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Quedó firme la Perpetua para Karen Ferreyra por el crimen de su hija en Deán Funes

La Corte Suprema dejó firme la prisión perpetua de Karen Elizabeth Ferreyra por el asesinato de su beba en 2016 en Deán Funes, Córdoba.

 

La Corte Suprema de Justicia dejó firme la condena a prisión perpetua para Karen Elizabeth Ferreyra, una mujer de 29 años que asesinó a golpes a su hija de 11 meses en la ciudad de Deán Funes, en el norte de la provincia de Córdoba.

El crimen ocurrió en la madrugada del 21 de mayo de 2016 en el domicilio familiar. Ferreyra, que tenía 19 años en ese momento, llamó a la policía al notar que su hija no respiraba. La pequeña fue trasladada de urgencia al hospital Ernesto Romagosa, pero llegó sin vida.

La causa quedó a cargo de la Fiscalía de Instrucción de la Novena Circunscripción Judicial, inicialmente caratulada como muerte de etiología dudosa. La autopsia cambió el curso de la investigación: determinó que la niña presentaba fracturas de varios días y una lesión grave en las vísceras. Días después se ordenó la detención de Ferreyra, acusada por homicidio calificado por el vínculo.

El juicio y la condena

En 2019, la Cámara Criminal y Correccional de Deán Funes, junto a un jurado popular, condenó a Ferreyra a prisión perpetua. Según el fallo, la mujer tomó de los pies a su hija y la golpeó contra el piso tras una discusión con su pareja. El informe forense estableció además que el golpe fatal fue en la zona hepática.

La fiscal de Cámara, Mónica Elías, señaló que los testigos corroboraron que la niña había sido golpeada y no una sola vez, era sostenido en el tiempo

También se acreditó que una semana antes del deceso, la madre había llevado a la menor al hospital con quebraduras en tres partes del cuerpo.

El tribunal ordenó además que las otras dos hijas de Ferreyra quedaran bajo el cuidado de familiares, con seguimiento de la Secretaría de Niñez, Adolescencia y Familia (SENAF).

La defensa cuestionó la acusación alegando falta de pruebas sobre la autoría y la existencia de violencia previa hacia la mujer. Sin embargo, el Superior Tribunal de Justicia de Córdoba rechazó esos argumentos, sosteniendo que las lesiones eran consistentes con maltrato infantil y que la única persona adulta presente en el domicilio era la madre.

El cierre del caso

Tras sucesivas apelaciones, el expediente llegó a la Corte Suprema como último intento de la defensa para revertir la sentencia. El máximo tribunal desestimó el recurso por cuestiones formales, lo que dejó la condena firme y sin posibilidad de revisión ulterior.

Durante el proceso, Ferreyra estuvo detenida preventivamente por un período breve y recuperó la libertad hasta la sentencia definitiva. Desde 2019 cumple la pena en el complejo carcelario para mujeres de Bower.