Ante la ola de frío de esta semana, muchos municipios tuvieron que activar sus mecanismos de contención social, mediante entrega de leña y garrafas, ropa de abrigo y bolsones de alimentos. Pero no solamente el frío aqueja, también situaciones de violencia, falta de trabajo y oportunidades, a las que se hace necesario brindar respuesta. La experiencia de los municipios de Huinca Renancó, Coronel Moldes y Alcira Gigena.
“Con estos fríos tempranos se empezó a notar la demanda que estamos cubriendo con leña, garrafas y electricidad porque hay gente que no tiene cómo calefaccionarse”, dijo Mónica Aldonza, al frente del Área Social de Huinca Renancó.
Desde el Municipio ayudan a alrededor de 150 familias: “Son mujeres jefas de familias, papás changarines y adultos mayores a los que ayudamos muchísimo”, explicó la funcionaria.
Todos los días se les entrega una vianda a los mayores en situación de vulnerabilidad y para los niños y niñas está disponible el comedor municipal. “Hay alrededor de 20 chicos que, además de almorzar en el Paicor, comen la comida que nosotros les entregamos a la noche”, contó Aldonza.
A su vez, en Huinca funciona un centro de cuidados infantiles al que asisten en total 58 niños, que quedan al cuidado de mientras su mamá y su papá trabajan. Ahí desayunan y almuerzan.
“Hay casos que te parten el alma porque te vienen llorando y los asistimos. De toda persona vulnerable estamos atrás. A los adultos en particular les hacemos visita, los ayudamos si tienen que hacer algún trámite y creamos un clima para que se sientan contenidos”, explicó a este medio.
En medio de temperaturas que oscilaron entre los 2 y los 14 grados, la necesidad de ropa y abrigo también estuvo presente. En ese sentido, Aldonza expresó que hay un grupo de mujeres que dona frazadas tejidas por ellas y que, cuando reciben el pedido de las familias, las buscan y se las llevan a la casa. “Esta semana hubo unas diez personas que pidieron abrigo en el centro comunitario”.
La responsable del área social de Huinca explicó que debido al aumento de las personas en situación de vulnerabilidad en la localidad tuvieron que contratar a una trabajadora social extra para poder contener la demanda.
En Coronel Moldes vienen trabajando hace dos años junto con Cáritas en la entrega de leña a los vecinos que lo requieren. “La Municipalidad pone vehículos y personal para ir a buscar leña a los campos y los jueves la entregan. Son dos bolsas por familia porque es mucha la demanda”, explicó Romina Gregorat, responsable de Desarrollo Social. Son aproximadamente entre 20 y 25 familias las que se presentan los jueves.
“En la ciudad hay gas natural pero no en la periferia”, señaló la funcionaria. “Hay familias que acceden a la garrafa que les entrega Anses, los que no tienen esa posibilidad si se llegan hasta la secretaría los asistimos con una orden de compra para que retiren en la estación de servicio. No deben ser más de 10 garrafas al mes”, dijo.
La funcionaria precisó que alrededor de un 10 o 15% de la población es “gente en riesgo, que no tiene para comer, con problemas de hacinamiento”. Además, detalló que muchas de esas personas vienen desde otras provincias en busca de una oportunidad y después los encuentran en Desarrollo Social.
Respecto a la entrega de ropa de abrigo, Gregorat comentó que desde el club Everton organizaron una colecta de frazadas y prendas de invierno que fueron entregadas en 40 bolsas este viernes y que van a ser distribuidas entre unas 15 o 20 familias que lo estén necesitando.
Por último, la funcionaria explicó que “desde el comienzo de la pandemia se viene manejando un margen de demanda sostenido mes a mes”. “Sí notamos esta semana alguna modificación en cuanto a alguna garrafa pero, en general, el presupuesto que destinamos viene siendo el mismo”, concluyó.
En tanto, en la ciudad de Alcira Gigena confirmaron que hubo un aumento de la asistencia social: “No solo por esta cuestión del frío, o la entrega de bolsones de alimentos, sino también la asistencia psicológica”, confirmó Elías Fernández, quien está al frente del área de Desarrollo Social.
“Puntualmente, en la cuestión de leña ya habíamos visto que se venía esta ola de frío, entonces el jueves de la semana anterior, junto con una trabajadora social recorrimos seis casas de un sector más postergado para saber si tenían con qué calentarse y en base a eso con el corralón municipal fuimos a buscar leña y compramos algunas garrafas de gas”.
El responsable del área social afirmó: “La demanda aumentó, y bastante, porque el año pasado hubo cuatro o cinco familias a las que se las asistía permanentemente con leña y este año llevamos ya a quince familias. El análisis que hacemos con las trabajadoras sociales es que se siente la situación económica”. “A todas les hemos dicho que sí cuando nos pidieron leña. La verdad es que está muy frío y nos parece muy duro cuando no tenés con qué calentarte. Gran parte de esas familias tienen trabajo informal, excepto algunas que tienen a lo mejor al jefe o a la jefa de hogar con algún tipo de discapacidad”, explicó.
En cuanto a la entrega de la leña, desde el Municipio tienen plantas viejas que fueron trozadas y repartidas. Ahora, además, se sumó un vecino que ofreció ir a su campo a buscar más leña. Con este objetivo, el próximo sábado desde la Municipalidad convocan a vecinos con hachas para cortar y acopiar en la secretaría. “Es una forma de incentivar al vecino a que se sienta parte, que participe y pueda decir: ‘Fui a buscar mi propia leña y no es que me la están dando”.
En Gigena también trabajan con Cáritas para resolver la falta de abrigo: “Acopio de frazadas, sábanas y colchones no tenemos, pero sí nos vamos vinculando a los vecinos con Cáritas y nos vamos ayudando”.
Un tema que preocupa al responsable del área social es el incremento de casos de violencia doméstica. “A veces el contexto económico lleva a que estemos más violentos. Hay muchos casos que requieren atención de nuestra psicóloga. Tenemos también un psicólogo abocado al área de niñez que trabaja con un equipo multidisciplinar y tuvimos que ampliar las horas de trabajo porque la demanda es mayor que hace dos años, aumentó considerablemente”, dijo Fernández. Para dar un ejemplo, contó que “de dos expedientes abiertos por semana, hace dos años atrás”, ahora tienen semanas con “ocho expedientes abiertos sobre violencia familiar”.
Formación y retribución
Hace unos meses, el Concejo Deliberante de Moldes aprobó un programa destinado a personas entre 19 y 60 que consiste en reintegrar las ayudas recibidas desde la Secretaría de Desarrollo Social. “El sistema sería trabajar en diferentes áreas del Municipio semanalmente, auxiliar en servicios, espacios verdes, obras, entre otros, y de este trabajo realizado se les descuenta el 50% por deuda con el Municipio y el otro 50% se les paga. La intención es dignificar a la persona ofreciendo la posibilidad de reintegrar la asistencia recibida, además de contar semanalmente con una cifra de dinero para resolver necesidades inmediatas”, señaló la secretaria, Romina Gregorat. Además, explicó que están evaluando la posibilidad de aplicar este programa en futuros cursos, capacitaciones o talleres para personas que no puedan realizar tareas de esfuerzo físico. Finalmente, aclaró que existen “ayudas: reintegrables y especiales, que son no reintegrables”.
En el Municipio de Gigena están intentando crear una cooperativa de trabajo de mujeres. “Les estamos enseñando a cocinar. La semana pasada hicieron pizzas y tenemos un encargo para un evento. Nunca nos olvidamos de este aspecto, preferimos generar oportunidades y no caer en un simple asistencialismo. Por otro lado, el martes que viene lanzamos un taller de soldadura inicial con una de las empresas del pueblo que cede todo su espacio para capacitación. Nosotros hicimos la logística. Eso apunta a una salida laboral rápida”, resumió.
Capacitan a mujeres para que produzcan comida y ropa
Desde el Municipio de Gigena están alentando la constitución de una cooperativa de trabajo de mujeres. En el Centro de Inclusión Municipal están participando de talleres de cocina que también son rotativos y se realizan en otros sectores del pueblo para llegar a más participantes. “La idea es que puedan vender lo que cocinan y, además, en septiembre queremos lanzar una capacitación de costura industrial, que es la costura de uniformes”, explicó Elías Fernández, del área social.

