Con entradas agotadas, hoy desde las 16hs se llevará a cabo el festival Anfiteatro Rock. Una de las bandas invitadas es el destacado trío pop-funk de Villa María De la Rivera, integrado por Tomás y Lucas Rivera y su primo Gastón Pérez Rivera.
Hablamos con Gastón:
-Vuelven a Río Cuarto después de un tiempo y en este contexto de pandemia y con público sentado. ¿Les produce alguna expectativa especial?
-Hemos visitado Río Cuarto un montón de veces de la mano de Mati Abonizio y los chicos de la Wacha Party; de noche, en plan boliche, otro contexto totalmente diferente, es verdad. Pero muchos me dicen lo lindo que es el Anfiteatro de la ciudad (que no conocemos) y vamos con un formato de banda que nunca fuimos. Vamos a ser 6 músicos, uno de ellos es el baterista riocuartense Juan Sassattelli que conocimos hace muchos años en Villa María y a quien queremos mucho. Eso nos llena de ilusión y nos hace sentir también un poquito más locales.
-¿Cuándo y dónde volvieron a los escenarios con público y cuáles fueron las sensaciones vividas?
-En el verano tuvimos algunas presentaciones para distintas marcas de cervezas, en formato reducido de banda (trío) en Carlos Paz, en Córdoba y en Villa María. Estuvieron buenas, tocar siempre está bueno independientemente del formato o el contexto. Hace un par de semanas fuimos a Buenos Aires a grabar con Lito Vitale y pronto va a salir en su segmento en la TV Pública.
-El último single editado, "So vo", es un hit a la primera escucha. ¿Cómo surgió la composición? Y contame del video, de la historia del atleta y de ese final sorpresa.
-La canción tiene un espíritu muy positivo y queríamos acompañarlo con un video en ese tono. Leímos en un medio local que un atleta de Villa María estaba buscando auspiciantes para poder viajar a una competencia en Chile. Hablé con Mati Sánchez, el atleta en cuestión, contándole que queríamos hacer un videoclip con él para visualizar su caso. Lo hicimos y al final le dimos la sorpresa de que se había sumado una marca para ayudarlo en su objetivo. Habíamos hecho un plan muy lindo, para acompañarlo en su competencia con nuestras redes y seguir su caso de cerca. Pero a las semanas pasó lo que pasó con la pandemia y obviamente se canceló todo y el plan se desmoronó. Rescato haber conocido a una persona tan especial como Mati.
-¿Cómo llegan a Warner Chappell?
-Nos contactaron ellos y firmamos un contrato editorial por nuestro catálogo y por futuras obras. Luego eso devino a sesiones de composiciones con artistas de todo el mundo; en México, en Miami, en Los Ángeles o en Córdoba mismo.
-En 2017 y 29189 estuvieron en México, ¿cómo llegaron a tocar allá y cómo les fue?
-Estuvimos por primera vez en 2017 y en 15 días tocamos unas 9 veces y sufrimos 2 terremotos, increíble. México es muy intenso, en todo sentido. En 2019 nos llegó la invitación para tocar en el Festival Marvin y nuevamente fuimos y tocamos otra cantidad de veces. Nos encantaría volver nuevamente.
-Con ustedes y varias bandas más, el rock del interior empezó a ocupar su merecido lugar en nuestro siempre pseudo país federal. ¿Coincidís?
-En 2011 fundamos una especie de colectivo/sello que se llamó Discos del Bosque con el objetivo de que la plataforma sirviera de vidriera. Cada banda ahora trabaja por separado, pero fue un ciclo que atesoro mucho y donde coseché muchísimos amigos inspiradores. Nos sirvió para aprender el uno del otro y más que todo para que en Buenos Aires pudieran conocernos. El trabajo en equipo no es fácil; pero siempre tiene otra llegada, otro impacto.
-¿Coincidís en que la Licenciatura en Composición Musical con Orientación en Música Popular de la UNVM aportó muchísimo para el crecimiento artístico de la ciudad?
-Sí, en este momento la cultura de la ciudad viene bastante apagada, en realidad en todos lados está igual. Pero Villa María suele ser una ciudad con muchos músicos y artistas en general, con muchas propuestas todos los fines de semana. Creo que el hecho de que esté la UNVM, ha logrado que la ciudad sea un poco más heterogénea. Tengo amigos de distintas provincias e incluso países, que viven y estudian en Villa María.
-¿Cuál es, en general, el balance de lo vivido en estos 11 años de banda?
-Siempre positivo. Hemos hecho un montón de canciones y tenemos mucho material en carpeta para lanzar. Hemos vivido durante mucho tiempo de nuestra banda y de tocar en vivo principalmente. Mirando en retrospectiva parece una locura, durante dos años seguidos tuvimos más de 60 shows al año.
El viernes 24/9 sale un corte nuevo que va a formar parte de un EP muy conceptual. Hicimos 5 canciones en clave DLR (funky, bailable, divertidas) pero con la particularidad de que las letras van por el lado infantil. Tal vez más pensado para padres jóvenes que para niños (risas). Suena a un delirio, pero al escucharlo van a entender un poco más de qué se trata. De hecho, el domingo (por hoy) vamos a estrenar una de esas canciones.
-Pregunta inevitable ¿cómo se llevan en una banda de hermanos y primo?
-Muy bien, disfrutamos mucho de los viajes. Tal vez no compartimos mucho el día a día, pero cuando compartimos giras volvemos a ser como cuando éramos niños.
En lo personal
-¿Escuchás bandas nuevas, cuáles?
-Sí, escucho de todo. Por un lado trato de descubrir bandas nuevas del género que hacemos nosotros; hay una playlist en Spotify que se llama Nu-Funk que se actualiza todas las semanas e incluyen artistas de todo el mundo. También, siempre me gustó mucho el hip hop y hay artistas latinos que supieron hacer una lectura muy buena de ese fenómeno y lo pudieron traducir al español al punto de vendérselo a los países de habla inglesa y no deja de ser admirable. Trato de tener el radar siempre prendido, independientemente de los géneros.
-¿Cómo la pasaste en cuarentena y cómo te sentís en pandemia?
-Raro, digamos. Creo que todos perdimos un poco la identidad o al menos tuvimos que reinventarnos de mil maneras. Por momento me cuesta pensar en cómo era todo prepandemia. Perdí mucho el vínculo con amigos de otras ciudades, que tal vez el mismo roce de tocar hacía que nos viéramos la cara en forma más seguida. Desempolvé mi título de publicista y estuve trabajando de manera freelance para clientes de afuera, con diseño gráfico, edición de video, grabando música para podcasts o videojuegos, etc. Ahora quedé en un limbo que ya no se bien qué soy (risas).
-¿Cómo te llevás con el streaming, solés ver arte en ese formato?
-Mmm, no mucho la verdad.
-Como músico, ¿cómo imaginás el futuro pos pandemia?
-Vengo notando algo muy triste, todas las semanas me entero de algún músico que tuvo que dejar la profesión en el camino. Algunos por la economía y otros porque perdieron el impulso, o el encanto. A muchos artistas no los vamos a ver más. La escena cambió drásticamente y ganaron las individualidades por sobre el grupo. Por nuestra cuenta apostamos a que De la Rivera siga sacando música positiva, divertida, ser una especie de los Auténticos Decadentes del Groove (risas).
-Dicen que, ante las crisis, mucha gente suele refugiarse en la cultura. ¿Creés que en esta oportunidad será así?
-Sin duda que la música y los libros y las películas hacen del mundo un lugar mejor. Y enhorabuena si pudiste aprender a tocar la guitarra en este período o si conociste un escritor que te voló la cabeza. Pero no fue tan romántico para el artista que vivía del arte. Ese artista tuvo que huir del refugio para sobrevivir.

