento, la fintech prioriza la constancia y el bienestar emocional por sobre las tasas o la rentabilidad. “Tenemos usuarios que transfieren pequeñas sumas todos los días. Eso, en el tiempo, vale mucho más que una inversión puntual de alto monto sin continuidad”, señalan. En esa línea, destacan que ayudar a una persona a evitar deudas, como el pago mínimo de la tarjeta, ya representa un cambio financiero significativo.
Además del enfoque individual, BeeWe también trabaja con empresas interesadas en mejorar la salud financiera de sus empleados, un área que empieza a tomar relevancia en los programas de bienestar organizacional y que se alinea con las políticas de educación financiera que impulsa la CNV para los próximos años.
Actualmente, el equipo de BeeWe está conformado por más de una docena de personas y sigue creciendo. Si bien por ahora operan únicamente en el mercado argentino, tienen la mira puesta en expandirse a otros países de la región, donde los niveles de educación financiera también presentan desafíos estructurales. La propuesta, dicen, no apunta al inversor sofisticado, sino a quienes hoy no encuentran herramientas accesibles para empezar.
“Nuestro objetivo es convertirnos en una plataforma referente en ahorro e inversión, pero con foco en la persona común, la que no viene del mundo financiero”, remarca Camussi. Aunque reconocen las dificultades propias de cualquier emprendimiento en sus primeras etapas, creen que la integración entre psicología, tecnología y finanzas les da una ventaja única.