Río Cuarto | Coronavirus |

Cómo mantienen los vecinos la economía del hogar en cuarentena

Los rebusques de quienes no cuentan con un trabajo formal y recurren a changas que violan el aislamiento social obligatorio con el objetivo de poder llegar a fin de mes

No es novedad que las consecuencias de la lucha contra la pandemia del coronavirus también incluye aspectos económicos. Miles de riocuartenes, y de argentinos en todo el país, piden consideraciones para encarar el día a día cuando sus trabajos se ven limitados por el aislamiento obligatorio.

Numerosos programas buscan darles contención, tanto desde alimentos como de ayuda económica, para poder llevar el pan a la mesa, pero los costos son sumamente elevados y esos aportes no son suficientes como para mantener a una familia. Los consumos se han concentrado en lo básico, en la comida y elementos de higiene, y aún así la plata no alcanza.

Es por eso que muchos piensan alternativas para trabajar desde sus hogares, con la confección de barbijos o la elaboración de productos de panificación, que luego se distribuyen a domicilio. Algunos artistas mantienen sus talleres de manera online, cobrando por las clases que dictan de modo virtual. Pero hay quienes no tienen recursos o conocimientos como para mantener estas actividades y recurren a alternativas que pueden llegar a violar la medida de la cuarentena.

Resguardando la identidad de estos vecinos, todos coinciden en que necesitan más ingresos para poder mantener sus hogares y que, si bien saben a lo que se exponen, y tratan de tomar todas las medidas de higiene posibles, se les hace imposible llegar a fin de mes de otro modo.

Así es el caso de “M”, que va casa por casa ofreciendo bolsas de consorcio para los residuos. “Con la gente tengo el menor contacto posible y me cambio toda la ropa cuando vuelvo a casa, pero el ratito que salgo a vender no me alcanza para juntar mucha plata”, aseguró.

Saben de los controles y las medidas que se han planteado a nivel nacional, pero manifiestan la preocupación por la situación económica. Como lo comenta “V”, quien en su auto recorre el barrio y ofrece sus servicios para cortar el césped de las viviendas. “No entro a las casas, corto el cesped del frente y todo el tiempo uso guantes y barbijos”, indicó y comentó que solamente sale tres veces por semana y que no lo hace los domingos, porque sabe que se endurecen los controles y no quiere perder sus equipos.

Señala que aprovecha para llevar en su auto y vender casa por casa algunos productos de limpieza. “Hay que rebuscársela como se pueda, para poder llevar algunos pesos”, dijo y agregó: “También soy albañil, pero no estoy haciendo ningún tipo de trabajo ahora, porque para eso hay que entrar a las casas o mostrarse más”.

En algunos de los barrios más periféricos se mantienen rutinas diferentes a las del centro de la ciudad y la circulación de vecinos es mayor que lo que se ve en otros puntos, con muchas personas que salen a la calle rompiendo la cuarentena sin motivos que realmente lo ameriten. Muchos siguen sacando a pasear los perros en horas de la siesta y otros aprovechan para hacer sociales, incluso están aquellos que buscan distracción del encierro y salen a pasear en sus vehículos evadiendo los controles policiales.

Afortunadamente se avanza sobre estos vecinos que afectan toda la lucha de la salud pública y sería importante intensificar los controles para evitar que sus acciones compliquen el bienestar de los vecinos que sí respetan la medida.

Buscando subsistir

Muchos esperan la recuperación de la actividad en los talleres y quienes trabajan con la albañilería solicitan medidas urgentes para poder volver. Así lo señala “J”, que en su casa tiene un taller de chapa y pintura y es consciente de que la medida era necesaria. No obstante, destaca que algunos trabajos se pueden hacer sin tener contacto con otras personas que puedan influir en la propagación de la pandemia.

“Mientras estuve inactivo conseguí trabajo como cuidador de una construcción que quedó frenada a media cuadra de mi casa”, dijo y luego completó: “Así puedo quedarme con mi familia y solamente alejarme unos metros para hacer el otro trabajo”, explicó sobre los rebusques que se encaran para mantener en pie el hogar.

Se cumple un mes de la medida y se esperan definiciones que lleven a una apertura parcial de la cuarentena. Mientras tanto, los vecinos siguen pensando alternativas para subsistir.