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De Rosas a Alfonsín: los intentos de magnicidio que conmocionaron al país

El ataque contra la vicepresidenta Cristina Kirchner hizo recordar los casos que ocurrieron en la historia nacional de atentados frustrados a jefes políticos, a quienes buscaron asesinar. Las tentativas fallidas contra Sarmiento, Roca, Yrigoyen y Perón

En la historia argentina hay una larga lista de intentos de magnicidio contra jefes políticos de la Nación, que en su momento conmocionaron al país, similares al que experimentó la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner la semana pasada.

Desde Juan Manuel de Rosas hasta Raúl Alfonsín, pasando por Domingo Faustino Sarmiento, Julio Argentino Roca, Manuel Quintana, José Figueroa Alcorta, Victorino de la Plaza, Hipólito Yrigoyen y Juan Domingo Perón, todos vivieron tentativas fallidas de asesinato.

A la vicepresidenta Cristina Kirchner el ciudadano brasilero Fernando Andrés Sabag Montiel le disparó con una pistola Bersa calibre 380 pero la bala no salió.

A Rosas, por ejemplo, le enviaron en 1841 un paquete que contenía 16 pistolas ubicadas circularmente, listas para dispararle una vez que se lo abriera, pero el sistema falló.

En 1873, Sarmiento estuvo al borde de la muerte cuando un disparo impactó contra su coche y, en 1904, Quintana salvó su vida cuando le gatillaron dos veces pero las balas, como en el caso de Cristina, no salieron.

En 1916, durante los festejos por el 9 de Julio, un hombre que se encontraba camuflado entre el público presente le disparó un tiro a De la Plaza que no logró impactar en el por entonces presidente.

A Yrigoyen le tiraron cinco disparos, en 1929, cuando se dirigía en el coche presidencial hacia la Casa de Gobierno, pero ninguno de ellos lo afectaron, incrustándose las balas en el vehículo oficial.

Ya Alfonsín lo intentaron matar en 1991 cuando un agresor le disparó con un arma en un acto político en San Nicolás y el primer mandatario fue salvado por su custodio, quien lo tiró al suelo.

También, durante una visita al Tercer Cuerpo de Ejército en Córdoba, en el año 1986, cuando la custodia desactivó una bomba que tenía por objetivo matar al líder del radicalismo.

Yen 1989 un explosivo estalló en el departamento donde vivía.

Hablando de bombas, Perón fue víctima de dos intentos de magnicidio:uno se produjo en 1953, durante una movilización de la CGT, cuando se produjeron dos estallidos y, el otro, en 1955 cuando se produjo el bombardeo a la Plaza de Mayo por parte de aviones de la Marina y Fuerza Aérea, que arrojaron 29 bombas, con el fin de matar al general.

Pero Perón también tuvo un fallido atentado durante su exilio, más exactamente en Caracas, donde estaba junto con su nueva pareja:María Estela Martínez o “Isabelita”.

La misión le fue encargada al coronel Héctor Cabanillas, el mismo que condujo el operativo de llevar el cadáver de Evita a un cementerio italiano bajo el falso nombre de María Maggi de Magistris.

En 1957 le pusieron una bomba en el motor de su Opel pero el caudillo justicialista no estaba dentro del coche.

“He cometido pocos errores en la vida y esos pocos me duelen. Tal vez ninguno me duela tanto como no haber podido matar a Perón”, le dijo Cabanillas al reconocido escritor y periodista Tomás Eloy Martínez.

En 1971, Cabanillas y Perón se volvieron a ver las caras:fue durante la entrega del cadáver de Evita en la residencia de Puerta de Hierro, Madrid (España).

Alcorta y Roca

También Figueroa Alcorta tuvo dos amenazas con bombas en 1906 y a Roca le tiraron una piedra en la cabeza al visitar el Congreso:“Un incidente imprevisto casi me priva de la satisfacción de leer mi último mensaje que como presidente dirijo al Congreso de mi país. Hace un momento, sin duda un loco me ha herido en la frente no sé con qué arma”.

Marcelo Irastorza. Redacción Puntal