Cristian Judurcha: “Debería haber muchas más cabezas puestas a alimentar nuestra música”

El baterista Cristian Judurcha repasa su destacada carrera, habla del rock en la actualidad y adelanta la clínica-concierto que brindará el martes en el Favio, además de ser jurado de la “Batalla de Bandas”.
 
El destacado baterista argentino Cristian Judurcha vuelve a Río Cuarto para dar una clínica-concierto y ser jurado de la “Ballata de Bandas”.



El próximo martes a las 21 hs. en el C.C. Leonardo Favio y organizada por MC-Electronic y Legend Rock, con el apoyo de la Agencia Córdoba Cultura, tendrá lugar la “Clínica de batería y Concierto Homenaje al rock Nacional”, en la que Judurcha estará acompañado por los músicos locales Sofía Sbaffo (voz), Federico Vergnano (bajo), Candela Sosa (piano) y Ezequiel Bracamonte (guitarra). La entrada es gratuita.



El miércoles, en tanto, se concretará la “Batalla de Bandas” desde las 17 hs. en Plaza Olmos.



Cristian Judurcha (Consultor &Tester Legend) cuenta con más de 35 años de carrera; ha tocado con músicos del calibre de Luis Alberto Spinetta, Mono Fontana, Pedro Aznar, Luis Salinas, Lito Vitale, Patricia Sosa, Alejandro Lerner, David Lebón, Javier Malosetti, entre otros destacados. Actualmente, además de ser docente es integrante, desde 2008, del power trío Epumer/ Machi/Judurcha.



De todo eso, Judurcha dialogó con PUNTAL.

-¿Conocías a los músicos locales con los que vas a tocar?

-La idea mía en las clínicas tiene que ver con integrar. No conozco a nadie. Alguna referencia de escuchar cosas y que me interesen y a partir de ahí armar los grupos. Aprovechar esta situación de que en las provincias hay muy buenos músicos y la idea es integrar y que sea en todo el país. Eso me encanta.



-¿Cómo es la experiencia de tocar con músicos locales?

-Me parece maravilloso porque estás abriendo el juego y le estás mostrando también a la propia gente que tiene músicos a los cuales habría que valorar mucho más y siempre está bueno experimentar, conocer. Tiene que ver con una cuestión de apertura para mí, la de soltar y poder integrar y conocer músicos de diferentes generaciones.

 

-¿Solés hacer lo mismo en otros lugares del país?

-Lo lindo de la empresa con la que trabajo haciendo clínicas tiene que ver con la oportunidad que hace ya cuatro años venimos recorriendo todo el país y eso para mí es como una bendición, porque estoy conociendo músicos de todo el país, con diferentes idiosincracias, con diferentes formas de interpretar, con géneros diferentes, a mí me encanta y es una gran posibilidad, es un lujo que me doy y está buenísimo.

 

-¿Qué podés adelantar de lo que podremos escuchar el martes?

-Mostrar más allá de los conceptos técnicos del baterista un modelo nuevo de batería y, más allá de sus características, la idea es mostrar todo lo que tiene que ver con el hecho de ensamblarse, de tocar en grupo, de escucharse, de hablar de dinámica, del concepto de cómo uno se mezcla dentro de la música, de enriquecer la música, de que menos es más, del hecho de que cada situación tiene que ver con aprender a tener la capacidad de poder compartir. Y después mostrar diferentes estilos sobre todo de nuestro folclore, de autores como Luis Alberto Spinetta, Pedro Aznar, Cuchi Leguizamón. Hacer hincapié en los valores que nosotros tenemos y que el jazz es súper importante pero nuestra música también. Va a ser una clínica de la cual para mí es súper enriquecedor compartir conceptos, músicas para que nos identifiquen con lo que nosotros tenemos. También se va a improvisar y a mostrar cómo encarar las músicas en sus diferentes formas.

 

- El año pasado fuiste jurado de la “Batalla de Bandas” y el miércoles repetís la experiencia. ¿Cómo ves al rock riocuartense?

-Yo no puedo ser jurado de nada (risas). Y la verdad que dar consejo... es una opinión. Creo que en líneas generales nos está costando demasiado ver grupos de rock que tengan un sello propio o lo podamos identificar como algo diferente. Creo que estamos como encasillados en las formas de cómo tocar rock. Sé que están saliendo muchos grupos. De hecho, la experiencia de Eruca Sativa es algo maravilloso y ojalá que sigan contagiando cómo rockear. Hay talento en todo el país. El tema tiene que ver también con cosas de base que se deberían tener más en cuenta, por lo menos para rescatar un semillero de nuestra cultura de la cual lo profundicemos mucho más. Que tenga que ver con armar como una escuela a nivel federal en donde las radios también se ocupen de darle más manija para que haya un nivel de rock mucho más groso. Entonces abrís más cabezas. Está bien que aparezca el reggaeton, la bailanta, lo que sea, pero debería haber muchas más cabezas puestas a alimentar nuestra música en todo el país, donde haya más escuelas, que se mejore la infraestructura para que todo camine. Lo veo un poco difícil por ahora pero está muy bien apuntarle a eso y que los que ocupan los espacios le den más importancia a nuestra música. Brasil es súper nacionalista y no estaría mal ser igual acá. Creo que por la historia de lo que es el rock en este país se debería enaltecer cada vez más. Pero siempre hay tiempo y está buenísimo este tipo de situaciones como la “Batalla de Bandas” para bajar línea. Pero no puedo darte una opinión sobre el rock riocuartense en particular. Hay que seguir investigando no sólo en Río Cuarto sino en todo el país.

 

- Siendo docente, ¿cuál es el mensaje fundamental que les das a tus alumnos?

-Las cosas que les puedo dejar tienen que ver con el cuerpo, la técnica para cómo encarar la batería. Les hablo de la templanza, la persistencia, el amor, la dedicación. Enaltecer a la música. Estar todo el tiempo apuntándole a ser mejor persona, mejor músico, escuchar la música. A mí me da satisfacción ver que mis alumnos están al mango y que les encanta lo que están haciendo y esa reciprocidad se ve reflejada en lo que se hace. Tener esa rebeldía de ir por tus ideales, por las cosas que te gustan. Son cosas que tienen que ver con el mensaje que a mí me gusta dejarles, más allá de lo que puede ser una clase. Que está bueno cómo uno teje la música, qué cosas les deja la música. Eso me gusta hablar con los alumnos, compartir.

 

- Has tocado con grandes músicos argentinos de diversos géneros, ¿en general cómo han sido esas experiencias y qué te dejaron como persona?

-Uno continúa aprendiendo y es un agradecido total de cada situación musical que ha vivido. Todo es un gran aprendizaje. Particularmente soy una persona muy curiosa, entonces esto no se termina nunca. Esta carrera me deja grandes amigos, vivo de lo que me gusta. Me parece que a veces estaría bueno tener más tiempo de vida para seguir disfrutando. Es maravilloso haber participado de la historia de grandes personajes de la música. Me siento un bendecido y agradecido por todo de lo que fui viviendo en 35 años tocando.

 

- ¿Cómo definirías la propuesta musical del power trío que conformás junto a Lito Epumer y Machi Rufino y en qué andan por estos días?

-Tenemos dos discos y en 9 años nos pasó de todo. La experiencia es increíble. Con Lito vengo tocando hace más de 30 años y con Machi era una asignatura pendiente. Hacemos jazz rock y nos da un placer increíble tocar. La propuesta es tocar temas de Lito y tenemos esta piel maravillosa y la satisfacción de pasarla divino, hacer buena música y con el tiempo haber logrado un sonido propio. Es un placer laburar con los dos.

 

- Con más de 30 años de carrera, ¿cuál es tu balance?

-Seguir investigando, seguir aprendiendo. El balance es recontra positivo con todo lo que conlleva estar en Sudamérca viviendo de la música, porque hay veces que te dan ganas de matarte porque la infraestructura en el tema de la música a veces se pone medio pobre y hay que hacer de todo. Entonces es un mérito tremendo poder dedicarte a la música de lleno. No me puedo quejar, estoy súper agredecido de la gente que he conocido. Siempre con la cabeza llena de ganas y que aparezcan nuevos proyectos. Y siempre trabajando, estando activo y estar muy atento siempre.

En el final de la charla agradece a Luis Hernández, de MC-Electronic, “por todo lo que hace” porque le parece “una movida maravillosa de darles lugar a los chicos”.

 

Andrés Natali