Ese escenario nacional tiene su correlato en Córdoba. Juan Gabriel Ponce, secretario ejecutivo de SUTNA Córdoba, explicó que la movilización realizada en la capital provincial respondió a la falta de pago de salarios en la empresa Ruiz. Según detalló, los trabajadores no percibieron el sueldo de enero y, tras audiencias sin una fecha concreta de cancelación, la Secretaría de Trabajo intimó a la firma a abonar lo adeudado en un plazo de 48 horas.
Ponce señaló, además, que la protesta también buscó respaldar a trabajadores de Fate y otras firmas y exigir que se dicte la conciliación obligatoria para frenar despidos que consideran ilegales.
Mientras la discusión industrial se libra entre plantas fabriles y despachos oficiales, otra señal de alarma se encendió en el corazón comercial cordobés. La Paila, emblema de los dulces regionales desde 1992, anunció que cerrará el 28 de febrero. Nacida como emprendimiento familiar, la marca se convirtió en referencia obligada de alfajores y dulces en paila de cobre, sosteniendo durante tres décadas una producción artesanal que fue parte del paisaje urbano.
En su despedida pública, la firma atribuyó la decisión a la inestabilidad económica y a la falta de previsibilidad para sostener el proyecto. La firma habló de una decisión tomada “con lágrimas en los ojos y un nudo en la garganta”, y agradeció a clientes, proveedores y trabajadores por haber acompañado un proyecto que, subrayaron, fue “mucho más que una marca”. “Frente al complejo panorama que atraviesa la economía de nuestro país y los constantes cambios que dificultan trabajar con un horizonte claro”, señalaron, optaron por dar un paso al costado, no sin antes remarcar el orgullo por lo construido y dejar abierta la posibilidad de que la historia continúe en otras manos.
Así, en distintos planos, la gran industria y la pyme tradicional, la economía deja huellas concretas: salarios en disputa, puestos en riesgo y persianas que bajan tras años de historia.