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"La cuarentena dio resultado pero ahora hay que cambiar la estrategia"

Roberto Chuit, director del Instituto de Investigaciones Epidemiológicas, señaló que debe venir una etapa más focalizada. Negó que el número de testeos haya sido bajo para la etapa en que se encontraba el país.

Roberto Chuit es director ejecutivo del Instituto de Investigaciones Epidemiológicas. Fue ministro de Salud de Córdoba, se formó en la UNC y se especializó en la Universidad de Yale. Dice que Argentina aplicó la cuarentena cuando el número de infectados era bajo, que por eso puede considerarse exitosa, pero que de ahora en más habrá que cambiar las estrategias. También desestima las críticas que señalan que en el país se testeó poco aunque señala que, de ahora en más, la cantidad de análisis debe incrementarse.

Chuit habló en el programa Entre Líneas, que se emite todos los jueves a las 21 en Cablevisión y Quatro TV.

- ¿Qué evaluación hace de los 35 días que van de cuarentena?

- La cuarentena ha tenido efecto y ha sido más importante de lo que uno estimaba. Pero ha tenido este efecto por diferentes circunstancias. La primera es que, por suerte, Argentina fue uno de los países que primeramente produjo esta cuarentena, cuando sólo tenía informados en el país aproximadamente 70 u 80 casos, la mayoría de origen extranjero. Cuando se estableció la cuarentena hicimos un análisis de cuál era la posibilidad a futuro si no se hubiese hecho nada. Esta enfermedad crece exponencialmente, lo que quiere decir que una persona infecta a dos, tres, cada una infecta a otros tres y, entonces, cada dos o tres días se va duplicando el número de casos. Argentina estaba en ese proceso y cuando establece la cuarentena empieza a enlentecerse esta infección de personas. En vez de duplicar cada tres días empezó a duplicar cada cuatro, cada seis, cada siete y cada ocho días, que es más o menos el momento en que estamos ahora. Uno puede decir que son muchos 3 mil casos pero son pocos si los comparamos con los hasta 15 mil que tendríamos si no hubiéramos hecho nada. Desde ese punto de vista ha impactado mucho y desde el punto de vista del sufrimiento máximo, que es la pérdida de vidas, el país está con 160 fallecidos, que son muchos pero si lo comparamos con un país vecino como Brasil, que no hizo este ejercicio, tiene en un día más fallecidos que los que Argentina ha acumulado en todo este tiempo.

- ¿Cómo se sale ahora, cómo se va encauzando la situación para que no se dilapide todo el esfuerzo que ha implicado el aislamiento?

- Si Argentina no tomaba esta cuarentena temprano íbamos a un largo camino de agonía para finalmente llegar a la misma medida, que es lo que le ha pasado a Estados Unidos: no tomó las medidas, empezó a infectarse enormemente y tuvo muchos fallecidos. Entonces, ante la pregunta de cómo se sale, ahora es otra etapa totalmente diferente a la anterior. En la actualidad hay ocurrencia de casos locales, ya no están tan relacionados a viajeros sino a personas que no han salido de los espacios en que están viviendo. A partir de estas circunstancias hay que cambiar las estrategias. Esto significa que se puede comenzar a hacer aperturas, a intervenir de manera diferente, pero los estudios de las personas asociadas a los positivos deben ser más amplios para poder acantonar de mejor manera el virus. Al principio, por cada viajero que había existía un relacionamiento familiar o de personas que viajaban con él. Al estar comunitario ya el número de personas que entran en relación con el posible infectado crecen y son muchísimo mayores los estudios que se requieren. De ahí la necesidad de incrementar ahora el número de estudios. Sobre esto podemos decir varias cosas. Hay provincias en el país que no han presentado casos, como Catamarca y Formosa. Hay provincias que hace más de 15 días que no están presentando casos, lo que quiere decir que aparentemente la transmisión viral está cortada, como es el caso de San Luis, Salta, Jujuy. Con lo cual, son estrategias diferentes de acuerdo al momento, el espacio geográfico y la presencia del virus. Es una etapa difícil, en la que nos vamos a tener que acostumbrar a mantener ciertas condiciones de distanciamiento físico, vamos a tener que usar barbijos, mantener el lavado de manos de manera más asidua y si alguien está enfermo lo primero que debe hacer es quedarse en su casa y avisar al sistema de salud para que se hagan los estudios. Y recuperar de a poco nuestra normalidad, que nos tienen que quedar claro que no va a ser igual que antes del 3 de marzo.

- ¿Qué mirada tiene de dos sectores muy complicados: el del transporte público y de las clases? ¿Qué debería hacerse?

- En el transporte público hay que tratar de mantener en lo posible el distanciamiento social. No estar tan atiborrados en los colectivos: se puede hacer aumentando frecuencias, realizando turnos diferentes de ingreso y egreso de las personas, se puede realizar a partir de alternar el recurso humano. Si pensamos que las industrias están paradas en un 70 u 80 por ciento y en vez de salir todos a las calles comenzamos a salir por turnos rotativos hasta que dominemos mejor este virus, podemos tener diferentes alternativas pero esas alternativas tienen que ser fundamentalmente focalizadas o regionalizadas. Plantearnos en Ciudad de Buenos Aires o en el conurbano una apertura amplia de actividades es difícil porque hay muchísima gente infectada. Pero en Salta, Jujuy, San Luis, donde no se ha visto circulación del virus las medidas pueden ser diferentes. Pero hablar de la ciudad de Córdoba y el Gran Córdoba es también dificultoso y debe ser medida la salida. Y sobre la pregunta de los niños y las escuelas, es algo que nos preocupa a todos para que los niños recuperen su vida normal. Es muy difícil tener a los niños encerrados por su vitalidad y por su vida psicológica. Por lo cual también los niños pueden comenzar a realizar su actividad normal en la medida en que la circulación del virus sea limitada, se definan las actividades comunitarias y con algunos límites en los procesos de los niños. Lo que ha manifestado esta enfermedad es que los niños se pueden infectar pero las formas graves en ellos prácticamente son inexistentes o bajas. Tenemos que tener claro que un niño por coronavirus puede fallecer y si fallece para nosotros es una tragedia, pero su riesgo es muchísimo menor que en una persona de 70 u 80 años. Si empezamos a liberar a los niños y se tiene la desagradable prevención de no visitar a los abuelos, porque se pueden transformar en fuente de infección para los mayores, entonces puede empezar a recuperarse la actividad.

- La cantidad de testeos fue una polémica instalada desde el inicio. ¿Fue insuficiente o lo que se hizo era lo adecuado para ese momento de la epidemia?

- Epidemiológicamente era lo adecuado. El problema es que muchas veces se mira el número vacío. Los epidemiólogos lo que siempre decimos es que cada número está representado en un espacio y un momento. Cuando uno hace un análisis de lo que hizo Argentina, si mis fuentes fundamentales de infección eran los viajeros y los contactos que los viajeros habían tenido, ¿por qué iba a aumentar mi número de estudios hacia otros espacios, aun sabiendo que muchos de estos pacientes son asintomáticos? A medida que esto fue mejorando, Argentina fue avanzando y ganó tiempo en distintas situaciones. Cuando hablamos de ganar tiempo, para esta enfermedad un mes es una eternidad. Está entre nosotros hace 130 días. No la conocíamos. Ahora todos los días aparecen cosas nuevas pero en ese tiempo aprendimos muchísimo. Y ante la pregunta sobre si hicimos números suficientes de testeos es que tenemos que ver, en vez de ese dato duro que dice cuántos tests por 100.000 habitantes, en epidemiología decimos que tenemos que utlizar números contenidos en el denominador. Significa comparar el número de personas que me dieron positivo sobre el número total de estudiados. Cuando uno hace ese estudio ve que Argentina por cada persona positiva que encontraba estudiaba en un primer momento 3 personas. Pasó a 6 y ahora está en 12 o 13 personas. En esta etapa creo que es suficiente porque si lo comparo con Estados Unidos, está haciendo por cada positivo cinco tests. O Brasil, por cada positivo, cuatro tests. Quiere decir que de alguna manera se han ido manejando adecuadamente los datos.

FUENTE: Puntal.com.ar