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Coronel Moldes: el Museo Histórico atesora más de 14.000 piezas

En cada uno de los elementos que allí se encuentran está parte del pasado de la ciudad. Abelino Chacón fue el gestor de este lugar y hoy, junto con su hijo, se encargan de restaurar los objetos que son donados por familias.
 
El Museo Histórico de Coronel Moldes transita sus 25 años de creación y en este corto plazo  logró acumular alrededor de 14.000 piezas que atesoran cada una algún capítulo o retazo de la historia de los 115 años que tiene la ciudad.

Hace pocos días, la Municipalidad puso una placa recordatoria por este aniversario y en el marco de las obras de remodelación que tiene la avenida 9 de Julio. Allí, justo en el ingreso por la principal arteria de la ciudad, se emplaza este rincón.

Su principal gestor es Abelino Chacón, un entusiasta vecino que un día decidió recopilar parte del pasado de la localidad. Por años, este moldense fue comerciante, pero luego abrazó su pasión por el Museo y hoy es su celoso guardián.

"Esto fue como todo, comenzamos juntando cosas. Algunas las fuimos reparando, otras estaban en buen estado. La gente cuando vio que trabajábamos organizados comenzó a donarnos cosas y creo que superamos las 14 mil piezas de todo tipo", tal las expresiones de este museólogo autodidacta amante de la escritura y de componer versos.

Abelino Chacón ya no trabaja solo. Lo acompaña su hijo Iván, con quien todos los días coordina la acción del Museo.

"En realidad tenemos de todo, porque de eso se trata. Lo que es recuerdo viene a parar acá. Claro que ahora, cuando han pasado 25 años, todo parece fácil pero no lo ha sido. Hubo que reacondicionar el lugar, ir coordinándolo, organizando de tal manera que sea de interés para el visitante", mencionó.

Cuando se le consultó sobre las características de este santuario de recuerdos, Abelino sostuvo que hay diversas salas y en sus consideraciones y con mucho orgullo manifiesta que el Museo Histórico de Coronel Moldes debe ser uno de los de mayor envergadura en la provincia. 

Su trabajo lo ha hecho merecedor de reconocimientos.

Chacón es el encargado de recibir a las delegaciones de escuelas que durante el año visitan el lugar. Y con esmero explica en detalle a los chicos sobre la procedencia de los distintos elementos del museo y qué relación tienen con la historia de la ciudad.

En el lugar hay desde carruajes hasta herramientas, cuadros, libros, fotografías, entre otros elementos.

Autos, triciclos, libros

Guiados por Abelino e Iván, Puntal realizó la recorrida por las salas del Museo. En un rincón se encuentran vehículos Ford "T" de carreras que son anteriores al inicio de la Fórmula Bulnense.

"Son máquinas legendarias y están completas, con motor y todo", explica Iván. Precisamente hay uno de esos autos que cuenta con suspensión trasera lateral, un sistema muy original pensado hace más de 40 años y aplicado en algunos autos modernos.

En una de las salas sobresale un triciclo  con guardabarros de 1940 de la familia de Pedro Grivarello, la jardinera de reparto de pan de Cuervo Hermanos (Coronel Moldes-Vicuña Mackenna) y juguetes artesanales. 

Una antigua máquina de imprenta de más de cien años y, sobre una mesa, un libro contable, gigantesco volumen con que los almacenes de ramos generales anotaban a sus clientes, quienes pagaban de cosecha a cosecha.

Cuando en 1993 fueron cerradas las estaciones de ferrocarril, Abelino Chacón pensó que ese material iba a ser vandalizado e inició gestiones para recuperar la documentación que allí se encontraba.

Por ese entonces, el intendente era Juan Carlos Castro, quien acudió a la empresa estatal para pedir no se lleven las maquinarias y otros elementos tales como el banco de la sala de espera, la máquina del telégrafo y tantas otras cosas que usaban los ferroviarios.

En el patio descansan viejas guadañadoras, tractores antiguos, sulkys y carruajes de todo tipo.

También el deporte tiene su espacio. Una colección de raquetas donadas de Francia por la familia Erlicher, la silla de rueda adaptada de Sergio Trabucco, el joven atleta -ya fallecido- que tras un accidente quedó sin movilidad en sus piernas pero siguió realizando travesías y compitió a nivel nacional e internacional. Su familia ha donado también sus trofeos al Museo.

Diarios, fotografías antiguas, copas de grandes campeonatos, uniformes militares, vestidos de novia, las máquinas del Cine Real para películas de 35 milímetros, las bochas que se usaron en una competencia nacional, medallas y trofeos. 

La música también está instalada en pianolas antiguas, en acordeones diatónicos (verduleras) que ejecutaban aquellos "gringos" en tiempo de la inmigración, radios de válvulas de un metro de alto, tal como se usaban a comienzos de siglo, y hasta el primer televisor que llegó a Moldes allá por 1972.

Sobre el final de la recorrida, descansando de una jornada de trabajo, los Chacón agradecen la colaboración y confianza de la comunidad, que en estos 25 años ayudó a la creación del Museo.

Héctor Domingo Amaya

Redacción Puntal


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