Matías Targuetta: "La obra de Beethoven se ha convertido en símbolo para toda una cultura"

El destacado pianista local presenta hoy, junto a Franco Berrotarán, un homenaje al genial compositor europeo, en el marco del programa virtual Cultura Solidaria de la Subsecretaría municipal.
Matías Targuetta interpreta a Beethoven, hoy en Cultura Solidaria.  

En el marco del programa Cultura Solidaria de la Subsecretaría municipal, el destacado pianista local Matías Targuetta presenta hoy a partir de las 19hs. el concierto virtual Beethoven” junto a Franco Berrotarán.

El concierto se podrá disfrutar por el canal de YouTube de la Subsecretaría de Cultura de Río Cuarto, por la web de Puntal (www.puntal.com.ar) y en el programa especial de Somos Río Cuarto (canal 7 de Cablevisión) hoy de 19 a 20hs y mañana de 20 a 21hs.

Hablamos con Matías:

-En el suspendido Festival Otoño Polifónico ibas a presentar “Beethoven entre amigos” junto a músicos invitados. Ahora podremos disfrutar ese concierto en el marco de Cultura Solidaria. ¿Cómo había surgido aquella propuesta y cómo llegás a concretarla ahora?

-La propuesta que presentamos en esta edición de Cultura Solidaria no es exactamente la misma que estuvo programada para el Otoño Polifónico, aunque está relacionada. Lamentablemente, "Beethoven entre amigos", por ser un programa esencialmente de música de cámara, o sea, en conjunto, no era factible en el marco de las restricciones que nos impone el aislamiento que debemos llevar. Aquella propuesta había surgido de la idea de unir el homenaje que yo quería hacer por los 250 años del nacimiento de Beethoven, con el hecho de haberme reencontrado a fines de 2019 con músicos que conocí cuando era alumno en el Conservatorio "Julián Aguirre". Como sabés, vivo en Buenos Aires, y aunque armar una pieza musical a distancia puede resultar simpático visualmente para algo breve y simple, para un programa entero de música con un nivel de complejidad bastante alto, se vuelve imposible de realizar con los medios con que contamos en nuestros ambientes domésticos, sin sacrificar mucho de la calidad del resultado. Ahora tenemos la oportunidad de presentar aquel homenaje, invitados nuevamente, al igual que para el Otoño Polifónico, por la Subsecretaría de Cultura de la Municipalidad.

-¿Cómo surge la invitación para compartir la presentación, a la distancia, con Franco Berrotarán?

-Ideamos este programa con Franco Berrotarán, quien es amigo, colega, y también participante del Taller de Piano que dicto en el Departamento de Arte la UNRC desde 2012. Nos conocemos hace años y en estos últimos meses él también ha estado preparando videos para subir al canal de Facebook del Departamento de Arte. Así que fue natural pensar en él a la hora de elegir con quién compartir un programa como éste.

image.png

-¿Cuáles son las expectativas ante esta presentación virtual?

-Son muchas. Y sobre todo, nuevas. No suelo usar registros o grabaciones como difusión de mi actividad. De hecho, nunca había grabado algo expresamente para ser subido a una plataforma digital. Lo poco que se encuentra de mí en esos canales son grabaciones en vivo de conciertos que he dado, tanto en Río Cuarto como en Buenos Aires, Rosario, etc. Ahora, la principal expectativa es llegar a más público, y sobre todo a la gente que, si bien está interesada en este estilo de música, por una razón u otra, tiene reticencias a la hora de acercarse a las salas de concierto, aún para presentaciones gratuitas. El factor de la difusión mediática de este evento (como de cualquier otro) también es muy importante. Me llamó muchísimo la atención la afluencia de público durante el Otoño Polifónico 2019. En casi todos los conciertos las salas estaban repletas, el público salía de uno para correr a entrar al siguiente que empezaba en otra sala a unas cuadras. Ese nivel de interés nunca lo había visto en Río Cuarto. Y ciertamente fue gracias al enorme esfuerzo de difusión que hizo la Subsecretaría de Cultura por todos los medios de comunicación de la ciudad, públicos y privados.

-¿Qué significa para vos Beethoven?

-Creo que Beethoven es mucho más que un reconocido músico europeo de hace 200 años. Es uno de los pocos compositores, si no el único, cuya obra se ha convertido en símbolo para toda una cultura, nuestra cultura "occidental", por llamarla de alguna manera. Melodías suyas como el coral de la Novena Sinfonía, o el inicio de la Quinta (¡laquintadeBeethoven!), o “Para Elisa”, son reconocidas o reproducidas por cualquier persona, independientemente de su nivel de conocimiento del autor o de los detalles de la obra en cuestión. Es como si el mensaje musical de Beethoven hubiera logrado llegar muy significativa y profundamente al espíritu de toda una época, que en gran medida sigue vigente hasta nuestros días, y de esta manera hubiera ya pasado a formar parte del inconsciente colectivo de nuestra cultura. Esa música ya no es de Beethoven, es de todos y de cada uno que la reproduce y la siente. En este sentido, ha llegado a adquirir el status de verdadera música “popular”. Por poner ejemplos extremos que se me ocurren ahora, su Novena sinfonía fue usada como propaganda por los nazis, pero también actualmente es el Himno de la Unión Europea. Temas suyos de sonatas y sinfonías se encuentran remixados en sets de DJs, grupos de cumbia, rock o en cuanto estilo uno piense. Hay un tema de la Sonata Patética que es casi idéntico a uno de los más famosos de Gilda. Y las primeras líneas de “Para Elisa” es algo instalado en el acervo popular, aún en el total desconocimiento del nombre de la pieza y de su autor. Como detalle curioso, resulta que la autoría de Beethoven en cuanto a esta obrita es muy dudosa.

Es como si el mensaje musical de Beethoven hubiera logrado llegar muy significativa y profundamente al espíritu de toda una época, que en gran medida sigue vigente hasta nuestros días, y de esta manera hubiera ya pasado a formar parte del inconsciente colectivo de nuestra cultura Es como si el mensaje musical de Beethoven hubiera logrado llegar muy significativa y profundamente al espíritu de toda una época, que en gran medida sigue vigente hasta nuestros días, y de esta manera hubiera ya pasado a formar parte del inconsciente colectivo de nuestra cultura

-En cuarentena seguiste activo con el ciclo Beethoven del Departamento de Arte y Cultura de la UNRC. ¿Cómo es ese trabajo y cuáles fueron las devoluciones recibidas?

-El ciclo para el Departamento de Arte fue también consecuencia del aislamiento. Y se sumaron algunos alumnos del taller que podían grabar en sus casas. Hubo buena repercusión. Las publicaciones son muy vistas (los invitamos a verlas en el canal de Arte y Cultura UNRC de Facebook), y los comentarios (no sólo los escritos, claro) han sido muy buenos.

-Contame un poco de tu vida artística en Buenos Aires…

-Hasta el año pasado, mi vida artística en Bs. As. se repartía principalmente entre algunas horas de clases que tengo en el Conservatorio "Manuel de Falla" y en una escuela primaria, por una parte, y por otra, los conciertos, como solista, en conjunto, y a veces también como parte de orquestas. Además, por supuesto, de mi actividad en la UNRC, para lo cual viajaba una o dos veces por mes a Río Cuarto.

image.png

-Y en lo personal ¿cómo estás viviendo esta cuarentena allá?

-En lo personal, dentro de todo, bien. Tengo la suerte de que mis horas como docente son fijas, y de que, además, vivo solo y mis gastos fijos siempre fueron muy bajos, con lo cual el impacto del cese de casi todas las demás actividades musicales que tenía lo puedo sobrellevar, al menos en lo económico. Luego está el tema anímico. Con el aislamiento uno descubre que por momentos algunas debilidades del ánimo se exacerban en una forma desconocida hasta ahora, y se vuelve necesario aprender a domarse uno mismo ante este nuevo panorama.

-¿Pudiste reinventarte en tiempos de pandemia?

-No sé si pude. ¡Estoy en eso aún! Y creo que tendré un buen tiempo más para seguir intentando. Extraño muchas cosas que antes hacía como rutina, desde los ensayos y conciertos hasta ir al gimnasio o salir a bailar (sí, algunos pianistas salen a bailar, y no precisamente minués barrocos o valses de Strauss, risas). Pero en contrapartida pude hacer algunas otras que nunca había tenido tiempo de hacer. Sobre todo, leer los libros que compulsivamente voy comprando y van quedando en lista de espera amontonados. O estudiar repertorio nuevo, estimulado por nuevas propuestas. Por ejemplo, con otros profesores del Departamento de Artes estamos armando grabaciones de poesías acompañadas de música y grabados, y también me llamaron para musicalizar un cuento narrado.

Me llamó muchísimo la atención la afluencia de público durante el Otoño Polifónico 2019. En casi todos los conciertos las salas estaban repletas, el público salía de uno para correr a entrar al siguiente que empezaba en otra sala a unas cuadras. Ese nivel de interés nunca lo había visto en Río Cuarto. Y ciertamente fue gracias al enorme esfuerzo de difusión que hizo la Subsecretaría de Cultura por todos los medios de comunicación de la ciudad, públicos y privados Me llamó muchísimo la atención la afluencia de público durante el Otoño Polifónico 2019. En casi todos los conciertos las salas estaban repletas, el público salía de uno para correr a entrar al siguiente que empezaba en otra sala a unas cuadras. Ese nivel de interés nunca lo había visto en Río Cuarto. Y ciertamente fue gracias al enorme esfuerzo de difusión que hizo la Subsecretaría de Cultura por todos los medios de comunicación de la ciudad, públicos y privados

-¿Cómo te llevás con el streaming, solés ver arte en ese formato?

-Como te decía, no soy un gran usuario de medios electrónicos. Lo poco que he visto por streaming, no fue de mucha calidad de transmisión. Pero eso fue hace años, cuando recién empezaba a usarse esa modalidad. Otra cosa es subir a una plataforma fija algo grabado. Eso da posibilidad de manejarse mejor en la preparación, además de la ventaja de no tener los imprevistos técnicos que suelen surgir durante el streaming. No suelo oír música en directo de este modo, pero sí mucha grabada, de todo tipo, conciertos, clases magistrales, etc, tanto en formato audio como en audiovisual.

-Como músico, ¿cómo imaginas el futuro pos pandemia?

-Lamentablemente, para el corto plazo no puedo imaginármelo en forma muy optimista. La música, al igual que las otras artes "representativas" (o performáticas, como suelen decirles), danza, teatro, necesitan ser reproducidas cada vez para poder llegar a su público. De esto nace el "escenario", como punto de reunión de un grupo humano en torno a una manifestación artística. Esto seguramente va a cambiar. Cuándo, cuánto y cómo, está por verse. Claro que también es probable que todo vuelva a ser como antes, o muy parecido, pero en todo caso, esta situación por ahora nos obliga a los artistas a mantenernos alertas, y a adaptarnos día a día para poder seguir llegando a nuestro público, que, por otra parte, hoy más que antes pide tener arte en su casa como medio de sobrellevar mejor toda esta situación.

-Dicen que, ante las crisis, mucha gente suele refugiarse en la cultura. ¿Creés que en esta oportunidad será así?

-Lo es. Está siendo comprobado. Ahora todos los que iban a oír un concierto o ver una obra de teatro, todos los que iban a bailar a un boliche o a una peña, o los que iban a un museo, saben cuál es el valor de poder vivir el arte de esa manera, y no en su casa pegado a tal o cual medio electrónico, por fiel y complejo que sea. La cultura es parte de la vida de cualquier civilización, lo fue siempre. No es la única, claro. Pero está entre las más importantes. La música, la danza, las expresiones plásticas y literarias, fueron y son parte de cualquier grupo humano, de cualquier tipo, en cualquier parte del planeta. Es algo vital, porque en ellas toda la diversidad de las personas comulga y se encuentra en algo que comparten en común. Como sucede con los rituales religiosos, o las competencias deportivas. Actualmente, vemos que toda nuestra civilización está en el camino de una enorme transformación, entre cuyos posibles desenlaces está el de una extinción masiva. Y la pandemia es sólo un aspecto de esta transformación. Seguro que las artes también habrán de sufrir cambios en este trance, porque al fin y al cabo no son ni más ni menos que manifestaciones del espíritu de grupos humanos, y es este espíritu el que ha empezado a transformarse en esta nueva era.