Regionales
Deheza: desde hace 40 años realizan tareas solidarias por instituciones
Se trata de un grupo de mujeres que trabaja en la cooperadora de guardería municipal Rinconcito Alegre. Han logrado una verdadera cadena de favores y encabezan diversas campañas a beneficio de organizaciones locales.
La cooperadora de la guardería municipal de General Deheza Rinconcito Alegre ha convertido la empatía y la solidaridad en los dos principios claves de su tarea durante los últimos 40 años. Está formada por un grupo de mujeres de la localidad y hoy cuenta con 11 integrantes que, si bien han ido cambiando con el tiempo, mantienen su lema: “Dar sin esperar nada a cambio, de eso se trata”.
Las voluntarias se encargan de coordinar diversas campañas para juntar donaciones y así colaborar en múltiples causas de instituciones locales. Han transformado su actividad en una verdadera cadena de favores.
“Nuestro trabajo se realiza a través de donaciones de la gente, ya sea ropa, calzado, muebles o lo que sea; en base a eso realizamos ventas y juntamos dinero durante todo el año. Primero asistimos a la guardería municipal y todo el resto se destina a diferentes organizaciones de la ciudad que lo necesitan”, contó Mariela Grosso, quien es miembro de la cooperadora desde hace unos 10 años.
-¿Cuánto tiempo hace que de- sarrollan tareas solidarias?
-La guardería municipalidad cumplió el año pasado 50 años, así que la cooperadora tiene más de 40. Norma Grosso es una de las integrantes que está desde aquel momento y ella cuenta que esto surgió como algo de entrecasa, ayudando desde un garaje y fue creciendo. Se hace de todo, tenemos un roperito y también vendemos aceite los martes y jueves para juntar fondos que van siempre para las donaciones. Además, un grupo de mujeres, que serán unas 60, se incorporaron hace unos tres o cuatro años y hacen la parte de tejido. Nosotros compramos la lana, ellas tejen cuadraditos y se arman frazadas que luego se venden al costo de la lana.
-Las integrantes, ¿tienen algún tipo de relación directa con la guardería o son vecinas?
-La gran mayoría son maestras jubiladas, pero no de esta institución sino de otros colegios. Hay que tener en cuenta que tenés que tener disponibilidad horaria porque es un trabajo que te lleva mucho tiempo. Nosotras somos el nexo, es la gente la que nos ayuda a ayudar. Recibimos las donaciones que se venden y lo recaudado se lo acercamos a quien lo necesita. Armamos una cadena de favores. Es decir, ponemos a la venta lo que se dona a un precio mínimo y ese dinero luego vuelve en obras para las instituciones del pueblo que lo necesitan. Lo que más nos llevan es ropa así que la vamos clasificando y acomodando. La gente nos dona cosas en muy buen estado, de excelente calidad, que luego se vende a unos 10 pesos. Y pese a que no parece se recauda bastante dinero así.
Un caso especial
El jueves pasado, la cooperadora le tenía preparada una sorpresa a Katy Heredia, una niña de la localidad que tiene una discapacidad motriz. El grupo consiguió la silla de ruedas que tanto necesitaba, ya que la que usaba era muy pequeña; se la habían entregado cuando tenía cuatro años.
“Ella fue alumnita de la guardería y cuando tenía 4 se le compró la silla que usó hasta ayer (jueves). Pero fue creciendo y ahora necesitaba una silla especial, no es común, de hecho las partes fueron traídas desde Alemania”, detalló Mariela. Y agregó que “requería una que le sostuviera muy bien la espalda porque tiende a encorvarse. Si bien no hacemos entregas específicamente a personas, sino a las instituciones, éste era un caso distinto porque ella fue alumna”.
Acerca de la cruzada para conseguir los fondos, expuso que les tomó “más de un año poder llegar a conseguir el dinero”. “Nos de- sanimábamos porque era muy costosa, tiene el valor de un auto. Pero fue impagable verla feliz cuando nos fue a visitar al roperito, para nosotras fue un día muy especial; verla a ella contenta fue hermoso, con la sensación de haber cumplido el objetivo. Ella es muy aplicada en la escuela y sí o sí necesita la silla para movilizarse”.
Luciana Panella. Redacción Puntal
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Las voluntarias se encargan de coordinar diversas campañas para juntar donaciones y así colaborar en múltiples causas de instituciones locales. Han transformado su actividad en una verdadera cadena de favores.
“Nuestro trabajo se realiza a través de donaciones de la gente, ya sea ropa, calzado, muebles o lo que sea; en base a eso realizamos ventas y juntamos dinero durante todo el año. Primero asistimos a la guardería municipal y todo el resto se destina a diferentes organizaciones de la ciudad que lo necesitan”, contó Mariela Grosso, quien es miembro de la cooperadora desde hace unos 10 años.
-¿Cuánto tiempo hace que de- sarrollan tareas solidarias?
-La guardería municipalidad cumplió el año pasado 50 años, así que la cooperadora tiene más de 40. Norma Grosso es una de las integrantes que está desde aquel momento y ella cuenta que esto surgió como algo de entrecasa, ayudando desde un garaje y fue creciendo. Se hace de todo, tenemos un roperito y también vendemos aceite los martes y jueves para juntar fondos que van siempre para las donaciones. Además, un grupo de mujeres, que serán unas 60, se incorporaron hace unos tres o cuatro años y hacen la parte de tejido. Nosotros compramos la lana, ellas tejen cuadraditos y se arman frazadas que luego se venden al costo de la lana.
-Las integrantes, ¿tienen algún tipo de relación directa con la guardería o son vecinas?
-La gran mayoría son maestras jubiladas, pero no de esta institución sino de otros colegios. Hay que tener en cuenta que tenés que tener disponibilidad horaria porque es un trabajo que te lleva mucho tiempo. Nosotras somos el nexo, es la gente la que nos ayuda a ayudar. Recibimos las donaciones que se venden y lo recaudado se lo acercamos a quien lo necesita. Armamos una cadena de favores. Es decir, ponemos a la venta lo que se dona a un precio mínimo y ese dinero luego vuelve en obras para las instituciones del pueblo que lo necesitan. Lo que más nos llevan es ropa así que la vamos clasificando y acomodando. La gente nos dona cosas en muy buen estado, de excelente calidad, que luego se vende a unos 10 pesos. Y pese a que no parece se recauda bastante dinero así.
Un caso especial
El jueves pasado, la cooperadora le tenía preparada una sorpresa a Katy Heredia, una niña de la localidad que tiene una discapacidad motriz. El grupo consiguió la silla de ruedas que tanto necesitaba, ya que la que usaba era muy pequeña; se la habían entregado cuando tenía cuatro años.
“Ella fue alumnita de la guardería y cuando tenía 4 se le compró la silla que usó hasta ayer (jueves). Pero fue creciendo y ahora necesitaba una silla especial, no es común, de hecho las partes fueron traídas desde Alemania”, detalló Mariela. Y agregó que “requería una que le sostuviera muy bien la espalda porque tiende a encorvarse. Si bien no hacemos entregas específicamente a personas, sino a las instituciones, éste era un caso distinto porque ella fue alumna”.
Acerca de la cruzada para conseguir los fondos, expuso que les tomó “más de un año poder llegar a conseguir el dinero”. “Nos de- sanimábamos porque era muy costosa, tiene el valor de un auto. Pero fue impagable verla feliz cuando nos fue a visitar al roperito, para nosotras fue un día muy especial; verla a ella contenta fue hermoso, con la sensación de haber cumplido el objetivo. Ella es muy aplicada en la escuela y sí o sí necesita la silla para movilizarse”.
Luciana Panella. Redacción Puntal
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