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Liberan a Sergio Medina, único imputado por el crimen de Claudia Muñoz

El Juzgado de Control hizo lugar al pedido de excarcelación formulado por la defensa, que advirtió la falta de pruebas. El sospechoso estaba preso desde el 4 de agosto.

Sergio Medina (48), el vecino de Las Albahacas acusado de matar a la comerciante Claudia Muñoz, saldrá en libertad después de la resolución dictada en las últimas horas por el Juzgado de Control.

El juez Daniel Muñoz hizo lugar al pedido de excarcelación formulado por la defensa de Medina, que cuestionó la falta de pruebas contra el sospechoso que fue detenido el 4 de agosto en la localidad serrana.

"Se decidió revocar la prisión preventiva dictada por el fiscal en contra del único acusado", comunicó el juez en rueda de prensa. "Es decir, prosigue la causa, sigue la investigación, pero con Medina en libertad", agregó.

Muñoz señaló entre los argumentos de la resolución "la falta de pruebas suficientes para determinar la autoría del imputado, sobre todo el indicio de presencia con el que lo incriminó en el lugar del hecho". Para el juez de Control hay elementos para sostener la imputación, pero no la prisión preventiva.

Los abogados Rolbi Valdivieso y Francisco Del Viso habían cuestionado que el fiscal Fernando Moine ordenara la medida coercitiva en base a indicios, entre ellos el resultado de una de las pericias claves. Valdivieso advirtió que no había rastros de sangre en las prendas secuestradas a Medina.

Por otra parte, en reiteradas ocasiones manifestaron que sólo se incorporó imágenes de una cámara de seguridad situada a casi cinco cuadras del lugar del hecho y se desestimó material fílmico que podría obtenerse en comercios más próximos a la escena del crimen.

Sobre ese punto, el juez Muñoz admitió la falta de nitidez en las imágenes utilizadas por el fiscal y que en ellas no pueden establecer lo que declaró un testigo, quien dijo ver salir a la víctima en su auto y posteriormente al imputado de a pie.

Claudia Muñoz fue asesinada de 37 puñaladas el martes 9 de mayo último en su local comercial de San Martín al 2000. Después de varias idas y vueltas en la investigación, el fiscal direccionó la pesquisa hacia Medina, uno de los clientes de la mujer de 51 años.