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Velada de Gala con "Algo para recordar" en una Ciudad de película

En el marco del programa virtual Cultura Solidaria de la Subsecretaría municipal, se realiza hoy una edición especial en la víspera del Día de la Ciudad.

En el marco del programa Cultura Solidaria de la Subsecretaría municipal, se realiza hoy la emisión especial Velada de Gala virtual por el Día de la Ciudad con la presentación del espectáculo “Algo para recordar”. Una Ciudad de película, un recorrido musical a cargo del Dúo Juntos (Walter Gentile en voz y guitarra y Aldo Corneli en violín), con relatos de Ricardo Sánchez y la participación de los músicos invitados: Nayla Melano (voz), Irene Basso Reineri (voz), Miguel García (teclados) y la participación especial de un coro sorpresa.

El espectáculo se podrá disfrutar esta noche a las 21.30hs. por el canal de YouTube de la Subsecretaría de Cultura de Río Cuarto, por la web de diario Puntal (www.puntal.com.ar) y en el programa especial de Somos Río Cuarto (canal 7 de Cablevisión).

Hablamos con el periodista de espectáculos Ricardo Sánchez, mentor del espectáculo:

-Aunque sin público, volvieron a los escenarios. ¿Cuáles fueron las sensaciones vividas?

-Hemos charlado un poco entre nosotros sobre eso, incluso durante la grabación, y la verdad es que se siente raro. Entiendo que para ellos, para los músicos, que tienen una larga experiencia en eso de subir a los escenarios confrontando con el público en vivo, esa falta de contacto, el silencio excesivo, la falta del sutil hilo que impone la mirada y hasta la respiración de la gente en la platea, y ni qué decir de la caricia incomparable que significan los aplausos, les provocará un vacío mayor. Yo estoy un poco más acostumbrado luego de tantos años de hablarle a una cámara, es decir de hablarle a todos pero a ninguno, porque no hay presencia inmediata en esos casos. De cualquier manera lo que hacer esta grabación me ha permitido entender a mí, con mayor intensidad de lo que imaginaba en estos meses, es lo que deben estar sintiendo los artistas todos en este tiempo. Desde luego que por los problemas para la vida diaria, para su economía, que esta situación les acarrea, pero más aún por el vacío emocional, singularísimo, que deben sufrir porque no pueden expresarse en las condiciones de contacto íntimo y personal que es como un alimento para ellos, y que acaso duplica el que sentimos cualquiera de nosotros desde que apareció el Coronavirus.

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-Este espectáculo siempre tuvo la complicidad del público. Imagino se debe se sentir la falta de contexto…

-Como te decía, se siente como un vacío. Lo he comprendido mejor al compartir esta grabación que en pocas horas se podrá ver por distintas plataformas pero de cuya repercusión no tendremos más que alguna referencia lejana, de alguien que nos quiera decir qué le pareció, pero cuyo comentario no reemplazará esa vibración de ida y vuelta que se siente ocupando el escenario frente a una platea ocupada por gente a la que pretendemos emocionar y que, si lo logramos, nos devuelve esas emociones con la misma intensidad. Como decís, esto se nota más porque desde que comenzamos con este trabajo, hace aproximadamente ocho años, cada vez que tomamos contacto con la gente y la tenemos delante, la respuesta ha sido de complicidad. Tanta fue la calidez de esa respuesta, que sentimos una especie de frustración por no poder presentar el espectáculo con mayor frecuencia, algo que supongo sienten en general los artistas locales, con algunos de los cuales tengo la fortuna de compartir vivencia y en este caso escenario, y que se desenvuelven por lo general dentro de un contexto que no los valora en su dimensión ni los tiene incorporados, como se lo merecen, como parte importante de la cultura de la ciudad.

-¿Por qué decidieron participar de Cultura Solidaria?

-En principio, por eso mismo que venía diciendo, porque nos gusta hacer el espectáculo y cualquier oportunidad de ponerlo en escena, digamos, es bienvenida. Pero también porque todo el programa incluye un concepto, contenido en su nombre, con el que nos sentimos identificados. Sé que en esa búsqueda de practicar una solidaridad en el marco de un universo tan vasto, no puede resultar totalmente abarcativo, pero me parece que hay una intención muy loable en la idea, y que en su ejecución el programa ha servido para que una gran cantidad de artistas de la ciudad se pudieran expresar cuando no había muchos canales para hacerlo. Y ya que tuvimos la suerte de que nos convocaran, y de sumarnos a otros que lo han sido y que lo serán, no podíamos desaprovechar la oportunidad. Y más aún si el programa se ubica en el lugar de la Velada de Gala por el Día de la Ciudad que no se puede realizar con el público a unos pocos pasos, como a todos nos hubiese gustado. Es una forma muy grata de participar en esa celebración que nos incluye a todos.

Vivimos en un tiempo en el que las películas, antes a través de la masiva concurrencia a las salas y ahora a través de las diversas plataformas que las exhiben, están muy presentes en nuestras vidas. Por eso el título ‘Algo para recordar’, porque intentamos provocar esos recuerdos con una profundidad que acaso sólo esas formas artísticas (la música y el cine) consigan provocar con tanta intensidad Vivimos en un tiempo en el que las películas, antes a través de la masiva concurrencia a las salas y ahora a través de las diversas plataformas que las exhiben, están muy presentes en nuestras vidas. Por eso el título ‘Algo para recordar’, porque intentamos provocar esos recuerdos con una profundidad que acaso sólo esas formas artísticas (la música y el cine) consigan provocar con tanta intensidad

-Sin adelantar mucho ¿qué podremos ver y escuchar en “Algo para recordar”?

-Hay un grupo importante de riocuartenses que han visto las ediciones pasadas del espectáculo, pero muchísimos otros que no y eso también nos impulsó a aceptar la invitación. En razón de la duración del espacio, de una hora, presentaremos una selección del espectáculo original, que dura aproximadamente el doble, y en el que se van a encontrar con algo muy simple pero que ha encontrado una gran respuesta en esas experiencias anteriores de las que hablaba. Básicamente, con un puñado de artistas (Walter, Aldo, Miguel, Nayla y más alguna sorpresita, para la que vale el diminutivo por su edad) que se pueden catalogar entre los mejores de la ciudad en su género, y que interpretan temas instrumentales o canciones que forman parte de algunas de las bandas sonoras más recordadas de la historia del cine. Son tan sólo algunas (por ejemplo los temas inolvidables del western spaguetti, algún tango, la danza de “Zorba, el Griego”, el tema principal de “Evita”), de las miles y miles que pueden dar vuelta por los recuerdos de la gente, sea o no amante del cine. Son algunas de las canciones y melodías a las que se les puede llamar inolvidables, y que tienen la capacidad de conectar a muchísima gente con algún momento de su vida. Esa esa música se presenta en el marco de un relato, una breve contextualización acerca de la película a la que pertenece cada pieza, que está a mi cargo, y con el envoltorio fascinante de las imágenes de las películas a las que se alude y cuya música se interpreta.

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-¿Cuándo y cómo surgió la idea de combinar en un espectáculo la música y el cine?

-Empezó hace algo así como ocho años, a partir de la idea de que la música es acaso la forma artística con mayor capacidad para provocar evocaciones en nuestro interior. Quien más quien menos tiene una experiencia ligada con la música, alguna melodía que remueve en su interior memorias del pasado. Y es muy probable que algunas de esas melodías remitan también a un recuerdo de cine, porque vivimos en un tiempo en el que las películas, antes a través de la masiva concurrencia a las salas y ahora a través de las diversas plataformas que las exhiben, están muy presentes en nuestras vidas. Por eso el título “Algo para recordar”, porque intentamos provocar esos recuerdos con una profundidad que acaso sólo esas formas artísticas consigan provocar con tanta intensidad.

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-Desde que comenzaron con el espectáculo ¿cuál es, general, el balance de lo realizado?

-Como se puede inferir de lo que he venido diciendo, el balance que hacemos es muy bueno pero no disimula del todo esa especie de frustración que surge de comprobar que, mientras que la gente que lo ve se conmueve al compás de los recuerdos asociados de la música y a las películas, no podemos hacerlo con mayor frecuencia y para más gente. De ahí que sentimos que, aunque no es lo mismo que hacerlo con el público en vivo, valía la pena esta participación en Cultura Solidaria.

-¿Qué significa para vos el cine?

-El cine es parte de mi educación sentimental. A través del cine, desde que era muy chico, he podido entrever cosas de la vida que vendrían más adelante, un poco como el personaje de “Cinema Paradiso”. Además, como dice el escritor Guillermo Cabrera Infante, que escribió magníficamente sobre cine: ir al cine es como entrar en Acadia todas las noches, entrar en una ciudad que, como la imaginada por los griegos, es una especie de paraíso en el que durante un par de horas nada malo nos sucede, nada nos roza aunque estemos participando de la aventura más intensa, con esa combinación de comedia y de drama que constituye la vida.

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-Como asiduo consumidor de arte, imagino extrañarás ver en directo lo que fuere…

-Muchísimo, muchísimo.

-¿Cómo te llevás con el streaming, soles ver arte en ese formato?

-Como se puede inferir de la respuesta anterior, me llevo bastante mal y por lo tanto veo muy poco, por lo mismo que he venido diciendo desde el comienzo, porque siento que un vacío se tensa entre el artista y el que mira, y que al menos en mi caso, tal vez por la edad que tengo, es un abismo que me resulta insalvable: aleja tanto la emoción, adelgaza el efecto de suspensión de la incredulidad que requiere enfrentarse con cualquier creación artística, que me deja fuera.

-¿Cómo imaginas el mundo del arte en la pos pandemia?

-Bueno, mi imaginación no da para tanto. Supongo que seguirá expresando las tensiones que se dan en la criatura humana y en sus modos de convivencia. Los artistas son quienes suelen expresar la angustia que provoca la conciencia de nuestra falibilidad y nuestra finitud y, aunque haya cambios en nuestros actos y nuestras conciencias, que ya veremos si los habrá, no veo que la pandemia los aparte de esa condición esencial.

-Dicen que, ante las crisis, mucha gente suele refugiarse en la cultura. ¿Creés que en esta oportunidad será así?

-Ojalá, y ojalá que lo haga poniendo entre sus prioridades atender a esa porción preponderante de la cultura que, a mi criterio, es el arte, la producción de los artistas.