Crianza sobreprotegida
La necesidad de control muchas veces nos hace sobrepasarnos y caer en la sobreprotección de nuestros hijos. Si bien se entiende que uno busca preservarlos de aquello que pueda lastimarlos física y emocionalmente, resulta ser una acción que termina perjudicando el desarrollo de estos niños a lo largo de su vida adulta
Bajo el objetivo de proteger muchas veces nos sobrepasamos. Uno entiende que los tiempos que corren no son los mismos de hace varios años tras. Las infancias en muchos casos, se han visto más reguladas, regidas por una agenda que incluye tiempos para la escuela, actividades extras escolares y los tiempos de recreación. Estas agendas de las infancias, gestionada por los adultos a cargo de los niños suelen resultar un tanto recargada, en donde se brindan cuidados y atenciones en actos controladores.
Establecer límites, generar confianza, educar desde el amor y cuidar a sus hijos, constituyen algunas las muchas inquietudes y preocupaciones en las crianzas modernas. Sin embargo, podemos decir que uno de los aspectos más complejos es el ejercicio de la autoridad.
Los padres cumplen el rol de protectores, y es normal que pretendan evitar todo el daño posible a sus hijos. Proteger y cuidar es una tarea fundamental de los padres, sin embrago sobreproteger, puede resultar perjudicial para los niños, privándolos de muchas experiencias y actividades propias durante la niñez. Este tipo de crianza puede dejar secuelas importantes en un pequeño.
Conversamos con la Psicóloga Yamila Dekimpe – M.P: 11289 (@psico.dekimpeyamila), quién nos contó cuales son los riesgos de sobreproteger a nuestros hijos durante la crianza y la importancia de permitirles vivenciar las experiencias para que aprenda sobre el significado de los triunfos, de las decepciones, de los placeres y de los desconsuelos, propios y ajenos.
¿Qué es la sobreprotección?
- La sobreprotección se define como el excesivo cuidado por parte de los progenitores con una implicación emocional intensa que lleva a la necesidad de controlar al hijo. Es una implicación emocional intensa y excesiva que lleva la necesidad de controlar al hijo o hija. Se pone como pretexto las buenas intenciones de velar por la seguridad.
La sobreprotección genera dificultades en los niños para cumplir las normas y límites, también perjudica su desarrollo psicológico y su futura adaptación social, les afecta en la madurez y les impide que sean personas independientes y autónoma debido a que este modo de crianza genera dependencia e inseguridad.
Es un estilo educativo que hace que los niños y niñas no aprendan de sus errores. La sobreprotección no deja que se desarrollen emocionalmente, y esto les afecta en la madurez, impidiéndoles que sean personas independientes y autónomas ya que produce sentimientos de inseguridad y de poca valía.
¿Cuáles son los riesgos de sobreproteger de nuestros hijos?
- La sobreprotección evita que el niño o niña experimente situaciones incómodas o difíciles, siendo la familia la que resuelve las situaciones, lo cual le impide que sus hijos o hijas exploren el mundo, evitando así la oportunidad de aprender, privándolos de expresar sentimientos y deseos.
¿Tiene consecuencias psicológicas sobreprotegerlos?
- Claro que sí. En el aspecto psicológico genera inseguridades y miedos en el niño, la sobreprotección carga de temores a los niños, en este modo de crianza son los padres los que llenan a sus hijos de precauciones e inseguridades innecesarias, lo cual, puede provocar en esta agresividad, fobias, celos excesivos, también timidez y baja tolerancia al fracaso a lo largo de su vida.
Por otro lado, se observan en estos niños que con el tiempo se convierten en personas inhibidas y retraídas con los demás. También les cuesta cumplir con las reglas, suelen tener pocos amigos, no saben compartir con otros, dejándose en muchos casos manipularse. Les cuenta tener iniciativa propia y por lo general son personas pasivas.
Son más propensos para dejarse llevar por el ambiente que le rodea y por las decisiones de los demás, tendiendo a tener una actitud más pasiva, todo esto producto de que el niño adquirió durante su desarrollo la sensación de falta de independencia de la figura materna o paterna, lo cual le imposibilito poder descubrir su autonomía, provocando esta inmadurez.
También su autoestima tiende a ser baja, tiene dificultad en habilidades sociales, son dependientes de otros, lo cual los lleva a presentar dificultades a la hora de tomar decisiones, debido a su inseguridad.
Cuando algo no sale como ellos pretendían, tienden a enfadarse, ser agresivos y exigir. Están acostumbrados a no tener que trabajar ni luchar por conseguir aquello que desean ya que sus padres se encargan de eso.
Tienden a vincularse con pensamientos negativos sobre la vida y ellos mismos, y en muchos casos observándose mayor tendencia a padecer depresión durante su vida adulta.
¿Qué se puede hacer para evitar caer en acciones sobreprotectoras?
- Es importante que los padres comiencen a confiar en las capacidades de sus hijos, aprendiendo a delegar y a darse cuenta de que los niños necesitan ser independientes y autónomos, lo cual implica que no necesitan en todo momento del auxilio de sus padres, por lo cual cuando los niños piden ayuda, es importante también darles las sugerencias con las que poder solucionar el problema ellos mismos, orientarlos para que sean ellos solos, con sus propios recursos, quienes logren resolverlo.
Es importante también no juzgar la solución y confiando en que ellos solos lo pueden lograr, protegiéndolos de los peligros verdaderos, esos que pueden resultar dañinos para su salud o integridad físicas, pero, sin llegar al extremo de convertirlos en personas temerosas.
Es importante que se entienda que no podemos mantener a nuestro hijo en una burbuja donde nada ni nadie pueda hacerle daño, ya que tarde o temprano, saldrá del calor del hogar y deberá enfrentarse a todas las situaciones adversas que existen en la sociedad. Es habitual que los niños cometen errores, y también es necesario que lo hagan para ser adultos saludables, los cuales han aprendido a ser resilientes, la clave está en apoyar y acompañar a nuestros hijos, pero siempre de forma respetuosa para que aprendan.
Es importante no evitar o disfrazar la realidad para evitarle sufrir, sino más bien, permitirles que descubra el significado de los triunfos, de las decepciones, de los placeres y de los desconsuelos, propios y ajenos, concluyó la profesional.
Por Julieta Varroni