“En este contexto socioeconómico donde la gente desplaza lo importante, muchas familias se ven en la necesidad de hacer este tipo de recortes tanto para sus niños y adolescentes como para ellos también”, explicó. En ese sentido, remarcó que la recreación no debe ser vista como un complemento, sino como un derecho fundamental. “Primero hay que enfatizar la importancia que tiene la recreación como un derecho a lo largo de toda la vida. No es un complemento más, sino un componente del desarrollo integral de las personas”, sostuvo.
Torres también hizo referencia al marco legal que respalda este enfoque en Argentina. Señaló la Ley 26.061 de Protección Integral de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes, que reconoce el acceso al juego y la recreación como un derecho. “Esto está reglamentado en la ley, que es un marco regulatorio y una convención internacional que establece la recreación como un derecho”, indicó.
Finalmente, la profesional advirtió sobre las consecuencias de la falta de espacios recreativos y comunitarios. Según explicó, su ausencia impacta directamente en el desarrollo de habilidades sociales y emocionales. “La falta de estos lugares de recreación y ocio afecta las herramientas y habilidades sociales, la regulación emocional y la tolerancia a la frustración. Necesitamos más espacios para sostener esos procesos”, concluyó.
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