La Cámara de Legumbres de la República Argentina (Clera) acaba de renovar sus autoridades, lo que marcó adicionalmente un cambio de generación en la gestión. El flamante presidente, Nicolás Karnoubi, asegura que el sector atraviesa un buen momento, pero que entre los desafíos inmediatos asoma la conquista de nuevos mercados (como el mexicano) para los cuatro principales cultivos que representa la entidad: poroto (en sus distintas variantes), garbanzo, lentejas y arvejas.
De gran despliegue federal, la cámara tiene cultivos desde Buenos Aires hasta Jujuy. En Córdoba, se destaca la participación de hectáreas de garbanzo que, sin embargo, en los últimos años perdió terreno de la mano del trigo por los valores que el cereal fue alcanzando y que sigue tomando actualmente en las pizarras internacionales. Unos años atrás se sembraron 160 mil hectáreas de garbanzo y la expectativa para esta campaña ronda las 70 mil hectáreas.
Karnoubi es representante de la empresa Olega, una de las fundadoras de la cámara en el país y fue vicepresidente en la gestión que acaba de concluir. En la comisión directiva hay tanto federalismo como el que muestran los cultivos.
Entre los cuatro productos que nuclea Clera, el poroto es el de mayor peso, en sus variantes blanco, negro y de colores. Entre todos hacen el mayor volúmen y se siembran especialmente en Tucumán, Salta y Jujuy. También hay algunas hectáreas remanentes en Catamarca y Córdoba.
El garbanzo tiene anclaje en Córdoba, San Luis y algo en la provincia de Buenos Aires. En el caso de la arveja y la lenteja, se concentran más en Santa Fe y la provincia de Buenos Aires.
“Clera busca promover y defender los intereses del sector, que cubren toda la cadena de los cuatro cultivos. Eso puede incluir desde trabajo en campo con desarrollo genético y de semillas, pasando por las plantas de proceso y el canal de exportación”, explicó Karnoubi.
Las legumbres casi no se consumen en Argentina porque aquí se prefiere la proteína animal como carne de vaca, pollo y cerdo. La gente no está acostumbrada a la proteína de origen vegetal. Por eso la Cámara está mayormente orientada a tratar de potenciar acciones e incentivar las exportaciones argentinas”, dijo el flamante presidente de Clera a Tranquera Abierta.
El directivo explicó que el cambio de hábito de consumo no es simple, más allá de que coyunturalmente la conveniencia económica de las legumbres por sobre la carne animal aparece con mayor nitidez. “Incluso teniendo en cuenta las ventajas que presentan las legumbres y que por eso son recomendadas en las dietas porque ayudan a una mejor circulación, tienen mucha proteína y son bajas en grasas, entre otros beneficios. Son un súper alimento”, remarcó.
Pero en Argentina, casi toda la producción va a los puertos. En general, se exporta casi el 95% de las legumbres -salvo la lenteja- “lo que es un dato muy positivo desde lo económico para el país”, indicó Karnoubi.
De los cuatro productos centrales, la lenteja es la de mayor consumo interno, especialmente alentada en invierno por los platos de altas calorías, focalizada en guisos. En verano suelen ocupar lugares en platos de ensaladas.
En cuanto a los precios internacionales de las legumbres, el presidente de Clera dijo que “actualmente están entre regulares y buenos. Históricamente los otros productos estrella como la soja o el maíz, que actualmente muestran valores muy elevados en el mundo sirven de sostén de otros productos de campo. Sin embargo, las legumbres no están tan altas como podrían estar. Un poroto blanco está en torno a los 1.100 dólares; un garbanzo de 8 milímetros ronda los 800 u 850 dólares.
En cuanto a producciones, el poroto negro lidera con volúmenes de unos 170 mil toneladas anuales; el blanco ronda también el mismo valor; mientras que otras variedades alcanzan en conjunto otras 50 mil toneladas. Y la novedad de cosnumo y producción pasa por el poroto Mung, que tiene buena presencia en la provincia. Es el que más crece en porcentajes de expansión.

