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Del Campillo: el Año Nuevo Ranquel se celebró por primera vez en tierra propia

La ceremonia ancestral se desarrolló en el predio que la comunidad “Ramón Cabral el Platero” tiene en De la Serna. El ritual alrededor del fogón arrancó a la medianoche hasta el amanecer

La tarde se tiñó de tonos cálidos y las primeras sombras del crepúsculo comenzaron a cubrir el paisaje del paraje De la Serna. Ayer, la Comunidad Ranquel “Ramón Cabral el Platero” inició la celebración del We Tripantu, su Año Nuevo, por primera vez en un terreno propio. La emoción y el orgullo eran palpables entre los asistentes que se congregaron en el predio, una extensión de tierra cedida en comodato por la Municipalidad de Del Campillo en 2023, en lo que significó un hito y una reivindicación histórica para los descendientes del pueblo originario que habitan hoy en el departamento General Roca.

A las 17 horas, el aire vibraba con una energía especial. Los miembros de la comunidad, vecinos y diversos invitados se reunieron en torno a una hoguera que sería el epicentro de las festividades. Las miradas se cruzaban, cargadas de sentimientos, mientras se compartían comidas tradicionales y conversaciones sobre el significado de esta fecha tan importante.

“La salida del sol representa, para nosotros los orígenes, el primer día del año que vamos a ver el sol”, explicó a Puntal Horacio Cabral, el lonco de la comunidad y tataranieto del reconocido ranquel Ramón “El Platero” Cabral.

Con una mezcla de solemnidad y orgullo, habló acerca de este tradicional ritual que se desarrolla en el inicio del invierno. “Le pedimos al Dios Ranquel que siga saliendo el sol durante todo el año y que nutra a la madre tierra para que siempre nos dé sus frutos”.

Al cierre de esta edición y con el avance de la noche, la fogata se encendía pasadas las 23.30, marcando el inicio de la vigilia. El fuego sagrado, símbolo de purificación y renovación, permanece encendido hasta el amanecer.

Durante la ceremonia, la atmósfera se llena de cantos y guitarras, mientras la comunidad se une en un círculo alrededor del fuego, compartiendo historias y tradiciones que se remontan a tiempos ancestrales, narró Cabral.

“La celebración empieza a las 12 de la noche, esperando justo cuando entra el año nuevo Ranquel, el 24”, precisó Cabral. “Pasamos toda la noche despiertos. Hay actividades, un poco de música, guitarra, charlas, conversaciones entre todos, todo alrededor de nuestras tradiciones, esperando el ‘Antú’, que es el sol”, detalló el referente ranquel, previo al encendido del fogón.

El valor del rito

El We Tripantu, celebrado entre el 21 y 24 de junio, coincide con el solsticio de invierno, el día más corto del año en el hemisferio sur. Es un momento de introspección y agradecimiento, en el que se reconoce el ciclo de la vida y la importancia de la naturaleza. Este día, que en mapudungún significa “nueva salida del sol y la luna”, es uno de los más sagrados para los “rankulche”.

Los antepasados de la comunidad observaron la noche más larga del año y entendieron que, a partir de ese momento, los días comenzarían a alargarse nuevamente. Guiados por las estrellas, la luna y el sol, establecieron la fecha del Año Nuevo como un momento de renovación y esperanza.

En esta oportunidad, la celebración de la comunidad Ranquel campillense no solo marcó el nacimiento de un nuevo ciclo, sino también representó un festejo por los recientes logros. Desde septiembre de 2023, tienen un terreno propio en De la Serna, un paso significativo después de años de lucha. Además, en abril de este año, la lengua ranquel fue declarada patrimonio cultural intangible e inmaterial de la provincia de Córdoba. “Hoy por hoy, después tanto, tenemos una tierra, un lugar que es nuestro, y también hemos conseguido que nuestra lengua sea declarada como patrimonio cultural por parte de la Legislatura”, compartió Cabral con evidente satisfacción.

Hacia el amanecer

A medida que la noche avanza y el frío se intensifica, el calor del fuego y la camaradería mantienen el espíritu de los presentes elevado. La comunidad aguarda con paciencia el primer rayo del sol, símbolo de un nuevo inicio, y todos se alinean en dirección al horizonte, con la mirada en la llegada del ‘Antú’. Según describió el lonco, este instante es un momento de comunión plena con la naturaleza y de agradecimiento por la prosperidad y fertilidad de la tierra en nuevo comienzo.

Este We Tripantu no solo celebró el renacimiento del sol, sino también la resiliencia y la unidad de la comunidad Ranquel, que cada año reafirma su identidad y sus tradiciones.

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La comunidad Ranquel aguarda toda la noche para presenciar la salida del sol, momento del inicio del Año Nuevo. Allí se pide por la fertilidad de la madre tierra y también se agradece, con la presentación de ofrendas que son parte del rito.