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Desde España: "Acá lo peor llega la semana que viene"

Carla Felguera (19) padece diabetes I y debe extremar sus cuidados en un país que no reaccionó a tiempo. "Nos empezó a preocupar el coronavirus cuando ya era un problema"

“Al principio el coronavirus era algo lejano para nosotros”, confía desde el otro lado del océano Carla Felguera (19).

Como creyeron tantos hasta que fue tarde, el coronavirus era para los españoles algo que les pasaba a otros. Un virus que con suerte no iba a aterrizar en su territorio. Semanas después la enfermedad se extendió a lo largo de toda la península y también llegó a Almazora, el pequeño pueblo de la Comunidad Valenciana donde vive Carla.

La estudiante de primer año de Magisterio es una de las tantas ciudadanas españolas que se ve obligada a preservarse de un virus que no para de expandirse. Pero, a diferencia de la mayoría, la diabetes I que padece desde hace años la coloca en la primera fila de quienes deben extremar sus cuidados.

Carla Felguera es considerada dentro de la población de riesgo. Habituada a cuidar su salud, ni siquiera se le ocurriría asomarse a la puerta de su casa, ni mucho menos quebrantar la orden de confinamiento que el gobierno a cargo de Pedro Sánchez acaba de prorrogar por 15 días más.

-¿Cuándo tuviste la primera noticia sobre el coronavirus en tu pueblo?

-La primera noticia fue sobre finales de febrero y empezó a preocupar cuando ya era un problema. Al principio no era algo importante o algo peligroso. Era algo lejano. Y cuando ya había mucha gente enferma es cuando ha empezado a preocupar. Cuando nos dijeron que no podíamos salir de casa es cuando nos hemos dado cuenta de que realmente era peligroso.

-¿Eso cuándo sucedió?

-Desde el viernes pasado.

-Igual que en Argentina, sólo que aquí recién aparecen los primeros casos.

-En cambio acá ya hay muchísimos casos y muchísima gente muerta.

- El gobierno español acaba de extender 15 días más el encierro general.

-Sí, pero todavía hay gente que no hace caso. Uno ve que están denunciando a quienes no lo cumplen. De todos modos, en mi pueblo si sales a comprar no ves a casi nadie en la calle.

-¿Cómo organizan la vida cotidiana?

-Yo vivo con mis padres y mi hermano menor. Mi madre tiene una cafetería, que ahora está cerrada, y mi padre trabaja en una fábrica de cerámica. Él tiene que seguir trabajando, eso implica salir de mi casa y estar en compañía de los trabajadores.

-¿Vos salís ocasionalmente?

-No, yo no salgo para nada. Sale mi madre a comprar y ya está.

-¿Cómo se ha modificado la vida cotidiana?

-Por ejemplo, no hay alimentos. Vas a comprar y no encuentras nada. A lo mejor a las once de la mañana ya se ha acabado toda la carne o el papel higiénico. Un cambio muy grande se ha dado también con las mascotas.

-¿En qué sentido?

-Y, que ahora hay algunos que van a la perrera a buscar a los animales abandonados para pasearlos y así salir a la calle.

-¿Por qué sucede eso?

-Porque hay mucha gente que ha abandonado a los perros y a los gatos porque se decía que ellos también contagiaban el virus. Pero ahora han dicho que se ha estudiado eso y no es así, no contagian. Ha salido en las noticias que hay gente que va a las perreras a por los animales para salir de casa, para pasearlos.

-¿Qué otra cosa cambió en la vida de tu pueblo?

- Las clases. Ahora todo es videoconferencia con los profesores. Nosotros acá empezamos el año en septiembre y acabamos en mayo, o sea que ahora nos falta lo último. Y nos dan tarea, pero se hace difícil porque hay que hacer trabajos en grupos y eso. Yo estudio Magisterio, estoy en primer año.

-¿Cómo te manejás con tus problemas de salud?

-Tengo diabetes I y, por lo tanto, soy considerada dentro de la población de riesgo. Tengo toda mi medicación en mi casa y, pues, me cuido, intento no aburrirme y no acabar comiéndome toda la despensa.

-¿Cómo pasás el tiempo de encierro?

-Leo mucho, miro series y ahora hago un poco de deporte para no aburrirme y estoy con mi familia. Nada más que eso, y es que tampoco podemos hacer mucho más. Busco en internet sitios que me interesen o hago conferencias con mis amigas y bailamos o hago rutinas de abdominales.

-¿Qué es lo que les dice el gobierno sobre el virus?

-Han dicho que aún no hemos llegado a lo peor y que lo peor llegará la semana que viene, tampoco lo saben.

Las cifras oficiales apuntalan la sensación de que España no ha vivido aún el pico de la enfermedad. El registro de las últimas 24 horas indica que se sumaron 394 muertos en ese país, uno de los más comprometidos en Europa.

Madrid, País Vasco y Cataluña son las regiones autonómicas con más casos de contagiados y fallecimientos por coronavirus.

La última estadística precisa que ya son 29.900 los contagiados y el número de muertos a causa del virus asciende a 1.813 ciudadanos españoles.

Recelan de las cifras que da el gobierno

Almazora o “Almassora” es el pueblo donde vive Carla Felguera. Una localidad de 25 mil habitantes que pertenece a la Comunidad Valenciana y está en el sureste de la provincia de Castellón.

Desde el inicio de la epidemia, ¿cuántas fueron las personas alcanzadas por el coronavirus en ese sitio? Carla, como la mayoría de los ocupantes del pueblo, no tiene precisión sobre ese dato.

Hay quienes creen que las cifras que se difunden no reflejan lo que realmente está sucediendo en la península.

“La verdad es que no lo tenemos muy claro, porque no quieren alarmar más de lo que ya han alarmado. Entonces, el gobierno no nos dice la verdad ni nos dice la realidad de todo lo que hay”, comentó la estudiante universitaria a Puntal.

“De hecho, yo muchas de las cosas que sé las conozco a través de una prima que trabaja en el hospital y no por lo que dicen las noticias. Sé, cien por cien, que en mi pueblo, que es muy pequeñito, se han contagiado seis personas, no estoy segura de que haya muerto alguien”, precisó.

En la ciudad vecina

Sin embargo, aseguró que en Castellón, que es la ciudad ubicada a cinco minutos de Almazora, se han contagiado más de cien personas.

En el Periódico de Castellón consignaron en la edición de ayer que había allí 124 personas enfermas, 7 de ellas graves, y ya habían registrado dos fallecimientos.