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Peteco, los Copla y Raly reponen en Cosquín La Juntada 20 años después

La cumbre de la música popular se presenta esta noche en la Plaza Próspero Molina

La Juntada, cumbre de la música popular que agrupó a los santiagueños Peteco Carabajal, Dúo Coplanacu y Raly Barrionuevo, celebrará 20 años de su reunión esta noche con una actuación compartida en el marco del 64° Festival Nacional de Folclore de Cosquín.

La Juntada Perfume de Carnaval (Oficial)

“La Juntada constituyó, en principio, una circunstancia de gran aprendizaje y después ha sido un testimonio muy claro y muy contundente acerca de que los músicos nos podemos reunir para crear un proyecto nuevo, generar una creación absolutamente colectiva, deslumbrarnos entre nosotros y alcanzar un resultado conmovedor”, sintetiza a Télam Roberto Cantos, compañero de Julio Paz en el Dúo Coplanacu.

En un sentido similar Carabajal arriesga que el encuentro a reeditarse hoy sobre el escenario coscoíno Atahualpa Yupanqui “es el tal vez el punto más alto de un camino de crecimiento, confianza y despojo”.

Peteco abunda en conversación con esta agencia que “para nosotros no fue simplemente el hecho de decir ‘vamos a juntarnos nosotros que somos famosos’, por decirte algo. Con La Juntada hemos querido homenajear a la música santiagueña, a los grandes maestros y aportar lo nuestro con canciones nuevas”.

Es que aunque la idea inicial de esa confluencia surgió del sello discográfico DBN que publicaba los álbumes de todos ellos, el proyecto luego adquirió vuelo propio.

“La olvidada”, “Violín del monte”, “Retiro al norte”, “Chacarera del exilio”, “Volveré a Salavina”, “Romance para mis tardes amarillas”, “Mientras bailas”, “Zamba y acuarela”, “Perfume de carnaval”, “Pájaro lluvia” y “Mensaje de chacarera”, entre otras piezas, fueron parte de aquel repertorio que regaló inspiradas miradas que el público adoptó como himnos.

Como testimonio de aquel acercamiento que giró por buena parte del país, se registró un álbum en vivo en el porteño Teatro Ópera y quedó latente la posibilidad de expandirlo como sucedió, fugazmente, en 2018 durante los festivales de Jesús María y La Salamanca.

Ahora el cuarteto –que desde entonces siguió aportando repertorio y nuevos emprendimientos en solitario y con artistas diversos- confluye nuevamente en el contexto de la máxima cita folclórica.

Además de esta virtuosa sumatoria, cada quien tiene su espacio propio en Cosquín: Dúo Coplanacu tuvo una deliciosa actuación en la apertura de la luna dominguera; Peteco tocó el lunes junto a sus hijos Homero Carabajal y Martina Ulrich con quienes desde 2017 conforma el terceto Riendas Libres y Raly (quien declinó dialogar con Télam) se presentó anoche.

La Juntada constituyó, en principio, una circunstancia de gran aprendizaje y después ha sido un testimonio muy claro y muy contundente acerca de que los músicos nos podemos reunir para crear un proyecto nuevo, generar una creación absolutamente colectiva, deslumbrarnos entre nosotros y alcanzar un resultado conmovedor La Juntada constituyó, en principio, una circunstancia de gran aprendizaje y después ha sido un testimonio muy claro y muy contundente acerca de que los músicos nos podemos reunir para crear un proyecto nuevo, generar una creación absolutamente colectiva, deslumbrarnos entre nosotros y alcanzar un resultado conmovedor

Consultados acerca del recital compartido de esta noche, Cantos apunta que “empezamos a tirar la puntita de la idea de festejar estos 20 años y Cosquín se re-prendió y eso lo impulsó totalmente”.

Para Carabajal “el impulso recibido desde Cosquín –confiesa- le dio otro carácter y a nosotros nos comprometió desde el respeto simbólico hacia lo que significa ese Festival”.

Aunque la única actuación confirmada de La Juntada es la festivalera de hoy en la ciudad serrana, ambos creadores no descartaron poder extender la experiencia a otros escenarios durante el 2024.

“Si bien veinte años no es nada como dice el tango, siento que nos encontramos los cuatro mucho más maduros y con la cabeza mucho más clara acerca de que lo importante en la música es poner el corazón en cada canción y con esa perspectiva sería lindo y deseable poder hacer más cosas juntos”, arriesga uno de los Copla.

“No se paren que no ha llegado nadie”

El violinista, cantante y compositor de gemas como “La estrella azul”, “Soy santiagueño, soy chacarera”, “Desde el puente carretero”, “Volveré a Salavina”, “Perfume de carnaval” y “Al despertar”, entre más, estuvo en la picota mediática por su frase “no se paren que no ha llegado nadie” como respuesta al arribo de la vicepresidenta Victoria Villarruel al Festival de Doma y Folclore de Jesús María el viernes 12 donde Peteco tomaba parte junto a su hijo Homero, el grupo Los Carabajal y el dúo Cuti y Roberto, del set denominado Carabajales.

La expresión tuvo múltiples repercusiones a favor (con la leyenda convertida en remera, por ejemplo) y en contra (entre estas últimas las de sus compañeros en Los Carabajal quienes en un comunicado indicaron que ese dicho del artista “no representa el pensamiento promedio del grupo”).

Bajada la espuma de aquel episodio, Peteco reconoce a Télam que si bien la comunicación del conjunto “en algún momento me ha hecho doler un poco”, ahora asegura: “Estoy tranquilo porque recibí muchísimo apoyo de muchos compañeros y porque hablé con mis parientes y está todo bien con ellos”.

Sin embargo, el músico se sostiene en “la connotación verdadera de la frase” y resalta que significó una respuesta “a alguien de este gobierno que está tomando medidas muy duras, muy fuertes, casi únicas en el sentido del despojo que nos están haciendo y no podía ser que viniera como si nada a un ámbito donde la cultura se juega”.

Lejos de semejante revuelo, pero sumando su testimonio al momento, Cantos aprovechó el paso de los Copla por Cosquín y apuntó: “Si se ningunea a la cultura, si se la desprecia vamos a andar, como dice la canción de Peteco (por ‘Arde la vida’), sin rumbo y sin camino”.

En comunicación con esta agencia, el autor, guitarrista y cantante que hace 39 años comparte dúo con Paz, postula que “la música y el arte en general, funcionan como grandes oxigenadores que posibilitan el disfrute profundo con la posibilidad de la reflexión acerca de quiénes somos, dónde estamos y para qué estamos aquí”.

“Aunque la sensibilidad –abunda Roberto- no cotiza en bolsa ni está de moda, hay que cultivarla porque de ella depende que podamos sentir y pensar las cosas”.