Río Cuarto | Coronavirus

"Sé que arriesgo mucho pero siento que debo volver con mis hijos"

Hacía 18 años que Cecilia Rotelli (49) no visitaba Río Cuarto. Desde que llegó está en cuarentena, de una amiga. La aerolínea le pospuso el regreso para junio
Los hijos de Cecilia le pidieron a su madre que evalúe bien su decisión. Ella está decidida y cree que lo mejor es estar junto a su familia en esta emergencia mundial.  

Cuando todo el mundo quisiera estar a miles de kilómetros del epicentro del coronavirus, ella, al igual que otros 500 ciudadanos italianos varados en Argentina, sólo piensa en volver a su país.

Aunque nació hace 49 años en Río Cuarto, Cecilia Rotelli lleva más de la mitad de su vida -casi treinta años- en Italia, en un pueblo de 13 mil habitantes de la región central de Abruzzo, llamado Pineto.

Ahí está hoy el centro de su vida: sus hijos Alessio (25), empleado de una multinacional de origen alemán que se dedica a fabricar componentes para autos, y Mateo (21) que hasta la explosión de la pandemia cursaba el tercer año de Ingeniería Mecánica.

Ambos se quedaron solos en su casa, o mejor dicho en compañía de los “otros dos hijos” de Cecilia, Mafalda y Felipe, los dos caniches que se agolpan junto a la computadora todos los días, a la hora en que ella hace videollamadas con Alessio y Mateo.

En Italia también están los padres, las hermanas y los sobrinos de Cecilia. Todos y cada uno de ellos son un motivo de peso para que ella, al igual que otros 500 ciudadanos italianos que quedaron varados en Argentina, estén gestionando en la embajada y el consulado italianos la manera de ser repatriados.

“Obviamente, si hubiera intuido una cosa así ni venía”, se lamenta.

Llevaba 18 años sin volver a su ciudad natal y sus amigos riocuartenses la convencieron de que ya era hora de que los visitara.

Para eso venía ahorrando desde hacía tiempo y con meses de antelación reservó el pasaje por Air Europa para el 6 de marzo estar otra vez en Argentina.

“En ese momento las cosas estaban un poco graves en el norte de Italia, en Lombardía, pero nosotros vivimos en el centro-sur de Italia y en ese momento no había cuarentena, en nuestra región ni siquiera teníamos contagiados.

El consulado italiano en Córdoba puso a disposición de sus compatriotas un correo electrónico -cordoba.risponde@esteri.it- y dos líneas telefónicas de emergencia -(+54) 9 351 304 1455 y (+54) 9 351 613 7892- para que se comuniquen allí las personas que necesitan regresar con urgencia a Italia.

“Nunca pensé que en tres o cuatro días fuera a cambiar todo, acá, allá y en el resto del mundo”, reflexiona Rotelli.

Lo que le esperaba era una pesadilla. Su plan era permanecer en Río Cuarto hasta el 26 de marzo, que era la fecha de su regreso, pero nunca imaginó que todo ese tiempo iba a estar encerrada, sin posibilidad de salir a recorrer la ciudad.

Rotelli sólo tuvo contacto con la prima que la fue a recoger al aeropuerto de Pajas Blancas en Córdoba y los amigos que hoy la alojan en una casa del macrocentro de Río Cuarto.

“Por suerte estuve con muy poquitas personas y como en esos días en Italia pusieron la cuarentena obligatoria, responsablemente me dije: “Yo me guardo”. Después el presidente de Argentina dijo que las personas que habían ingresado al país en los últimos 14 días debían hacer cuarentena obligatoria así que seguí encerrada”.

Cuando Cecilia estaba terminando la reclusión para quienes llegaban del exterior, el gobierno nacional decretó cuarentena obligatoria en todo el país. “Así que yo vengo de cuarentena en cuarentena”, se resigna con una sonrisa.

Gracias a las precauciones que tomaron ella y las personas que la acompañaron, ninguna tuvo problemas de salud.

“No podía correr ningún riesgo ni hacer correr riesgo a otras personas; por suerte estuvimos todos bien. La verdad, esto es lo que más me preocupaba, más allá de que las vacaciones ya se me arruinaron para siempre, eso ya queda en un segundo lugar”.

Operativo retorno

La semana pasada, cuando se acercaba la fecha de regreso, logró comunicarse con su aerolínea y sucedió lo que imaginaba: le dijeron que tenían previsto el primer vuelo de regreso a Italia recién en el mes de junio, si todo marcha bien.

Por eso apeló al consulado italiano. “Ahí se están moviendo muchísimo y la semana pasada ya pusieron un vuelo para repatriar a todos los italianos que están varados en el país, y el otro vuelo tiene que salir en los próximos días. Así que si todo va bien espero regresar en ese vuelo. No es simple, pero en eso estamos”, comenta.

El avión que mandarán desde Italia saldrá de Buenos Aires. Cuando eso suceda, Cecilia deberá tener aceitada toda la hoja de ruta: ya recibió desde Córdoba el permiso firmado por el cónsul para que ella pueda trasladarse de Río Cuarto a Pajas Blancas y luego para tomar el vuelo que la llevará a Aeroparque; de allí, con otro permiso, podrán llevarla hasta Ezeiza.

Los riesgos aquí y allá

-Cuesta entender que alguien que salió de Italia, hoy uno de los focos de la pandemia, no aproveche a quedarse en un lugar que al menos se ve más seguro.

-Ese “por lo menos se ve más seguro” es lo que a mí más me preocupa, porque no va a ser así. Yo pienso que hay que aprender mucho de lo mal que hizo Italia y de las cosas que después hizo bien, porque creo que esto nos va a tocar a todos. No es que no me pueda quedar, porque estoy en casa de amigos, estoy super bien atendida y no tengo ningún problema, pero me preocupa cómo va a evolucionar la pandemia acá. Yo no sé si puedo estar varada hasta junio o hasta fin de año. En estos días nos hemos dado cuenta de que no podemos hacer planes, ni siquiera podemos decir ‘mañana voy al dentista’ o ‘a fin de año me voy de vacaciones’, no tenemos certeza. Y en la encrucijada entre irme o quedarme, me tira muchísimo poder volver a casa. Y sabés por qué te lo digo, porque dentro de todo nosotros en Italia vivimos en una zona donde no hay casi contagiados, gracias a Dios. Hoy toda Italia está contagiada, pero hay que diferenciar bien lo que sucede en el norte de Italia de lo que sucede de Roma para abajo, donde hay casos muy aislados y están contenidos. Se habla de 200 casos en 4 o 5 provincias. Eso me hizo tomar la decisión. Cuando la embajada sacó el primer vuelo de repatriación yo dije “no voy a ir al foco del problema”.

-¿Qué la hizo cambiar de opinión?

-Es que de otro modo no sé cuándo podré regresar. Sé que arriesgo mucho, pero siento que debo volver con mis hijos. Me tira mucho no estar en mi casa con ellos. Fue una decisión difícil de tomar porque mis hijos, mi familia, me decían “fíjate bien”, pero por otro lado la alternativa era la incertidumbre de no saber cuándo esto va a pasar.

-¿Sabe cuántos italianos más están varados en Argentina?

-Dos semanas atrás, en el consulado italiano en Córdoba tenían 500 italianos varados, pero desconozco cuántos tomaron el avión que salió la semana pasada desde Ezeiza, y cuántos nos quedamos.

-¿Todos buscan volver ahora?

-Todos quieren volver, habrá algún caso excepcional, gente que no tiene familia y que económicamente no tiene problemas para quedarse. Creo que la mayoría piensa que si esto pasó en la zona más rica de Italia, una de las zonas más ricas de Europa, y aún así el sistema de salud colapsó como colapsó, imaginémonos lo que puede pasar en nuestro pobre país y en el resto de los países de América latina, donde no estamos preparados para una cosa así.

-¿Cómo tomó la decisión del gobierno argentino de hacer una cuarentena, anticipándose a la ola de casos?

-A mí me pareció perfecto. Estamos hablando de algo que va mutando y que nadie sabe muy bien cómo tomar. A mí me pareció pefecto y con esto no quiero decirte que estoy de acuerdo o no estoy de acuerdo con este gobierno, porque la única manera de ganarle a este virus es realmente quedarnos en casa, es el aislamiento social. Lamentablemente, después hay que lidiar con personas que son cabeza dura y en Italia también las hay. En Italia se están muriendo como moscas y la gente sigue saliendo a correr.

-¿Cree que se puede comparar el acatamiento de la cuarentena acá y en Italia?

-Yo no viví la cuarentena total en Italia porque cuando me vine para acá, en la zona donde estábamos nosotros tomábamos recaudos pero hacíamos una vida normal. Pensábamos, como pensó la mayoría del mundo, que era sólo un problema para China y después de los primeros casos en Italia, pensamos “bueno, pero sólo va a quedar en ese pueblito”, y día a día las cosas cambiaron. Yo la cuarentena en Italia no te la puedo contar en primera persona, pero lo que me dicen mis hijos es que allá la mayoría de la gente la respeta, aunque después está ese porcentaje mínimo de personas que hace que todo el esfuerzo no valga de nada. De lo que pasa acá, puedo decir que estoy parando en Echeverría al 744 y desde hace una semana no se ve un alma. Siempre le digo a mi amiga, cada vez que salimos al balcón, no vemos a nadie: poquísimos autos, casi nadie caminando, y eso me parece perfecto.

Alejandro Fara. Redacción de Puntal