Largas colas en los bancos y caos en el centro, en medio de la cuarentena
Largas colas, aglomeramiento de personas, en medio de la cuarentena dispuesta por el gobierno nacional, y colapso en la atención fue el caos que hubo ayer en la zona bancaria de la ciudad con motivo de la reapertura de las entidades crediticias.
En la víspera, los bancos reabrieron sus puertas para pagar jubilaciones, pensiones y planes sociales de personas que no poseían la correspondiente tarjeta de débito.
Hubo jubilados que empezaron a hacer la cola desde horas muy tempranas de la madrugada. “Yo vine a la 1 de la mañana para poder irme lo más pronto posible”, comentó un integrante de la tercera edad.
La calle Sobremonte era una montonera de gente. “Fijate cómo se ha roto la cuarentena”, criticó una transeúnte que pasaba circunstancialmente por el lugar.
Las largas filas llegaban hasta una extensión de cuatro cuadras. Se dispusieron sillas para que los abuelos y abuelas que fueron a cobrar sus haberes se sentaran pero por la gran cantidad de gente no alcanzaron.
Por ejemplo, en una entidad bancaria situada en la avenida Italia la cola recorría casi toda la manzana.
En algunos casos se respetaban las distancias previstas en el protocolo sanitario y en otras no.
También salieron las brigadas especiales a vacunar a los jubilados que en el día de ayer fueron a cobrar.
También desde el Pami se solicitó evitar la aglomeración en las puertas de la obra social que está ubicada sobre calle Alvear: “Estamos teniendo mucha gente en la sede del Pami, ya que se ve que del banco se vienen para acá. Sólo atendemos en la sede para los casos de urgencia. Todos los demás que llamen al 138 y que esperen en línea e insistan”.
Por su parte, la Municipalidad llevó a cabo desde la madrugada una serie de acciones.
Hubo tareas de desinfección, cortes de tránsito y la continuidad de la campaña de vacunación antigripal que comenzó en los últimos días.
Sin embargo, no se pudo evitar la gran concurrencia de personas en algunos sectores de la ciudad, como por ejemplo la calle Sobremonte.
Marcelo Irastorza. Redacción Puntal