Crearon un juego de memoria sensorial para chicos con discapacidad visual
La sampachense Ana Julia López junto a sus compañeros Lucía Villalba y Martín Pierdoménico crearon un juego de memoria sensorial para niños con discapacidad visual. El material fue realizado con impresión 3D y el proyecto se hizo sobre la base de una investigación en la escuela especial Vicenta Castro Cambón de Río Cuarto. La propuesta es parte de la tesis de la carrera de Diseño Gráfico de la sede de la Universidad de Mendoza. El dispositivo didáctico ya fue puesto a prueba por dos alumnos del centro educativo y resultó todo un éxito. La iniciativa fue gratamente recibida por toda la comunidad educativa por el fuerte mensaje integrador que trae consigo.
“De la inclusión total estamos bastante lejos todavía, pero siempre es bueno ir poniendo un granito de arena para ayudar”, aseguró la diseñadora de Sampacho en diálogo con Puntal.
El trabajo final de los tres obtuvo 10 de calificación, no obstante Ana destacó que lo más importante fue que “los chicos lo usaron y funcionó, cumplió el objetivo. Esa fue la mejor parte”.
Idéntico se llama el juego y, según precisó la joven, la denominación hace “referencia no solo a la búsqueda de una pieza para encastrar a ese par, sino también a poder reflejar que las diferencias que existen en cada ser humano nos hacen únicos y nos dan identidad”.
El material didáctico- que está impreso en 3D- consiste en un tablero totalmente hueco, al que se suman fichas hexagonales que representan diferentes animales. Para incentivar el sentido del tacto, cada una tiene una textura y un relieve determinado, según sea el ejemplar. Asimismo, las piezas tienen escritura común y braille, para que pueda jugar cualquier niño, tenga o no discapacidad. El objetivo es encontrar el par que coincide para encastrar.
-¿Cómo surgió la idea de crear este juego?
-Lo planteamos cuando teníamos que presentar la tesis para recibirnos. Surgió la problemática porque yo ya había hecho en 2017 para chicos ciegos pictogramas, para una materia que era taller. La idea era aplicarlo en un museo. Esto quedó ahí como proyecto, pero yo quedé muy enganchada con el tema, sentía que en la ciudad no se hacía nada respecto a las personas con discapacidad visual, y de alguna manera es un grupo poco investigado. Me quedé con eso y fui averiguando más para hacer algo más amplio. Tengo una tía que es psicopedagóga y justamente ella era apoyo de un chico ciego en Sampacho. Ahí nació todo. Ella me introdujo en el tema y fue cuando comencé a ir a la escuela especial Castro Cambón. Cuando llegamos ahí, empezamos a conocer más del tema. Nos dimos cuenta de que el tema de discapacidad visual no se trata directamente en la ciudad. Como teníamos que relacionarlo con algo que tuviera que ver con el diseño gráfico, era una paradoja muy grande pensar si realmente se podía hacer para personas ciegas, nos planteamos ese interrogante. Lo que hicimos con los chicos fue ir a la escuela y hacer un estudio de campo, generamos observaciones y relevamientos fotográficos. Al principio la investigación la inicié sola y después con los años sumé a Martín y Lucía. Todo el relevamiento de datos nos sirvió para llegar a la conclusión de que los materiales didácticos para niños con discapacidad son escasos y los que existen son poco funcionales, al menos para la edad que nosotros tratamos que es la de nivel inicial. Lo pensamos como la etapa en la que el niño aprende todas las cosas. Entonces lo que averiguamos y vimos hizo que llegáramos a este proyecto.
- ¿En qué consiste este juego?
-La propuesta se basa en un juego de memoria sensorial. Se trata de un tablero totalmente hueco que está impreso en material 3D. La idea es encontrar el par. Como es una caja hueca, el objetivo es que el niño pueda jugar tanto con alguien que tenga discapacidad visual o no. Por eso decimos que es un juego inclusivo porque a la hora de buscar ese par dentro de la caja se encuentran en el mismo nivel. La idea es que se use el sentido del tacto. Este tablero tiene unas fichas hexagonales que en la parte de arriba tienen animales tanto de agua, tierra y aire; porque elegimos la currícula de Ciencias Naturales. Cada uno de los ejemplares tiene su descripción con su nombre y está en lectura convencional y también en braille. A su vez, tiene otra característica que llama la atención de las fichas y es que tiene un relieve un poco más alto que es el que diferencia la categoría del animal, está hecho con otra textura, con otra simbología. Es una ficha bastante completa que tiene mucha información sensorial. Por supuesto que es necesario el apoyo de un tutor porque la idea del juego es que los chicos puedan usarlo. El momento de inclusión que tienen estos niños es de dos días a la semana, no es completo, aún falta bastante para incluirlos. Lo importante sería utilizarlo en el momento áulico para aprender todas estas cosas. Ellos no tienen accesibilidad a toda la información, nosotros lo planteamos desde ahí. Además de esas fichas que se encastran, el juego viene con un material educativo para que el docente lo use y de manera verbal pueda nutrir la información de la ficha con más datos del animal, con descripción morfológica, del hábitat, de cómo se alimenta y demás. A la vez, el folleto tiene la particularidad que tiene un (código) QR que se puede escanear y lleva a un material audiovisual por si se lo requiere para sumar al aprendizaje. Se trata de algo para utilizar el sentido auditivo, ya que tiene que ver con los sonidos que hace el animal o de su hábitat, como para contextualizar e incluirlos aún más. Es un juego para incentivar los sentidos.
- La idea es que este proyecto pueda crecer y que sea accesible a todos…
- Además el trabajo consta de la parte de la creación de una marca, que es la que se dedicaría a hacer el juego. Se creó el logo, tiene trama y todo lo demás. Luego, se hizo el sistema del producto con su respectivo packaging y los folletos. Incluso hay un packaging más chico para todas las extensiones que podría tener. Pensamos que el tablero es tan versátil, que con la idea de que no quede obsoleto en el tiempo, se le pueda sumar esto de comprar extensiones, que pueden ser fichas de otras temáticas, pero ya adjuntándolas como artículos individuales.
-¿Cuál fue la respuesta en la escuela especial?
-Fue la mejor parte. Ese feedback cuando vos ves que lo que hiciste realmente funciona, cumple el objetivo, es lo más lindo. No solo se materializó el juego, sino que se puso a prueba con dos alumnos de la escuela especial Vicenta Castro Cambón: un chico de 10 años y una chica de 18. Lo que buscamos con el juego es fomentar de alguna manera el desarrollo del tacto, es lo más importante. Si ellos no tienen un buen desarrollo del tacto, se les dificulta más poder incluirse de manera más rápida. Con esto de que en los celulares hay aplicaciones con lectores, se les retrasa todo lo que es la sensibilización del tacto. Por eso, planteamos aprender braille desde el principio, desde temprana edad. La realidad es que el proyecto es solo un inicio, pero las seños quedaron muy contentas porque veían esa posibilidad de pensar otras temáticas para las fichas, le vieron mucho futuro y más que todo por el poco material que hoy hay. Ahora tienen algo diseñado para ellos y nosotros somos diseñadores gráficos creando materiales para personas que no pueden ver. Somos comunicadores visuales de alguna manera. Por eso, nosotros definimos usar las texturas y hacer un diseño háptico, vinculado a la capacidad que tiene cada uno de leer con el tacto. Así relacionamos esto en el braille.
-¿Cuánto les llevó el proyecto desde que arrancaron hasta que llegaron a materializar el juego?
-Esto se empezó en 2019 y se empezó a materializar en febrero de este año. Entre medio, tuvimos la pandemia que no nos permitía ir a la escuela y para nosotros esa información del colegio era lo esencial, el trabajo de observar y analizar. Después, cuando volvieron las clases, pudimos retomar y a principios de año ya se cristalizó. Algo que es importante saber es que en Río Cuarto hay un porcentaje muy alto de personas con discapacidad visual. Si bien en muchos casos no es ceguera total, sí tienen baja visión que implica una discapacidad.
Luciana Panella. Redacción Puntal