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Cristian, el "cachivachero": el levallense que creó su propio museo con objetos que recupera de la basura

Desde chico a Cristian Velázquez le gustó guardar cosas. Desde latas y etiquetas de cigarrillos en su adolescencia. Con el tiempo, se convirtió en su afición y hoy en su casa dispuso de un espacio donde guarda cientos de elementos valiosos que vecinos desechan

“Mi mujer me dice que soy cachivachero”. Así se presenta Cristian Velázquez, vecino de General Levalle que no oculta su fascinación por todo aquello que otros descartan. Actualmente, en el quincho de su casa tiene cientos de miles de piezas, algunas de alto valor histórico, que van dando forma a su museo personal.

“Desde chico me gustaba guardar cosas. Tengo 43 años y por ahí se sorprenden de que me gusten las antigüedades. Pero, la verdad, yo guardo todo lo que otro tira. En la adolescencia coleccionaba las etiquetas de cigarrillos. Lo que tengo yo es que no me gusta tirar nada”, afirma Velázquez.

Y tras un acuerdo con su esposa, Betiana, construyó un “quincho museo” donde de a poco ordena, según el producto, su propio espacio de coleccionista.

El lugar, que comenzó a acondicionar en febrero, ya parece quedar chico. “Antes tenía todo en cajas guardado en el garaje que luego transformamos en oficina para mi mujer. Y ahora lo trasladé al ‘quincho museo’, como le digo yo”.

Desde radios antiguas, planchas, bicicletas y utensilios de cocina de alpaca labrados hasta cientos de cassettes y miles de CD, algunos hasta recuperados del viejo basural del pueblo están entre estas reliquias. Afiches, cámaras de fotos, medallas. Y como fanático de fútbol, revistas “El Gráfico”, en particular del año 86, cuando se desarrolló el Mundial. “Además, soy fanático de Maradona, tengo de todo en una caja. Le tengo que encontrar un lugar”, comenta mientras recorre su museo privado.

Asimismo, documentos históricos de instituciones que cayeron como desecho en alguna limpieza y que Cristian se encargó de recuperarlos, digitalizarlos, para dar una copia a la entidad, pero se quedó con la original. “Si la tiraron una vez, puede que vuelva a ocurrir de nuevo”.

“Mi mujer me dice que soy cachivachero. Un amigo me apodó ‘el rey del vintage’. Lo que tengo es que no me gusta tirar nada”, admite Cristian Velázquez. En su casa de General Levalle construyó su “quincho museo”. Hay elementos que recupera de lo que desechan los vecinos, otros los recibe de regalo y hasta los recolectores lo ayudan en la búsqueda. “Mi mujer me dice que soy cachivachero. Un amigo me apodó ‘el rey del vintage’. Lo que tengo es que no me gusta tirar nada”, admite Cristian Velázquez. En su casa de General Levalle construyó su “quincho museo”. Hay elementos que recupera de lo que desechan los vecinos, otros los recibe de regalo y hasta los recolectores lo ayudan en la búsqueda.

Mientras en la semana trabaja en el corralón que tiene con su hermano, es el domingo el día elegido para dedicarlo a su museo personal. “Me levanto temprano, preparo el mate y me vengo al quincho. A ordenar. Paso el día entero”, comparte Cristian.

De los objetos que posee, la mayoría los consiguió hurgando en las cosas que otros vecinos desechaban. Y, lo más insólito, asegura, encontrar en el basural CD dobles en perfecto estado de Elton John y Los Beatles.

Colaboración de los vecinos

“Cuando estaba el basural viejo de Levalle yo iba a desechar cosas y me regresaba con mucho más de lo que había llevado”. Y reitera que se sorprende de las cosas que algunos vecinos tiran, sea por su valor familiar, documental e histórico.

“Yo me pregunto cómo pueden tirar esas cosas”, repite.

A su vez, también son muchos los vecinos que, sabiendo de su afición, le acercan distintos elementos que consideran que pueden interesarle a Cristian.

“Me trajeron desde radios, televisores. Tengo muchas cosas de la abuela de mi mujer. Y mis amigos, que saben que junto de todo, si ven algo me lo alcanzan. Hasta los chicos que hacen la recolección de la basura en el pueblo me avisan o me alcanzan cosas”.

“El 90% de lo que tengo acá adentro me lo regaló la gente, admite. Una radio me regaló una vitrina y ahí tengo unos 200 cassettes y un hombre que hacía un programa de folclore me regaló mil CD de música folclórica”.

“Tengo varias máquinas de fotografía como una Polarium Kodak que la habían tirado. Funciona, pero no encontré el papel para imprimir. Porque es de las fotos instantáneas”.

De los celulares tiene numerosos aparatos y hasta el primero de su propiedad que se compró allá por el año 98, cuando salían los primeros con mensajes de texto.

Y cuenta entre tantas anécdotas: “Un día un amigo me llama y me dice que estaban tirando todo en una casa. Que él se había llevado algunas cosas, pero que quedaban bolsas en la vereda. Así que me fui, pero me daba vergüenza levantarlas porque en el pueblo nos conocemos todos. Entonces vino otro amigo con una camioneta, la estacionó y subimos las bolsas. Las llevé al corralón y estuve desde las 8 a las 23”.

Dio con varios utensilios de alpaca labrada. “Yo no conozco del valor de estas cosas, pero lo comenté en un grupo de recolectores del que participo y me dijeron que se hacían en ocasiones como bautismos o comuniones”, explica.

Admite que en ocasiones tiene la intención de llevar parte de las cosas que encuentra desechadas a quienes serían sus dueños, pero asume que, “si lo tiraron una vez, lo van a volver a hacer”.

Otro vecino le abrió un cuarto de un casa abandonada y le permitió sacar todo cuanto quisiera llevarse. “Me regaló el bombo que era de su papá y una valija llena de discos de vinilo que eran de un curso de inglés. Está impecable”, señala.

Documentos de instituciones, libros farmacéuticos en los que se explicaba la fórmula para hacer remedios, todo fue recuperado por Cristian. “Del Club Independencia, que es el más viejo de acá, encontré un libro de estadísticas de partidos de 1916 a 1968 que había tirado. Lo digitalicé y entregué una copia al club”.

También cuenta con una fotografía de la visita del expresidente de facto Jorge Rafael Videla a Levalle, en ocasión de inaugurarse la planta de Epec, al ingreso a la localidad. Hecho acontecido a los inicios de los 80.

En Levalle hay un Museo Municipal, pero Cristian tiene su propio rincón histórico, que comparte con amigos y familia. Papá de tres niños: Augusto (10), Vicente (6) y Amparo (nueve meses), dice que los pequeños tienen acceso “siempre que no toquen nada”. Pero indica que el del medio es quien más lo acompaña en esto de su afición por los objetos.

Consultado sobre si heredó de algún familiar esta pasión, asegura que no. “En mi casa me acompañan, pero la verdad es que no. Mi viejo es alambrador. Y con mis hermanos (Walter, Mario y Juan) comparto la pasión por el fútbol. Somos 4 y jugamos en un equipo sénior de acá”. Cabe mencionar que también jugaron en clubes de la liga regional.

El sueño del bar temático

Velázquez dice que su gran sueño es poder abrir un bar temático y poner alguna de las piezas que colecciona en el lugar. “Tengo dos máquinas de las antiguas, una para jugar al Tetris y otra del Pacman. Además, equipos para escuchar los discos de vinilo que tengo, o los CD”. “Tengo walkman, discman”, enumera.

Cristian recalca que su idea es que los más jóvenes conozcan de estos elementos. “Le presté a un muchacho de La Cautiva una serie de elementos como discos, cassettes, porque les preguntó a sus alumnos de dónde salía la música y le respondieron ‘de Spotify’”.

Velázquez recalca que su museo, aunque está en su casa, puede ser visitado por quien quiera los domingos. “Yo por redes pongo que pueden venir. Pero los domingos por ahí no es plan para la gente”, asume.

Para Cristian el mejor plan de domingo es dedicarlo a su museo.

Y mientras sueña con crear el bar temático, se propone lograr que en su museo las nuevas generaciones de levallenses conozcan aquellos elementos que hoy ya son parte de la historia en la música, en la comunicación y las instituciones del sur cordobés.