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Deporte para la inclusión: preocupación por el corte de vínculos en la cuarentena

Organizaciones sociales que trabajan con la actividad física como herramienta para la contención mantienen las actividades durante la pandemia con rutinas para los hogares, entrenamientos vía Internet y con la ayuda en la entrega de módulos alimenticios.

El trabajo social implica un contacto constante y directo con las familias. Todos los proyectos que involucran al deporte para la contención y la inclusión requieren de una continuidad en la actividad junto a los beneficiarios de las iniciativas, y los tiempos en los que se corta el vínculo son totalmente nocivos para los objetivos planteados.

Es por esto que las organizaciones sociales que trabajan con el deporte como herramienta para la contención han buscado alternativas a la vinculación con los jugadores y sus familias, a través de rutinas en los hogares, contacto por Internet o hasta la asistencia con módulos alimenticios para enfrentar el aislamiento.

Así es el caso del Rosario Fútbol Club, dirigido por Carlos Gariboglio, quien aseguró: “El trabajo social no está exento de lo que está pasando con la pandemia, nos ha perjudicado mucho a todos, tanto a los clubes grandes como a los chicos”.

En este sentido, Gariboglio consideró que “esta realidad nos complica en lo económico, porque nosotros nos movemos en el club con eventos que nos permiten subsistir con los costos de la liga, algo que debemos seguir pagando pero no tenemos ingresos como para hacerlo”.

- ¿Cómo continúan trabajando en el marco del aislamiento?

- Nosotros nos mantenemos activos para poder ayudar a quienes lo necesitan, porque mucha de la gente que forma parte del club es de bajos recursos, tratamos de ayudarlos siempre, y esta no es la excepción, porque creo que siempre nos caracterizamos por esa acción. Hemos conseguido la posibilidad de darle bolsones a la gente y de inscribirlos en planillas de las ayudas que otorgó la Municipalidad. Para esto, tanto Promoción Social como Deportes Río Cuarto nos han abierto las puertas, para que informemos a las familias con necesidad. Esto nos ha permitido ayudar a los que más lo necesitan.

Gariboglio explicó que en lo institucional, en tanto, “estamos totalmente parados, sin saber cuándo se reactivará todo, y nos abocamos a las órdenes que vienen de arriba”.

Sostuvo que estiman que el trabajo deportivo se verá perdido en este año, “porque sabemos que el contagio está en el roce”, y reflexionó: “Lamentablemente, nadie esperaba esto, pero tenemos la fe de volver en cualquier momento, porque los padres están ansiosos, al igual que los chicos”.

Finalmente, describió que empezaron el 2020 con muchos chicos nuevos, “porque son familias que no pueden pagar una cuota en un club, y se acercaron al Rosario sabiendo que les abrimos las puertas a todos”, y concluyó: “Esperamos que esto pase pronto, y que cuando volvamos podamos estar todos juntos. Para eso estamos trabajando de manera articulada todas las categorías, preocupados por la pandemia”.

En barrio Alberdi, el trabajo de la escuela de atletismo de Jorge Ybañez también se vio resentida. Sonia Tissera, una de las coordinadoras, explicó: “Las actividades de la agrupación están completamente paradas, los chicos entrenan en sus casas con rutinas que se les han preparado, trotando en el poco espacio que tiene cada uno, pero más que eso no podemos hacer”.

Sonia señaló que su ingreso “siempre fue la venta de empanadas o pollos, cosas que nos servían para llevar adelante un viaje, por ejemplo, pero por el momento está todo frenado”.

De todas formas, explicó que al no contar con un predio propio, tampoco tienen los gastos que implica su mantenimiento. “Siempre practicamos en la pista de Vicente López y Anchorena. Cuando llueve o no se puede estar en la pista nos juntamos en un lugar cerrado, para hacer gimnasia”, dijo.

Es por esto que mantienen rutinas de trabajo en sus hogares, “estamos muy frenados con lo poco que se puede hacer en nuestras casas, esperando que todo se solucione para que estemos mejor”, concluyó.

Rugby y boxeo

En la cárcel, el panorama es distinto y proyectos como el de Águilas del Imperio se ven muy limitados. Joaquín Mosso, referente de la organización, explicó que “desde que se dictó la cuarentena, al Servicio Penitenciario sólo entra el personal, guardiacárceles y los que trabajan en educación. Las actividades en la Unidad están todas suspendidas, por lo que los talleres y las clases de rugby están suspendidas”.

- ¿Cómo mantienen su trabajo?

- Como voluntarios seguimos con las reuniones en plataformas de videollamadas, coordinando propuestas, adelantando trabajo y pensando proyectos. El grupo de los lunes de espiritualidad también han usado estas herramientas para rezar juntos el Rosario y les hemos mandado a los chicos mensajes en videos para que nos tengan presentes.

Mosso aseguró que desde Águilas se encuentran “tristes, porque son proyectos que cuando se vienen un poco abajo cuesta mucho levantalos”.

- ¿Ya planifican cómo sería el regreso a los entrenamientos?

- Pensamos todo el tiempo en cómo será el regreso a la actividad, el tema es la incertidumbre de cuándo nos permitirán volver a ingresar con normalidad. Seguramente que la distancia que se genera tras tanto tiempo sin mantener el vínculo nos dificulta. Nuestro trabajo de acompañamiento y proceso de transformación es estando con ellos, trabajando cara a cara, escuchando, compartiendo, jugando. De hecho, ellos nos manifiestan que nos extrañan mucho y que necesitan del rugby para poder levantar cabeza.

También con el rugby, pero para niñas y niños, el trabajo de la asociación civil “Los Gigantes” se mantiene con un vínculo por redes sociales.

A los chicos les envían ejercicios y actividades por redes como WhatsApp, propuestas para desarrollar desde el arte, prácticas deportivas y videos de capacitación para ver durante la semana. Además, se han generado espacios de intercambio con referentes nacionales e internacionales de la disciplina en vivos de Instagram para luego retransmitirlos a los chicos y sus familias.

Juan Engert cuenta con su escuela de boxeo desde hace años en el salón del Ex Matadero. Allí recibe a más de 100 personas, hombres y mujeres de todas las edades, que entrenan en la disciplina y buscan un espacio para la actividad física. Ahora, con la cuarentena, todo se ha frenado y Engert manifiesta su preocupación sobre cómo será el regreso a la actividad.

“Teníamos muchos proyectos para este año, con títulos en juego y algunas peleas preparadas, pero con la cuarentena se cruzaron todos los planes”, dijo el entrenador, y aseguró: “De todas formas seguimos trabajando por el celular con los chicos”.

- ¿Cómo es ese contacto con los chicos?

- Cada deportista mantiene su rutina en su casa, moviéndose así para esperar a que se vengan los próximos festivales. Cuando se levante la cuarentena no vamos a volver directamente al gimnasio, sino que esperaremos unos 15 días, que se desinfecte bien todo y luego de otras dos semanas retomaremos con la actividad con aquellos que tienen peleas programadas.

- ¿Cuanto afecta esta inactividad?

- De a poco volverá todo el equipo, hasta tener bien armado el trabajo de todo el gimnasio. Algunos de los boxeadores han subido de peso, pero de a poco recuperaremos la actividad.

Por otra parte, Engert consideró que se debe reforzar el trabajo desde el deporte social con niñas y niños cuando se salga de la cuarentena. “Tenemos que prestarles atención y que no caigan en malos caminos”, sostuvo el referente del boxeo del Ex Matadero.

Luis Schlossberg. Redacción Puntal

FUENTE: Puntal.com.ar