La emocionante historia de Beatriz Salomón y su lucha por ser madre
La vedette estuvo en la mesa de Mirtha Legrand y habló de su lucha contra el cáncer de colon apenas un mes y medio antes de morir.
Ahí se confesó a corazón abierto y contó que su hija le pidió “por favor” que no las dejara solas. Hoy, la actriz falleció en el Hospital Fernández luego de luchar contra un cáncer de colon; Noelia y Bettina estuvieron a su lado en todo momento y la acompañaron hasta el final.
Dio todo por sus hijas, incluso intentar mostrarse mejor para acompañar a su hija más chica en un momento muy especial como lo eran sus 15. Sin embargo, pocos saben de la lucha incansable que emprendió para convertirse en madre y poder tenerlas a su lado. Ante la imposibilidad de ser madre biológica, buscó la adopción, sin importarle el tiempo que eso pudiera llevarle.
El 16 de abril de 1999, quien fuera una de las “chicas Olmedo” se casó con el cirujano Alberto Ferriols bajo el rito ortodoxo sirio, como lo marcaban sus antepasados. Decidieron formar una familia y la principal opción era convertirse en “madre del corazón” de dos niñas. En más de una ocasión Salomón habló públicamente sobre la imperiosa necesidad de “agilizar los trámites” para superar las trabas burocráticas.
Beatriz y sus hijas Noelia y Bettina
Luego de tanta insistencia el camino alcanzó la meta anhelada. Primero llegó Noelia (hoy con 18 años). Meses después Bettina (ya cumplió 15), aunque el escándalo mediático de Ferriols le hizo creer que podía perderla: por aquellos meses de 2004 la nena todavía se hallaba en periodo de prueba. “Mis hijas son lo que más amo en el mundo. Las defiendo con uñas y dientes”, repetía incansablemente por todos los programas en los que se hacía presente.
Se le iluminaban los ojos al hablar de ellas y se enorgullecía al contar que sus chicas se parecían cada vez más a ella. “¡Se han mimetizado bastante conmigo! Me doy cuenta en sus looks, en sus vestimentas y el maquillaje. Siempre les remarco que estoy criando dos prin-ce-sas. Quiero que sean dos mujeres divinas y encuentren dos maridos maravillosos”. Y agregaba, a modo de mea culpa: “Que no se equivoquen como yo”.
En el último tiempo y luego del escándalo mediático que tuvo que atravesar a causa de su esposo, Beatriz enfrentó la crianza de sus hijas sola. El paso del tiempo le permitió perdonar a su exesposo y empezar a recostarse en él. “Hay cosas que yo hoy no puedo hacer y él está cumpliendo muy bien ese papel. Es muy importante el rol del padre porque es difícil criar a los hijos siendo mamá y papá, y el lo está haciendo muy bien. Sí, lo perdoné”, resumió.
“Me agarré mucho de mis hijas. Son lo más importante y esa es la única manera de salir adelante. Porque fue difícil cuando los médicos me dijeron ‘usted tiene esto’ y yo tuve que contarles a mis hijas”, explicó en la mesa de Mirtha Legrand. Beatriz estuvo con sus hijas hasta que tuvo que decir adiós, pero sus “dos princesas” se quedan con la certeza de que fueron amadas incondicionalmente por su madre.
Dio todo por sus hijas, incluso intentar mostrarse mejor para acompañar a su hija más chica en un momento muy especial como lo eran sus 15. Sin embargo, pocos saben de la lucha incansable que emprendió para convertirse en madre y poder tenerlas a su lado. Ante la imposibilidad de ser madre biológica, buscó la adopción, sin importarle el tiempo que eso pudiera llevarle.
El 16 de abril de 1999, quien fuera una de las “chicas Olmedo” se casó con el cirujano Alberto Ferriols bajo el rito ortodoxo sirio, como lo marcaban sus antepasados. Decidieron formar una familia y la principal opción era convertirse en “madre del corazón” de dos niñas. En más de una ocasión Salomón habló públicamente sobre la imperiosa necesidad de “agilizar los trámites” para superar las trabas burocráticas.
Luego de tanta insistencia el camino alcanzó la meta anhelada. Primero llegó Noelia (hoy con 18 años). Meses después Bettina (ya cumplió 15), aunque el escándalo mediático de Ferriols le hizo creer que podía perderla: por aquellos meses de 2004 la nena todavía se hallaba en periodo de prueba. “Mis hijas son lo que más amo en el mundo. Las defiendo con uñas y dientes”, repetía incansablemente por todos los programas en los que se hacía presente.
Se le iluminaban los ojos al hablar de ellas y se enorgullecía al contar que sus chicas se parecían cada vez más a ella. “¡Se han mimetizado bastante conmigo! Me doy cuenta en sus looks, en sus vestimentas y el maquillaje. Siempre les remarco que estoy criando dos prin-ce-sas. Quiero que sean dos mujeres divinas y encuentren dos maridos maravillosos”. Y agregaba, a modo de mea culpa: “Que no se equivoquen como yo”.
En el último tiempo y luego del escándalo mediático que tuvo que atravesar a causa de su esposo, Beatriz enfrentó la crianza de sus hijas sola. El paso del tiempo le permitió perdonar a su exesposo y empezar a recostarse en él. “Hay cosas que yo hoy no puedo hacer y él está cumpliendo muy bien ese papel. Es muy importante el rol del padre porque es difícil criar a los hijos siendo mamá y papá, y el lo está haciendo muy bien. Sí, lo perdoné”, resumió.
“Me agarré mucho de mis hijas. Son lo más importante y esa es la única manera de salir adelante. Porque fue difícil cuando los médicos me dijeron ‘usted tiene esto’ y yo tuve que contarles a mis hijas”, explicó en la mesa de Mirtha Legrand. Beatriz estuvo con sus hijas hasta que tuvo que decir adiós, pero sus “dos princesas” se quedan con la certeza de que fueron amadas incondicionalmente por su madre.