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El campo, entre Disneylandia y "elige tu propia aventura"

La dirigencia agropecuaria arrancó el año en aguas turbulentas. A las críticas de las medidas anunciadas por el Gobierno, le siguió un insólito capítulo en el que un técnico de CRA asumió sorpresivamente en Agricultura y más tarde, diferencias fuertes al interior de las cadenas productivas cuyas secuelas aún continúan

El cierre de 2021 con una sesión especial convocada por la oposición para tratar y bajar Bienes Personales en la Cámara de Diputados terminó en un gran blooper en el que Juntos por el Cambio no juntó a todos sus diputados y el oficialismo terminó imponiendo sus criterios. Uno de los sectores que más protestó por el resultado final de la sesión fue el agro. Y la cara visible de ese tropiezo legislativo fue la recientemente asumida (hoy cumple un mes de gestión) Gabriela Brouwer de Koning que, se supo después, estaba en Disney en un viaje familiar. La situación política de la diputada aún no está resuelta y los pases de factura internos en ese frente político cordobés todavía perduran.

Pero el episodio sirvió para que buena parte del campo mostrara su descontento y desencanto con la oposición. Se sabe, con el oficialismo las diferencias siempre fueron abultadas, pero gran parte del sector productivo fue votante de Juntos por el Cambio el año pasado. Por eso, políticamente hoy, el agro está en la nebulosa.

Pero el arranque de 2022 no fue mucho mejor. La primera noticia oficial fue que los 7 cortes vacunos preferidos por los argentinos no se iban a poder exportar al menos hasta 2024. El resto de las exportaciones de carne quedaron liberadas. Esto generó distintas miradas dentro del movimiento agropecuario. Pero desde Sociedad Rural Argentina, Confederaciones Rurales Argentinas y Federación Agraria cuestionaron que continúen las restricciones y pidieron inmediatamente la apertura total de exportaciones de carne. Como se recordará, el Gobierno limitó los embarques con el objetivo de frenar los precios internos de los cortes, cosa que hasta acá no logró. Otros eslabones de la cadena cárnica mostraron una mirada más optimista con las resoluciones emanadas del Ministerio de Agricultura y Ganadería. Fue un contraste que se notó.

A las pocas horas, otra noticia de comercio exterior puso a los productores otra vez en guardia. Fue cuando se anunciaron cupos para comercializar trigo y maíz, con la creación de un fideicomiso que para las entidades del campo se trata de “otra retención encubierta”.

Casi en simultáneo, otra novedad agitó las aguas de las entidades del campo: el pase del técnico de CRA, Matías Lestani, a la secretaría de Agricultura de la Nación. El encargado de los informes económicos de esa entidad que integra la mesa de enlace no sólo era quien le daba argumentos a los posicionamientos de CRA, sino que venía interactuando con el Gobierno en las mesas de debate técnico sobre distintos temas, entre ellos el polémico de la carne y las exportaciones. Muchos dirigentes mostraron su enojo cuando se acompañó con la firma ciertas resoluciones que iban en contra de la libertad de exportar. El domingo 2 de enero, Lestani y el ministro Julián Domínguez aparecieron en una foto compartiendo un café. La dirigencia del agro encendió todas las alarmas, pero ya era tarde. En ese encuentro se terminó de sellar el pase de Lestani a Paseo Colón. Lestani nunca comunicó en CRA que estaba pensando en ser funcionario de la gestión de Alberto Fernández.

Claro que eso primero desató un tembladeral en CRA. ¿Nadie observó nada raro en los últimos meses? ¿Cómo los puede sorprender una situación así? Fueron algunas de las preguntas que se hicieron integrantes de esa entidad. Los cuestionamientos por supuesto que terminaron impactando en la conducción de Jorge Chemes, su presidente.

Porque además, CRA fue siempre una de las más combativas dentro de la Mesa de Enlace, y terminó cediendo un técnico para el Gobierno. La imagen muestra una fuerte contradicción.

En medio de toda la tensión, la semana terminó en Armstrong, con una asamblea de productores que no logró reunir un número importante de asistentes.

Poco más tarde, más tensión. Ahora, por el portazo que en un efecto dominó pegaron CRA, Sociedad Rural Argentina y Federación Agraria, del Consejo Agroindustrial Argentino. Esta última entidad se había conformado con una idea central: fomentar las exportaciones argentinas. Y reunió lentamente a todas las cadenas agroindustriales del país, pero las tres instituciones de productores nunca terminaron de sentirse cómodas en la convivencia con industriales y exportadores. Por eso la Sociedad Rural se sumó recién el año pasado al Consejo y CRA amagó varias veces con alejarse. Finalmente, el jueves comunicó su alejamiento disconforme con ciertos movimientos a los que consideró perjudiciales para los productores. En parte, las tres instituciones que se alejaron consideraron que no se hizo todo lo posible en pos de alentar las exportaciones y que ciertos “acuerdos” como los del fideicomiso terminan beneficiando a exportadores y perjudicando a los productores. “Hay, una vez más, un traslado de recursos desde el eslabón primario hacia los otros. Siempre la misma historia. Si vamos a formar un consejo de toda la cadena no puede ser que sea para beneficio de unos y perjuicio de otros. Lo dijimos varias veces estos dos años, pero la cosa no cambió y todo tiene un límite”, disparó un experimentado dirigente del campo para justificar el alejamiento.

La que quedó al margen de todo este revuelo fue Coninagro. Primero felicitó a Lestani cuando se supo que asumiría como secretario de Agricultura de la Nación, cuando CRA era un volcán. Y después, se corrió de la reacción de sus tres socias de la Mesa de Enlace con respecto al Consejo Agroindustrial.

En medio de toda la tensión, la semana terminó en Armstrong, con una asamblea de productores que no logró reunir un número importante de asistentes más allá de que se plegaron muchas rurales de todo el país y que en als imágenes quedó pobre y lejos de la de San Nicolás del 9 de julio pasado.

De todos modos, allí se escucharon fuertes críticas al Gobierno y pedidos de endurecer la posición de los productores.